sábado, 19 de abril de 2008

Ella y los maletines


Nunca más la volví a ver. Sólo sé que después fue esposa, madre y amante de alguien por un tiempo. Pero fue ella la que ese día me lo explicó todo. Me comentó hasta los más insignificantes detalles. No dejó el más mínimo resquicio de duda. Me sorprendió mucho toda su planificación y su estudio de la situación. Yo había sido el elegido para dirigir la parte operativa del golpe. Eso me daba la posibilidad de lograr algún porcentaje mayor del botín. Esto terminó por decidirme. Eso y el beso, que aún no logro olvidar.
Llegó el día con una carga de expectativas y ansias que me amartillaban las tripas. Ella ya estaba instalada al volante del auto deportivo y yo, que debía verla cuatro minutos después, me iba con los otros dos colaboradores al lugar del operativo.
Todo salió como ella lo había planeado. La llave, la anulación de la alarma, el tomar por sorpresa al guardia, y la apertura de la caja fuerte. Perfecto, todo perfecto. Salimos caminando con los cinco maletines. Subimos al auto, y en la gasolinera ya determinada, nos detuvimos. Dos maletines para ellos, tres para nosotros. Y chaval, si te he visto, no me acuerdo.
La noche fue de esas en que no se duerme. Con ella acostada a mi lado, noche de amar y callar, y de mirar al cielo raso. Esbozamos tímidamente algún plan de a dos. Cuando logré dormir ya era tarde.
Al despertar, todo fue nada, nada de ella, nada de maletines.

1 comentario:

natibé dijo...

Nada de maletines...guau!!! Soberbia manera de relatarnos un sueño james bond.