jueves 24 de julio de 2008

Orejas


No bien abro los ojos cada mañana, mis manos se dirigen hacia las orejas. Acomodo mi cabeza sobre la almohada de tal forma que pueda mirar el cielorraso. Con el índice y el pulgar de cada mano comienzo a palpar los lóbulos. Luego continúo por la zona curva, rebordeada, cartilaginosa del pabellón externo y llego al punto más cercano a la coronilla. Completo el recorrido con ambos dedos mayores. Me examino esa zona turbulenta y convoluta, que rodea al orificio auditivo y casi lo envuelve.
Como en estos momentos estoy medio dormido, mis inspecciones y mensuras son sólo cualitativas. Si bien confirman la tendencia que se me manifiesta desde hace un tiempo, sólo cuando me pare frente al espejo del baño, sabré con precisión cuantos milímetros han crecido desde la última noche.
Si bien la gente nada me dice al respecto, yo sé que lo perciben. Noto perfectamente las risitas y miraditas de las chicas de la oficina cuando me ven con mi nuevo sombrero de alas anchas y caídas. Pero no voy a entrar en su juego: con ellas sólo buenos días y buenas tardes. O el turro de Gómez el portero. Ese sí que la disfruta cuando me ve con las dos vueltas de bufanda por el cuello.
Sólo hablo del tema con mi primo Carmelo. Él me dice que está todo bien, que hasta quizás sea una ventaja: que a veces siento los pasos de las hormigas o que escucho los ruidos del interior de mi mesa de luz.
Nadie sabe del padecimiento de ponerse una polera; o la epopeya de girar en la cama; o de los días de viento cuando las orejas se me ponen a flamear como girasoles.
Aunque lo peor son las noches. El crujir de los tejidos cartilaginosos al estirarse, que retumban en mi cabeza, y seguramente en la habitación y en el edificio y en el barrio...

2 comentarios:

ade dijo...

-ja, ja, ja, me hiciste reír mucho, debe ser un flor de contratiempo tener que cargar con algo así. Bsos. Ade

Sebastian "Zaiper" Barrasa dijo...

Caludio

este es el texto más desclaudificado de los tuyos, y... está genial!!!

Como el de las damas...

A propósito: ese otro texto está por aquí?