<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596</id><updated>2012-02-03T08:49:56.885-03:00</updated><title type='text'>Cuento hasta mil</title><subtitle type='html'>"Desde la primera vez que pisó la cubierta de un barco, el momento de la partida le producía siempre una sensación de calma singular, muy próxima a la felicidad".

Arturo Pérez Reverte: 
"La carta esférica"</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>48</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-1934029642603617003</id><published>2011-12-27T11:34:00.022-03:00</published><updated>2012-02-03T08:49:56.898-03:00</updated><title type='text'>Anacrónicas garmondianas</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-PQ8v9w34nZM/TvnYF13bNbI/AAAAAAAAAX0/WvhdpeIfr28/s1600/ANACRN%257E1.JPG"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5690817199029826994" src="http://2.bp.blogspot.com/-PQ8v9w34nZM/TvnYF13bNbI/AAAAAAAAAX0/WvhdpeIfr28/s400/ANACRN%257E1.JPG" style="cursor: hand; float: left; height: 320px; margin: 0px 10px 10px 0px; width: 221px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El viernes 25 de noviembre de 2011 se realizó la presentación del libro "Anacrónicas garmondianas", en la sala Augusto Cortazar de la Biblioteca Nacional.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la presentación participaron Olga Ortega y Mónica Driban, quienes narraron "El inventor" y "Estatua viva" respectivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ediciones Artilugios&lt;br /&gt;Editor: Sebastián Barrasa&lt;br /&gt;Revisión: Sebastián Olaso&lt;br /&gt;Prólogo: Daniel Leyba&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Prólogo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Coronel Garmondia, pueblo insignia entre las decenas que fundara el mayor Alcides Jesús del Huerto Garmondia en la llanura pampeana, ya no será olvidado. No después de que el lector recorra las sorprendentes historias que aquí se relatan. &lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Primero se llamó Cincuentenario Patrio, nombre que el mayor eligió precisamente porque lo fundó el 9 de julio de 1866. Pero 10 años después de su muerte, ocurrida en 1868 en un prostíbulo de Último Remanso, y como homenaje a su mentor, Cincuentenario Patrio fue rebautizado Coronel Garmondia.&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Las Anacrónicas Garmondianas son eso, crónicas sin cronología. Cuentos con peso propio que se pueden leer sin respetar su orden de aparición. y que a la vez pueden ser encarados como una ingeniosísima novela.&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Más que como un narrador, Claudio Sylwan se comporta como un parroquiano que se adueña de la mesa y está dispuesto a no ahorrar recursos para atrapar a sus interlocutores. Evita la estridencia y recurre a modales casi siempre circunspectos, recursos que contrastan con su rescate de historias que juegan con el límite de la razón. Y todo lo construye a partir de esa herramienta tan noble que es una buena historia bien contada.&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Último testigo omnisciente del pasado y presente de Garmondia, gran cazador de recuerdos, la prosa de Sylwan se da una vueltita por el realismo mágico, juega con el absurdo y se divierte con las sorpresas. Cuando el final cantado está por llegar, la resolución se dispara para otro lado. El humor es su otro gran aliado. &lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Bienvenidos a Coronel Garmondia, entonces. Con esta guía que ahora ayuda a recorrer el lugar no la puede pasar mal. Olvídese de su geografía. Aquí los que importan son sus personajes y sus vivencias. &lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Conocerá a Stella Doris Gómez De Finiroli, directora de la escuela principal y dueña de la peluca colorada cuya desaparición provocara uno de los más resonantes casos policiales de Garmondia. O al inventor Eulogio Montes, creador del reductor isofásico, que dejara sin pechos a la Marga justo cuando sus curvas estaban por representar a los garmondianos en un destacado concurso de belleza. Cuídese de la vieja familia italiana del doctor Alderete. Y no se sorprenda si una mañana todos los pájaros del lugar aparecen dormidos, hieráticos, colgando de los cables. O si un buque de gran porte llega sin explicaciones, y encalla en ese hilo de agua que es el arroyo del pueblo. Tenga mano el tallador que se anime a entrar al “Edén profano”, mucho más que una casa de citas. Y preocúpese si está frente a un caso que sólo puedan resolver Las Mellizas del Susurro.&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; A lo largo del libro, el autor no cita documentación ni entrega pistas de cómo les fueron reveladas las historias que decidió compilar. Como al fin y al cabo quedan también al descubierto secretos inconfensables de los habitantes, es comprensible su cuidado por no revelar fuentes.&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;nbsp;Las Anacrónicas Garmondianas llegan para pintar esa pequeña aldea de la llanura pampeana que en verdad es universal. Sylwan, irrumpe en la literatura, sigiloso y firme, con una voz propia amena y contundente, y una imaginación audaz. Logra así un libro que atrapa a medida que el lector va desandando los cuentos, capítulos, crónicas de vida, reflejos de nuestras pampas. &lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;nbsp;Bienvenidos a Coronel Garmondia: un lugar en el mundo donde la única rutina es lo impensado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;em&gt;Daniel Leyba&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Texto de contratapa&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Coronel Garmondia: un pueblo sumergido en un tiempo que no es necesario, ni quizás posible definir. Conocidas, inocentes y hasta casi previsibles son las actitudes y miserias de sus habitantes cuando de repente todas las aves de la zona se ven imposibilitadas a despertar de un profundo sueño o cuando la reina de la belleza debe revalidar su título en una contienda de características hilarantes.&lt;br /&gt;Los políticos, el fútbol, el burdel, marinos ingleses, inmigrantes escandinavos y hasta un mercachifle turco se dan cita en estas páginas que, con cierto humor y en forma desprejuiciada, nos hablan de parte de nuestras raíces.&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Anacrónicas garmondianas es una brisa fresca que sopla desde lo más profundo de nuestras inconmensurables pampas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color: #f6b26b;"&gt;El libro se puede comprar en:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #ffe599;"&gt;Ediciones Artilugios&lt;br /&gt;Venezuela 2111 (Cap. Fed.)&lt;br /&gt;4862-6662&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Menéndez Libros&lt;br /&gt;Paraguay 431 (Cap. Fed.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Libroshop&lt;br /&gt;Santa Fe 2530 (Cap. Fed.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mercado Libre (con envíos a Capital Federal únicamente)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://articulo.mercadolibre.com.ar/MLA-139708666-anacronicas-garmondianas-claudio-sylwan-_JM"&gt;http://articulo.mercadolibre.com.ar/MLA-139708666-anacronicas-garmondianas-claudio-sylwan-_JM&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-1934029642603617003?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/1934029642603617003/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=1934029642603617003' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/1934029642603617003'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/1934029642603617003'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2011/12/anacronicas-garmondianas.html' title='Anacrónicas garmondianas'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-PQ8v9w34nZM/TvnYF13bNbI/AAAAAAAAAX0/WvhdpeIfr28/s72-c/ANACRN%257E1.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-5183606163050377791</id><published>2010-06-17T16:23:00.001-03:00</published><updated>2010-06-22T20:05:40.266-03:00</updated><title type='text'>Genio ausente</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/TCFBi4eIMeI/AAAAAAAAAXE/rzf0ByURUKM/s1600/Grises.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 148px; height: 200px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/TCFBi4eIMeI/AAAAAAAAAXE/rzf0ByURUKM/s200/Grises.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5485737888644084194" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amanecer de hoy me encontró caminando por mi playa. Ése es un momento en que verdaderamente se puede disfrutar toda la mansedumbre de los primeros arreboles que envuelven a la ciudad que todo lo devora. &lt;br /&gt;Pero es el Río de la Plata el que siempre me sorprende: su color argentino, su aroma a mar, pero por sobre todo sus playas. Sí, sus playas enormes y doradas, donde impera el canto de los tucanes y el vaivén de las palmeras. Como cada miércoles, el cardumen de las sirenas pasó a saludarme, con sus labios mojados de rouge.&lt;br /&gt;Pero hoy fue distinto. Por casualidad, y casi a riesgo de seguir de largo sin verla, me encontré una botella, que las olas quisieron hacerla llegar a mis pies. Al principio, pensé que podría tratarse de algún genio encerrado, por lo que la froté con la intención de pedir mi deseo más anhelado, pero nada pasó. No me quise dar por vencido, quizás se trataba de un genio al que no le gustaba tanto franeleo, por lo que me dispuse a sacar el tapón. No tengo palabras para expresar mi sorpresa y alegría, ya que en vez de ver salir una nube de humo con la figura de un genio gordo y malhumorado, me encontré algo muchísimo mejor: carta de ella.&lt;br /&gt;Seguí caminando por mi playa. Los pies mojados por las cálidas aguas de junio no hicieron más que recordarme que debía contestar la carta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-5183606163050377791?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/5183606163050377791/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=5183606163050377791' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/5183606163050377791'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/5183606163050377791'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2010/06/genio-ausente.html' title='Genio ausente'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/TCFBi4eIMeI/AAAAAAAAAXE/rzf0ByURUKM/s72-c/Grises.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-4261985783414126467</id><published>2010-05-27T15:21:00.002-03:00</published><updated>2010-05-27T23:12:35.589-03:00</updated><title type='text'>El por qué de los porqués</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/S_8k8rRL8-I/AAAAAAAAAW8/PdWQx-VWVuM/s1600/Canallas1.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 166px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/S_8k8rRL8-I/AAAAAAAAAW8/PdWQx-VWVuM/s200/Canallas1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5476136296731374562" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Desde el domingo último escucho una y otra vez la misma pregunta: ¿por qué? &lt;br /&gt;Al principio fue sólo en el Gigante, luego caminando por las bucólicas callejuelas de Arroyito. Mis seres queridos, mis familiares, mis amigos, mis allegados, conocidos, todos, nos preguntábamos ¿por qué?&lt;br /&gt;La respuesta no se debe hacer esperar. Los festejos bicentenarios, tal vez, hayan servido para poder analizar la cuestión desde una perspectiva más amplia, más abarcativa, más existencial.&lt;br /&gt;Nos fuimos a la "B". El glorioso Rosario Central se fue a la "B", y este hecho de tan ingrata trascendencia merece únicamente la explicación que nos pueda dictar la historia.&lt;br /&gt;¿Alguien se ha detenido a observar que hasta el mismísimo Don Rodrigo Díaz de Vivar tuvo su momento de oscuridad antes de trascender a la gloria perenne? Quien algunos años más tarde fuera el vencedor de los ocupantes moros en Iberia, y que con la sola presencia de su cadáver a la grupa del pingo Babieca, liderase la batalla final, tuvo que partir al ostracismo del destierro. Él también, sí.&lt;br /&gt;El gran Miguel Ángel, ¿quién menos?, creador de las mayores obras de arte de la humanidad, tuvo que exiliarse fuera de su querida Florencia, antes de llegar a soñar siquiera, en el trabajo que le esperaba en la Capilla Sixtina.&lt;br /&gt;Hasta el mismísimo General San Martín, padre innegable del suelo argentino, tuvo su inesperado ocaso en Cancha Rayada, para desde la derrota acometer triunfal con la empresa de comandar el añorado sueño americano.&lt;br /&gt;Como negar lo innegable; si hasta al mejor dibujante, como dijese el entrañable Fontanarrosa, se le vuelca el tintero.&lt;br /&gt;Sabemos que nuestro destino de grandeza es inexorable. &lt;br /&gt;Aceptamos con la hidalguía de quién ha caído derrotado en la batalla, la realidad que nos depara este trance pasajero y nimio. &lt;br /&gt;Resurgiremos con nuestros laureles reverdecidos; lo sabemos.&lt;br /&gt;Renaceremos en la cruzada frente a Boca (Unidos), o en la lid contra el siempre temible tatengue.&lt;br /&gt;Iniciaremos el vuelo desde el tablón de Isidro Casanova o contra el viento en Comodoro.&lt;br /&gt;Retoñaremos desde la grama de Caballito o desde la policromía de los cerros jujeños.&lt;br /&gt;Ni siquiera nos detendremos, como dijera el Gran Lama, cuando en estas pampas se nos llame "El Barcelona de la Argentina", ¡no! sino que no cejaremos en nuestra lucha hasta el día en que al Barcelona se lo denomine "El Rosario Central de España"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Central sic transit gloria mundi&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-4261985783414126467?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/4261985783414126467/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=4261985783414126467' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/4261985783414126467'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/4261985783414126467'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2010/05/el-por-que-de-los-porques.html' title='El por qué de los porqués'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/S_8k8rRL8-I/AAAAAAAAAW8/PdWQx-VWVuM/s72-c/Canallas1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-1136788427252962155</id><published>2010-03-23T22:34:00.006-03:00</published><updated>2010-03-24T08:36:17.007-03:00</updated><title type='text'>Reloj, no marques las horas</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/S6lsvN5umUI/AAAAAAAAAWk/vYz4wWeSDZs/s1600-h/manos+costurera.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 145px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/S6lsvN5umUI/AAAAAAAAAWk/vYz4wWeSDZs/s200/manos+costurera.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5452008382350137666" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;—¡Buenas! ¿Me podría decir la hora?&lt;br /&gt;—Sí; como no: "la hora"&lt;br /&gt;—¡No! Quisiera que me diga la hora, la hora que marca su reloj.&lt;br /&gt;—¡Ah! Ahora sí. Las 7:30.&lt;br /&gt;—¿Cómo las 7:30? Si estamos cerca del mediodía.&lt;br /&gt;—Lo que pasa es que ayer se quedó sin baterías.&lt;br /&gt;—Bueno..., lo hubiera dicho desde un principio.&lt;br /&gt;—Ud. quiso saber la hora que indicaba mi reloj, no el estado de las baterías&lt;br /&gt;—¿Y porqué no le cambia las baterías?&lt;br /&gt;—¿Para qué?&lt;br /&gt;—¿Cómo para qué? Para saber la hora.&lt;br /&gt;—Pero era usted el que quería saber la hora, no yo.&lt;br /&gt;—Bueno, pero... ¿no le interesa saber que hora es?&lt;br /&gt;—Por supuesto, son las 7:30.&lt;br /&gt;—No hombre, su reloj no funciona, es cerca del mediodía.&lt;br /&gt;—Para usted. Para mí son las 7:30 hs.&lt;br /&gt;—Pero, ¿Qué le pasa? &lt;br /&gt;—Es que he decidido estancarme en el tiempo.&lt;br /&gt;—¿¡Cómo!?&lt;br /&gt;—Sí. De ahora en más ya no tendré apuro, ni pereza.&lt;br /&gt;—Pero el tiempo no se puede detener...&lt;br /&gt;—No crea, es más fácil de lo que piensa.&lt;br /&gt;—Definitivamente, usted está delirando.&lt;br /&gt;—¿Me creería si le digo que ya no llego tarde a mis citas?&lt;br /&gt;—No le creo.&lt;br /&gt;—Ya no es ni tarde ni temprano, sólo las 7:30 hs.&lt;br /&gt;—¡Esto es imposible!&lt;br /&gt;—¿Cómo imposible?&lt;br /&gt;—Sí, esto es una total pérdida de tiempo.&lt;br /&gt;—No. Yo no tengo perdido mi tiempo&lt;br /&gt;—Usted no sabe nada.&lt;br /&gt;—Sí, sé que en mi reloj son las 7:30 hs.&lt;br /&gt;—¿Y?&lt;br /&gt;—Y que usted está tratando de averiguar que hora es.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-1136788427252962155?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/1136788427252962155/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=1136788427252962155' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/1136788427252962155'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/1136788427252962155'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2010/03/reloj-no-marques-las-horas.html' title='Reloj, no marques las horas'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/S6lsvN5umUI/AAAAAAAAAWk/vYz4wWeSDZs/s72-c/manos+costurera.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-6750238975017223264</id><published>2010-03-15T20:40:00.002-03:00</published><updated>2010-03-15T20:52:40.911-03:00</updated><title type='text'>Inolvidablemente ahora</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/S57IPbPKorI/AAAAAAAAAUI/YmzWv0T9xN0/s1600-h/manos.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 173px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/S57IPbPKorI/AAAAAAAAAUI/YmzWv0T9xN0/s200/manos.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5449012766499840690" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creía que si no pensaba en ella podría olvidarla fácilmente. Pero no: me sale por todos lados. &lt;br /&gt;Comenzó como una simple exhalación. Salió un poco tibia al principio y me fue envolviendo. Y eso que yo no pensaba en ella ni aún cuando la extrañaba. &lt;br /&gt;Siguió saliendo en libros y en periódicos. Era su nombre en anuncios de moda, en resultados de fútbol y hasta en los colofones de las ediciones más recónditas. &lt;br /&gt;En la tele me apareció una sola vez, pero fue en una película de amor de tres horas de duración. Para cuando su voz emergió por la radio, yo ya estaba tan acostumbrado que no me sorprendió. &lt;br /&gt;Ahora se me aparece en éste mismo papel, blanca y desnuda. Pero ya aprendí: la tapo con todas las letras que pueda. &lt;br /&gt;Lo que aún no sé es si la escondo o si la abrigo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-6750238975017223264?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/6750238975017223264/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=6750238975017223264' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/6750238975017223264'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/6750238975017223264'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2010/03/inolvidablemente-ahora.html' title='Inolvidablemente ahora'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/S57IPbPKorI/AAAAAAAAAUI/YmzWv0T9xN0/s72-c/manos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-375017025828797182</id><published>2009-12-03T21:36:00.002-03:00</published><updated>2009-12-03T21:57:54.068-03:00</updated><title type='text'>Insólito episodio de hombre con pijama bordó</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SxhZ9N-7DnI/AAAAAAAAARY/tDpIDQDCK6s/s1600-h/mano+cosiendo.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 183px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SxhZ9N-7DnI/AAAAAAAAARY/tDpIDQDCK6s/s200/mano+cosiendo.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5411173860546121330" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Los besos de la maga aún le ardían en los labios cuando abrió la puerta de su casa a oscuras. No quiso, ni tampoco necesitó encender la luz. El reflejo pálido de la luna llena, ocupaba cada espacio del living vacío. La agradable penumbra lo acompañó hasta que se echó en la cama y de dispuso a dormir. La jornada había sido larga y llena de emociones.&lt;br /&gt;   Dio vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño. La imagen de ella y el placentero recuerdo de sus besos no lo abandonaron. Miró el reloj varias veces, pudiendo medir de esa forma las horas que aún podría aprovechar a dormir, si era que el sueño en algún momento le llegaba. No se sentía cansado, muy por el contrario, una sensación de placidez lo envolvía por completo.&lt;br /&gt;   El agrio sonido del despertador no lo sobresaltó. Después de toda una noche de insomnio, ya deseaba que la hora de levantarse llegase aliviadora. Pasó el día pensando en ella. Ni siquiera se asombró cuando después del almuerzo no sintió esa especie de modorra que lo atacaba diariamente, luego de un rato de estar sentado en su escritorio.&lt;br /&gt;   Durante la segunda noche sin dormir un pensamiento amenazador lo comenzó a preocupar, sin embargo el solo recuerdo de aquellos labios mágicos le hicieron reposar en tranquilidad, sin pegar un ojo.&lt;br /&gt;   Al día siguiente la llamó por teléfono. La esperó en la esquina de su casa. &lt;br /&gt;   A la semana sin poder dormir, le mandó un telegrama.&lt;br /&gt;   Al mes, comenzó a pegar cartelitos con su búsqueda en los alrededores de su barrio y de su trabajo.&lt;br /&gt;   Ya no le importaba no dormir. Después de todo no se sentía cansado, y últimamente aprovechaba el tiempo nocturno en adelantar trabajo para su oficina, lo que le había significado un aumento considerable de sueldo por su mejora en la producción de tareas burocráticas. Mucho no le importó; era la búsqueda de ella y el deseo de nuevos besos lo único que motorizaba su voluntad.&lt;br /&gt;   A los tres meses vendió la cama. Le ocupaba espacio y ya no tenía ningún sentido su presencia en aquel cuarto. La almohada se la dio al gato, para el total desconcierto del animal, que más de una vez había sido castigado por haberse acostado sobre ella. Al pijama bordó, lo clavó con chinches a la pared, para que le recordara aquellos tiempos en que solía malgastar las horas de la noche en la improductiva tarea de dormir.&lt;br /&gt;   Sacó avisos de búsqueda, incluso con una jugosa recompensa económica, en los principales diarios de la ciudad. Acudió a los canales de televisión y mandó mensajes a la radio suplicando datos de su paradero.&lt;br /&gt;   Instaló en su casa una computadora con la tecnología más avanzada. Y cuando nada pudo encontrar, contrató los servicios de un famoso detective privado, de una vidente de la farándula y de un sabueso que poseía un increíble historial de rastreos exitosos. Deambuló durante días y noches por los sectores más olvidados de la ciudad. Conoció una enorme cantidad de personas de las más disímiles calañas. Cazó un sinnúmero de sapos, para besarlos desenfrenadamente, no con la intención de romper el hechizo, sino con la incierta esperanza de que alguno se convirtiera en su añorada maga.&lt;br /&gt;   Estuvo a punto de darse por vencido, una tarde frente al río. Se sacó los zapatos mientras el estruendoso rugir de un avión al aterrizar no le desvió su atención. Se sacó la ropa y se vistió con su viejo pijama, mientras la gente se comenzaba a congregar a su alrededor. Cuando se trepó a la baranda de la Costanera algunos intentaron disuadirlo de su intención.&lt;br /&gt;   Los testigos juran y perjuran que el hombre del pijama bordó saltó hacia el río, justo en el momento en que uno de los guardias de seguridad del Aeroparque intentó tomarlo de sus pies. Juran y perjuran que nadie lo vio caer al agua. Juran y perjuran que desapareció en el aire, mientras llamaba desesperadamente a alguien con nombre de maga.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-375017025828797182?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/375017025828797182/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=375017025828797182' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/375017025828797182'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/375017025828797182'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2009/12/insolito-episodio-de-hombre-con-pijama.html' title='Insólito episodio de hombre con pijama bordó'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SxhZ9N-7DnI/AAAAAAAAARY/tDpIDQDCK6s/s72-c/mano+cosiendo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-6513966897816133125</id><published>2009-09-23T21:41:00.000-03:00</published><updated>2009-09-23T21:43:16.902-03:00</updated><title type='text'>Gracia plena</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SrrAhYqCl7I/AAAAAAAAARQ/mRM8GolQxTU/s1600-h/Copa.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 146px; height: 200px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SrrAhYqCl7I/AAAAAAAAARQ/mRM8GolQxTU/s200/Copa.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5384827984261846962" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Su gracia?&lt;br /&gt;—Ahora me toma por sorpresa, pero le podría contar que me sé de memoria las primeras quince páginas de la guía telefónica.&lt;br /&gt;—No señor..., su nombre.&lt;br /&gt;—Recién está en la página 233. Me va a tomar un tiempo más.&lt;br /&gt;—Necesito saber como se llama.&lt;br /&gt;—Buena memoria, se llama.&lt;br /&gt;—¿Usted me está tomando el pelo?&lt;br /&gt;—Más quisiera usted, ya casi no le quedan.&lt;br /&gt;—Bueno mire, mejor regresa cuando tenga ganas de contestar seriamente.&lt;br /&gt;—No he dejado de contestar ni a una sola de sus preguntas. Y que yo sepa, con la mayor de las seriedades.&lt;br /&gt;—¿La conoce?&lt;br /&gt;—¿A quién?&lt;br /&gt;—A Luz Seriedades, la mayor de las cuatro hermanas. Entre nosotros, la más linda ¿no?&lt;br /&gt;—Y usted... ¿es algo de ella?&lt;br /&gt;—¡Sí! Soy su contador.&lt;br /&gt;—¿Contador de qué?&lt;br /&gt;—¿Cómo contador de que? Contador, su contador de confianza.&lt;br /&gt;—Ah... hubiera empezado por ahí. ¿Y cuántas confianzas le lleva contadas?&lt;br /&gt;—No ve que usted no entiende nada. Contador, le hago sus declaraciones.&lt;br /&gt;—¿Quién lo hubiera dicho de Lucita? Tan seria que parecía, andar declarándose por ahí, con libreto ajeno, cuando más de dos años de casada lleva.&lt;br /&gt;—Sí, en realidad a su marido le llevo los libros.&lt;br /&gt;—¿De dónde a dónde?&lt;br /&gt;—No, los asientos, la caja.&lt;br /&gt;—¿Es carpintero?&lt;br /&gt;—Si, soy el contador de su carpintería.&lt;br /&gt;—¡Vio! Hablando se entiende la gente.&lt;br /&gt;—Ah... mire que gracia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-6513966897816133125?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/6513966897816133125/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=6513966897816133125' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/6513966897816133125'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/6513966897816133125'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2009/09/gracia-plena.html' title='Gracia plena'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SrrAhYqCl7I/AAAAAAAAARQ/mRM8GolQxTU/s72-c/Copa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-5338500723403514210</id><published>2009-09-18T14:22:00.001-03:00</published><updated>2009-09-18T14:26:15.375-03:00</updated><title type='text'>Las bolsas de Asia cerraron en alza</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SrPCg2jc6dI/AAAAAAAAAQw/-RHA7GTzrUs/s1600-h/rostros.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 152px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SrPCg2jc6dI/AAAAAAAAAQw/-RHA7GTzrUs/s200/rostros.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5382859849293687250" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hoy no tuve ganas de tomar el tren. Mientras me afeitaba decidí que iba a tomar el colectivo. La mañana estaba soleada y con una temperatura tan agradable que la idea me convenció. En vez de veinte minutos, el viaje me tomaría el doble, pero lo haría sentado y escuchando algún programa matinal de noticias. Sólo por esto, bien valía la pena el cambio. Percibí en la decisión una especie de adelanto de la primavera. Elegí una camisa celeste y una campera bien liviana, que seguramente estaría de más al mediodía. No anunciaban lluvia así que me puse los mocasines nuevos, a los que tanto afecto les estaba tomando.&lt;br /&gt;Las dos cuadras hacia la parada respaldaron la elección. El cielo totalmente celeste, los árboles mostrando los primeros verdores y una melodía de Tom Waits sonando en mis auriculares quisieron convencerme de que, tal vez, la vida no fuese tan mala, después de todo.&lt;br /&gt;Me sorprendí al escucharme decirle "buenos días" al conductor del 130, antes de pedirle el boleto. El único lugar al lado de una ventanilla, era en el último asiento a la derecha. Pese al ruido del motor de esa ubicación, lo elegí sin dudarlo. Me senté, y subí el volumen de mi receptor, que para ése entonces estaba pasando el resumen informativo. Y así comenzó mi trayecto a través de la ciudad que comenzaba a despabilarse. &lt;br /&gt;El ritmo a esa hora me resulta siempre distinto. Los estudiantes no son tan bulliciosos, los trabajadores que vuelven a sus casas están semidormidos y los que van a sus labores −como yo−, van demasiado absortos en sus pensamientos y parecen ausentes.&lt;br /&gt;La contraposición entre los primeros porteros que salen a baldear las veredas y las últimas prostitutas que aún aguardan a algún cliente tardío por los bosques de Palermo me subyuga. Pasar por el hipódromo es siempre una especie de acertijo. Me pongo a dar vueltas mentalmente en tratar de comprender los mecanismos que hacen de aquel juego-apuesta-deporte represente algo tan fascinante, para otros. La radio decía que la máxima del día rondaría los veinte grados y que las bolsas en Asia habían cerrado en alza. &lt;br /&gt;Hasta que en un semáforo en rojo la vi. &lt;br /&gt;No pude quitar mis ojos de los suyos. El pequeño coche que la llevaba ya no tuvo marca. Ni rostro el conductor, del que sólo vi que vestía pantalones cortos oscuros. &lt;br /&gt;Al principio fue un vistazo casual. Ella desde su auto bordó, yo desde mi colectivo azul. Al cabo de unos segundos, ambos decidimos sostener nuestras miradas, cosa que pareció, en esta hermosa mañana de primavera, lo más normal del mundo. Y entre las ventanillas vehiculares, armamos nuestro función privada. Sus ojos me inundaron, su pelo fue mar y su boca el río de los deseos. Entre los cortos segundos de nuestro mutuo juego de seducción, ví su luz. Al instante, su sonrisa bañó todo de magia. Sé que mis labios también se aflojaron dándole algo que yo creí mi mejor sonrisa. Arqueé mis cejas en señal de admiración y circunstancia. Su sonrisa se acentuó cuando abrió la boca, provocadora y adorable. No sé si la última parte de nuestra miradas fue despedida o agradecimiento. El rojo se puso en verde mientras el auto bordó de ella se perdía en el tránsito.&lt;br /&gt;A mi me quedó una especie de luz, y la sensación de que la vida no era tan mala, después de todo. &lt;br /&gt;A ella sé que algo le quedó.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-5338500723403514210?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/5338500723403514210/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=5338500723403514210' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/5338500723403514210'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/5338500723403514210'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2009/09/las-bolsas-de-asia-cerraron-en-alza.html' title='Las bolsas de Asia cerraron en alza'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SrPCg2jc6dI/AAAAAAAAAQw/-RHA7GTzrUs/s72-c/rostros.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-4831475601979576106</id><published>2009-08-10T20:06:00.003-03:00</published><updated>2009-08-10T20:14:36.606-03:00</updated><title type='text'>Sin amarras</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SoCn_eF7c5I/AAAAAAAAAPw/y1w4cOAifxQ/s1600-h/Ojos+autorretrato.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 166px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SoCn_eF7c5I/AAAAAAAAAPw/y1w4cOAifxQ/s200/Ojos+autorretrato.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5368475464677159826" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Sin soltarse las manos bajaron al camarote principal. Embriagado por su perfume y el balanceo de sus caderas al bajar la escalerilla, él abrazó su cintura. Embebida por el perfume a madera y bronce de aquel ambiente que se mecía suavemente, ella se dejó llevar. El beso no los sorprendió. Los encontró apresurados por besar más besos, todos juntos y sin demora. Sus manos no recorrieron más de lo que no quisieron recorrer. Las espaldas humedecidas no fueron impedimento para acariciar todos y cada uno de los espacios buscados. A la espera de palpar más lugares, él la tomó por la espalda. Con los labios recorriendo su cuello, sus manos, ambiciosas de indagar, encontraron una renovada avidez al posarse sobre sus pechos, palpitantes. Un suspiro espeso y complaciente se coló en sus ojos entrecerrados. Él, sintió sus latidos acentuados y solícitos, salir al aire y buscar fuego. Ella, no tuvo más sed, se ahogaba en mil deseos.&lt;br /&gt;Al momento en que sonó la sirena de un barco lejano, él terminaba con los botones de su blusa. Al momento que se abría el último botón, ella arrancaba su camisa con certera pericia. De allí en más, ya no hubo más prisa ni prudencia, sólo una búsqueda incontenible de torsos y talles, de salientes y oquedades. Las cuatro manos parecían ejecutar un conocido concierto, que de tan nuevo no aceptaba ensayos. Casi sin palabras, casi con murmullos sin sentido, se agradecieron cada gesto, cada lugar explorado. Él demoró mil tardes en recorrer su cuerpo con su boca descomedida. Ella prorrogó el instante de hospedar al hombre en su rocío hembra. Y lo sintió candente, y entendió su urgencia de envolverla toda. &lt;br /&gt;Él se sintió ingresando en un vergel pagano. Ella lo esperó serena y desvergonzada. Se colmaron de placeres, de gritos y de libidos ardientes. Él le quiso dar más que una intrusión de gozo, ella lo hospedó gozosa en su lugar más suyo . Y cuando por fin el rayo se fundió en sus cuerpos cayeron abrazados en la litera revuelta.&lt;br /&gt;Él la abrazó sabiendo que se había detenido su almanaque. Ella se dejó abrazar pensando en comprar el cupo de sus días.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-4831475601979576106?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/4831475601979576106/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=4831475601979576106' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/4831475601979576106'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/4831475601979576106'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2009/08/sin-soltarse-las-manos-bajaron-al.html' title='Sin amarras'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SoCn_eF7c5I/AAAAAAAAAPw/y1w4cOAifxQ/s72-c/Ojos+autorretrato.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-251404235419658958</id><published>2009-06-25T11:50:00.003-03:00</published><updated>2009-08-10T20:05:33.933-03:00</updated><title type='text'>Maldita sensación térmica</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SoCnPC8ikLI/AAAAAAAAAPo/GP11NHUTR1o/s1600-h/Ojos+ByN.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 85px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SoCnPC8ikLI/AAAAAAAAAPo/GP11NHUTR1o/s200/Ojos+ByN.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5368474632756302002" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Podría ser postulado que esta farsa de la sensación térmica es, en gran medida, un ejemplo de la gran pasión que el argentino siente por el sufrimiento extra. Y en este caso tanto corporal como mental.&lt;br /&gt;Dos hechos de gran trascendencia me hacen dudar de este parámetro. Primero, en el resto del mundo lo ignoran totalmente, y viven felices. Segundo, cuando era chico no existía, y además, éramos mucho más felices.&lt;br /&gt;Sabemos cabalmente que el clima es en todos los casos un gran disparador de charlas ocasionales. Nos cansamos de engancharnos en conversaciones en las que se exhiben  quejas por el calor que se generan durante el periodo estival, o por el frío cuando llega el invierno. Como si no supiéramos que, en general, en invierno hace frío y en verano calor, así de obvio.&lt;br /&gt;Pero, como si esto fuera poco, han puesto a disposición del sufriente público argentino, la fabulosa medición de sensación térmica. &lt;br /&gt;Analizando los factores que inciden sobre la sensación térmica, se explica que la variable fundamental es el viento (y en menor medida la humedad). Lo más curioso de todo es que parecería que el viento se comporta de tal manera que satisface el deseo extemporáneo de los argentinos a sufrir siempre un poquito más que el resto del mundo.&lt;br /&gt;Cuando nos levantamos temprano una desolada y desapacible mañana de invierno, lo primero que sentimos es la gran dificultad que se experimenta para salir de la cama, esto no es nada nuevo. Escuchamos en la radio que la temperatura es de, por ejemplo, 3°C, o sea un frío de órdago. Sin embargo, gracias al viento, los argentinos podremos cambiar esta temperatura y evocar nuestra querida sensación térmica, que nos dará un valor de -2°C. ¡Si! cuando el resto del mundo experimenta 3°C, los argentinos volvemos a ganarles, porque aquí, en nuestras pampas machas, nosotros tenemos -2°C porque somos argentinos y nos la bancamos. &lt;br /&gt;Pero cuando el bochorno impera (al lector desapercibido se le comunica que bochorno significa calor sofocante) el argentino también quiere más. Después de una noche insoportable de calor, aún con las sábanas pegadas a nuestros cuerpos, despertamos y escuchamos en la radio que la temperatura en la ciudad es de 28°C, a las 9 de la mañana, pero que, para nosotros los argentinos, la sensación térmica es de 33°C. Si señores, una vez más, se nos brindan la oportunidad de sufrir un poco más que el resto de los mortales.&lt;br /&gt;Moraleja: Si en verano la Argentina calienta más; en invierno no enfría menos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-251404235419658958?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/251404235419658958/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=251404235419658958' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/251404235419658958'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/251404235419658958'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2009/06/maldita-sensacion-termica.html' title='Maldita sensación térmica'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SoCnPC8ikLI/AAAAAAAAAPo/GP11NHUTR1o/s72-c/Ojos+ByN.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-6929149946541825086</id><published>2009-06-02T11:16:00.001-03:00</published><updated>2009-06-05T21:48:00.700-03:00</updated><title type='text'>Viaje de caminante</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/Sim8q6wcWNI/AAAAAAAAAPg/OYTCKVd3bV8/s1600-h/Taita+ojos.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 108px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/Sim8q6wcWNI/AAAAAAAAAPg/OYTCKVd3bV8/s200/Taita+ojos.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5344009878364772562" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cuando se decidió a realizar el viaje más importante de su vida tomó dos decisiones prioritarias: la primera, que el viaje sería largo; la segunda, que no dejaría lugar sin visitar.&lt;br /&gt;Para cumplir con la primera consigna se propuso caminar todo el día, y descansar donde lo encontrase la noche. &lt;br /&gt;Para cumplir con la segunda consigna se propuso caminar hacia el norte por la mañana y hacia el sur por la tarde.&lt;br /&gt;Todas las noches, con inmensa alegría, llegaba a su nuevo lugar de siempre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-6929149946541825086?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/6929149946541825086/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=6929149946541825086' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/6929149946541825086'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/6929149946541825086'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2009/06/viaje-de-caminante.html' title='Viaje de caminante'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/Sim8q6wcWNI/AAAAAAAAAPg/OYTCKVd3bV8/s72-c/Taita+ojos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-1910409421430993116</id><published>2009-05-21T08:03:00.003-03:00</published><updated>2009-05-23T20:20:33.388-03:00</updated><title type='text'>La espalda robada</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/ShiDvf8W09I/AAAAAAAAAPY/rEYAycmkAwU/s1600-h/Ojos+de+espalda.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 122px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/ShiDvf8W09I/AAAAAAAAAPY/rEYAycmkAwU/s200/Ojos+de+espalda.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5339162210299466706" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo confesarte que haberte robado la espalda no fue para nada sencillo. De hecho, el primer escollo a superar fue el de salir de tu edificio. Afortunadamente no había nadie en la entrada, no me imagino explicándole al portero que la espalda que llevaba en mis brazos era la de la chica del primero "A". Tenía el auto estacionado a unos veinte metros y aún no puedo olvidar la cara de desconcierto de la parejita que en ese preciso instante se aprestaba a cruzar la calle. Se dijeron algo entre sí y salieron corriendo, creo que en dirección a la seccional. Cuando llegué al auto, tuve que dejar tu espalda ubicada sobre el capot, bien derechita, eso sí. Abrí la puerta del acompañante y la senté con mucha delicadeza. Como estaba un poco fresco, le puse mi campera, esa azul tan linda que vos habías ponderado la noche anterior.&lt;br /&gt; Parar en los semáforos no me resultó para nada placentero. La gente miraba con mucha sorpresa y curiosidad hacia el asiento de al lado. Unos chicos, que iban en una camioneta, comenzaron a hacerle burlas, aunque también observé un ostentoso levantar de hombros, de tu espalda, haciéndoles saber que no le importaban las bromas. Al final, decidí no parar en ningún otro semáforo. Y por suerte pude llegar a mi departamento sin que ningún agente de policía me parase.&lt;br /&gt; Entré a la cochera y la subí al ascensor. Por fortuna estaba vacío, pero imprevistamente se detuvo en el segundo piso, donde vive la chusma esa que se la pasa fabulando historias ajenas. Trabé la puerta y con un enérgico grito le advertí que el ascensor estaba ocupado. Luego de forcejear un rato con la puerta del ascensor, la chusma, se cansó y nos dejó ir, a tu espalda y a mí. Igualmente no pude dejar de percibir que aproximaba sus ojos a las aberturas de la puerta metálica, con la intención de escudriñar quienes estabamos dentro del ascensor. Creo que no vio a tu espalda, porque yo puse mi cuerpo junto a la puerta de tal forma de obstruirle la mirada. El viaje hasta el séptimo piso me pareció una eternidad, aunque felizmente, llegamos sin novedad. Lo primero que hice fue sentarla en el living, en el sillón frente al televisor, y percibí que los hombros ya comenzaban a relajarse. Al cabo de un rato se había quedado dormida. La llevé a mi cama, y la ubiqué del lado izquierdo, o sea el más lejano a la ventana. Con esto último me resguardaba de alguna mirada indiscreta, de cualquiera de las ventanas del edificio de enfrente. &lt;br /&gt;Pero en realidad, el motivo de estas líneas es hacerte saber que tu espalda está muy bien. Que de a poco va acostumbrándose a la nueva vida que juntos estamos comenzando a compartir. Aunque, debo confesarte, en las primeras noches su dormir no era muy tranquilo, cosa que noté por los continuos movimientos y las veces que se volteaba hacia los distintos lados. Pero ya duerme con mayor sosiego, felizmente.&lt;br /&gt;Sin embargo, no deja de inquietarme tu nueva realidad. Me intriga saber si vos ya te has habituado  y si te resulta llevadero. Me pregunto si la ropa te habrá quedado bien o como harás para sujetarte el corpiño. Si podés dormir boca arriba o si sentís alguna molestia al sentarte. Si en la oficina te han dicho algo o si tenés alguna dificultad al viajar apretujada en el subte. No obstante, el hecho que no hayas reclamado tu espalda me tranquiliza sobremanera, porque entiendo que no te resulta tan imprescindible. Pero a su vez, comienzo a sospechar -con preocupación- que no fue un robo, sino que vos, deliberadamente, quisiste darme la espalda.&lt;br /&gt;Igualmente, quiero dejar bien en claro, que no la pienso devolver.&lt;br /&gt;Tuyo siempre.&lt;br /&gt;C.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PD: aprovecho la oportunidad para preguntarte si hay algún tipo de crema en especial que le siente bien a la piel.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-1910409421430993116?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/1910409421430993116/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=1910409421430993116' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/1910409421430993116'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/1910409421430993116'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2009/05/la-espalda-robada.html' title='La espalda robada'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/ShiDvf8W09I/AAAAAAAAAPY/rEYAycmkAwU/s72-c/Ojos+de+espalda.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-3360845212280031149</id><published>2009-05-19T08:25:00.002-03:00</published><updated>2009-05-19T21:13:32.480-03:00</updated><title type='text'>Abordaje urbano</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/ShNLGr3N9_I/AAAAAAAAAPQ/-jzg5epbpL8/s1600-h/hoy.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 110px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/ShNLGr3N9_I/AAAAAAAAAPQ/-jzg5epbpL8/s200/hoy.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5337692561589794802" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquel preciso instante viró hacia el norte, casi a merced de las corrientes. El Callao se veía en todo su esplendor: sobre sus aguas tranquilas sólo el reflejo de las altas torres que allí adornan. A poco estuvo de zozobrar sobre el banco de los arenales, apenas perceptible gracias al juncal que crece a su lado. Sin embargo, un fortuito golpe de timón lo puso nuevamente en rumbo. Y recién en ése momento, divisó su balcón, que se yergue altivo sobre el Paraná. Pudo fondear, pese a que la tormenta ya comenzaba a anunciarse. &lt;br /&gt;Y la vió; tras la celosía que pretendía esconder sus ojos color mar. La vió salir con la espada en mano y un grito apasionado en sus labios. Presta para el abordaje.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-3360845212280031149?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/3360845212280031149/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=3360845212280031149' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/3360845212280031149'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/3360845212280031149'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2009/05/abordaje-urbano.html' title='Abordaje urbano'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/ShNLGr3N9_I/AAAAAAAAAPQ/-jzg5epbpL8/s72-c/hoy.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-6279207570576161466</id><published>2009-05-17T21:02:00.005-03:00</published><updated>2010-02-27T22:45:20.575-03:00</updated><title type='text'>La noche pronunció un nombre</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/ShCl2ANHJ9I/AAAAAAAAAMg/bAPyw_d_V3E/s1600-h/segunda.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 140px; height: 139px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/ShCl2ANHJ9I/AAAAAAAAAMg/bAPyw_d_V3E/s200/segunda.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5336947905620551634" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escuchó que lo llamaban por su nombre. Era una voz desconocida, que casi en un susurro había pronunciado su verdadero nombre. En medio de la noche más cerrada que podía recordar, esa voz totalmente desconocida era lo último que podía esperar en ése momento. Nadie lo llamaba por su nombre, incluso juraría que una considerable mayoría de sus compañeros ni siquiera lo conocían. Él era el Gaucho, simplemente el Gaucho. Apodo sin sentido que le habían puesto al momento de saber que era nacido en el campo, sin importarles el hecho de que nunca hubiera vivido allí.&lt;br /&gt;Y la voz.... aunque un susurro, no era la de ninguno de sus tres compañeros que esa noche lo acompañaban en el frente. Los demás se encontraban a más de dos horas de caminata del puesto. Y había sido su nombre, muy claramente pronunciado, en una noche de luna nueva, frío y una quietud escalofriante. &lt;br /&gt;Pero en ése momento escuchó un ruido repentino, como de algo que se arrastra entre las matas. Se puso alerta. Venía del norte, y calculó que provendría desde unos quince metros de distancia. Tomó con mayor fuerza el fusil que mantenía parado entre sus piernas entreabiertas. Sintió aún más frío y soledad. Hernández estaba ubicado a unos trescientos metros de su trinchera, y más lejos aún estaban el Tijera y el principal Ludero. Y sabía que bajo ninguna circunstancia abandonarían sus trincheras sin antes enviar la señal convenida.&lt;br /&gt;El ruido cesó. Bien podría ser algún animal nocturno. &lt;br /&gt;Antes del anochecer, los infectados se encontraban del otro lado de la sierra; era imposible que hubiesen vadeado el río y llegado hasta esa posición en tan pocas horas. Se concentró en detectar algún sonido que le indicase la presencia de alguien o algo.&lt;br /&gt;Cuando se estaba convenciendo de que el llamado habría provenido de su propia imaginación, volvió a escuchar su nombre, esta vez con mayor nitidez. Ya no le quedaron dudas. Accionó el mecanismo del fusil que lo dejaba listo para disparar, aún sabiendo que ese ruido metálico advertiría a cualquiera de su ubicación. &lt;br /&gt;Pensó en los infectados. Esas miles de personas portadoras del virus que estaba haciendo estragos en el país. Con una muerte segura en el lapso de semanas, y con riesgo de contagio inmenso, los portadores habían sido echados de la ciudad, hacía un par de meses. Recordó a Nora. Recordó cómo fue arrastrada de su propia casa y depositada violentamente en el camión de las deportaciones. Había rumores de que los infectados estaban organizándose para volver a la ciudad en busca de remedios y alimentos. Él que se sintió llamado por el deber ciudadano de defender a la ciudad de un contagio masivo, se había anotado en las brigadas de esterilización general. Hacía dos semanas que se encontraba en el frente, pero esa noche era la primera vez que comenzaba a arrepentirse de su decisión. &lt;br /&gt;Una risa, contenida y apagada, lo hizo apuntar su arma hacia la noche oscura. Luego fueron ruidos de pasos. Lentos, uno, luego dos, luego tres. Volvió a escuchar su nombre, esta vez definitivamente pronunciado por una mujer. Y como si el tiempo se hubiese detenido reconoció los acordes de su ópera favorita. Y de inmediato una tos, tan cercana que hubiera podido contagiarlo. Disparó su fusil sin saber hacia qué. El fogonazo del disparo le permitió ver las cercanías de la trinchera por un segundo. No vio nada ni a nadie. Se sentó nuevamente.  Se acomodó en el fondo de la trinchera. Se obligó a calmarse. Respiró profundamente. Primero sintió el olor nauseabundo, luego la mano húmeda y pegajosa sobre su cuello.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-6279207570576161466?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/6279207570576161466/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=6279207570576161466' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/6279207570576161466'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/6279207570576161466'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2009/05/son-de-noche.html' title='La noche pronunció un nombre'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/ShCl2ANHJ9I/AAAAAAAAAMg/bAPyw_d_V3E/s72-c/segunda.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-995694336983046391</id><published>2009-05-14T10:29:00.004-03:00</published><updated>2009-05-17T20:56:25.049-03:00</updated><title type='text'>Un hombre se volvió a casar sin divorciarse de su ex y ahora va a juicio</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/ShCjttWP2FI/AAAAAAAAAMY/wAyfCEuXTI4/s1600-h/ojos.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 87px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/ShCjttWP2FI/AAAAAAAAAMY/wAyfCEuXTI4/s200/ojos.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5336945564096387154" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el juicio se vio al acusado distendido, sobriamente vestido y en compañía de su abogado. Sin embargo, luego de casi tres horas de cuarto intermedio, el jurado ingresó a la sala con un veredicto unánime: culpable.&lt;br /&gt;Inmediatamente, el juez leyó la pena. El imputado fue condenado a diez años de prisión, sin goce de libertad condicional.&lt;br /&gt;Entre las personas que presenciaban el juicio oral se pudo percibir un sentimiento de desasosiego por lo prolongado de la sentencia. A pesar de ello, la nota distinta que rompió los rígidos modos de la sala oral, fue la reacción de las esposas (la ex y la nueva), quienes sin ningún tipo de inhibiciones exteriorizaron su alegría con besos y caricias sensuales que superaban los límites de lo acostumbrado en los ámbitos leguleyos.&lt;br /&gt;Las señoras abandonaron la sala tomadas de la mano, ante la inquisidora mirada de la concurrencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Noticia original tomada de:&lt;br /&gt;http://www.minutouno.com/1/hoy/article/102845-Un-hombre-se-volvi%C3%B3-a-casar-sin%C2%A0divorciarse-de-su-ex%C2%A0y-ahora%C2%A0va-a-juicio/&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-995694336983046391?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/995694336983046391/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=995694336983046391' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/995694336983046391'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/995694336983046391'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2009/05/un-hombre-se-volvio-casar-sin.html' title='Un hombre se volvió a casar sin divorciarse de su ex y ahora va a juicio'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/ShCjttWP2FI/AAAAAAAAAMY/wAyfCEuXTI4/s72-c/ojos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-1364383895512176752</id><published>2009-04-07T20:10:00.003-03:00</published><updated>2009-05-18T11:08:23.468-03:00</updated><title type='text'>Carta de despedida</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SdveClmpDmI/AAAAAAAAAMQ/DvyrnzttDtU/s1600-h/Carta.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 133px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SdveClmpDmI/AAAAAAAAAMQ/DvyrnzttDtU/s200/Carta.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5322091520703663714" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace años que lo vengo evaluando y creo que finalmente, ha llegado el momento de renunciar a vos, de despedirnos.&lt;br /&gt;No ha sido fácil. Son muchos años que hemos compartido, y al final, uno termina por acostumbrarse. Debo confesarte que mi primer impulso fue el de escaparme. Pero no; no quise seguir tomando decisiones apresuradas en mi vida, y menos con vos.&lt;br /&gt;No se me ocurrió mejor cosa que no apresurarme y consultar a mis seres más cercanos. Como no podía ser de otra manera, a la primera que le planteé el tema fue a mi terapeuta. Me dijo que me veía maduro en mi decisión, pero que evaluara los efectos colaterales, especialmente en relación a lo afectivo.&lt;br /&gt;Mi vieja lo tomó bien, y pese que a priori hubiese pensado que tendría una lista enorme de objeciones, bendijo mi idea.&lt;br /&gt;Los muchachos del bar no se anduvieron con disquisiciones ni con planteos. Ni bien escucharon mis razones adhirieron de plano y pidieron al mozo unas repetidas rondas de champagne, para festejar el acontecimiento.&lt;br /&gt;De los amigos de siempre, obtuve el abrazo fraterno y la palmada en el hombro. "No esperábamos menos de vos" me dijeron con enorme afecto, y "si necesitás ayuda, aquí estaremos" corearon al unísono como ofrenda final.&lt;br /&gt;Con mis hijos, armé un conciliábulo, luego del cual me dijeron que me querían mucho y que estaban de acuerdo con mi decisión, fuese cual fuese.&lt;br /&gt;En la oficina, mi jefe me brindó su total apoyo, me dio confianza, y me dijo que si hubiese algún problema de billetes, él personalmente mediaría alguna solución.&lt;br /&gt;Finalmente, llegó el momento de decírtelo a vos, frente a frente. Sé que veinte años no son muchos, y que a lo mejor, recién estamos comenzando a conocernos. Sé que va a ser difícil olvidar tu blancura, tu belleza y todos esos momentos tan gratos que he pasado adentro tuyo. La decisión está tomada. Y si bien sé que al momento de separarnos más de una lágrima me hará poner sentimental: a partir de mañana te toman como parte de pago de un cero kilómetro en la agencia de García.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-1364383895512176752?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/1364383895512176752/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=1364383895512176752' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/1364383895512176752'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/1364383895512176752'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2009/04/carta-de-despedida.html' title='Carta de despedida'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SdveClmpDmI/AAAAAAAAAMQ/DvyrnzttDtU/s72-c/Carta.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-7667459895313610577</id><published>2009-03-10T19:30:00.002-03:00</published><updated>2009-05-18T11:08:55.853-03:00</updated><title type='text'>Verde esmeralda</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SbbqT2YoPlI/AAAAAAAAAL8/pEUQCTe334E/s1600-h/verde+esmeralda.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 146px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SbbqT2YoPlI/AAAAAAAAAL8/pEUQCTe334E/s200/verde+esmeralda.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311690437267308114" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrió la alacena y retiró una lata de arvejas. Notó con sorpresa, que una fina pero larga hilera de hormigas desfilaba por detrás de los comestibles. Recordó que por la tarde debía ir al supermercado y anotó mentalmente la compra de veneno para hormigas. Igualmente, no se privó de aplastar a unas cuantas con la base de una bolsa de arroz, mientras veía casi con felicidad como el pánico había contagiado a las restantes.&lt;br /&gt;Decidió darse una ducha antes de salir a hacer las compras. Por segunda vez en el día volvió a encontrarse con una hilera de hormigas que cruzaban la bañadera de punta a punta. Abrió la canilla y observó con algo de deleite, como los pequeños insectos iban siendo atrapados y engullidos por el remolino que las enviaría al desagüe. Esto lo entretuvo largos minutos, hasta que la dispersión de los insectos fue tanta que no pudo alcanzar a ninguna más sin tener que pararse del borde le la bañera. Al instante recordó que no debería olvidar de comprar el veneno. &lt;br /&gt;Al regresar a su casa con las compras, notó nuevamente algunas hormigas que daban vueltas por el acceso a la puerta principal. Pisó con saña algunas de ellas mientras pensaba en la inusual y repentina aparición de los insectos, casi una ocupación de un día para otro. Recordó la bolsa del veneno en polvo, de estridente color verde esmeralda, que había comprado recientemente y se deleitó con la sola idea de exterminarlas. En horas de la mañana daría fin a esta incipiente invasión, pensó con siniestra alegría. &lt;br /&gt;Esa noche se retiró a dormir con cierto desasosiego. Este asunto de la invasión de hormigas lo había intranquilizado y sabía que le costaría conciliar el sueño. Había decidido hacer un trabajo de exterminio muy metódico y fulminante, temprano al día siguiente. &lt;br /&gt;Las primeras luces del día lo despertaron con sobresalto. Con enorme sorpresa notó que la luz no provenía de las ventanas, sino del techo de su habitación que lentamente comenzaba a levantarse. Parecía inexplicable, pero la realidad era que desde lo más alto de las paredes, una franja de luz se iba haciendo cada vez mayor, a la vez que el techo se elevaba gradualmente. Al cabo de unos instantes pudo ver una especie de brazo articulado negro y gigante que levantaba el techo de su casa. Cuando al final el techo fue removido totalmente, reconoció la cabeza negra y dotada de antenas del demoníaco insecto que se asomaba con movimientos casi mecánicos. El polvo que en forma de lluvia blanca era esparcido desde la bolsa verde esmeralda allá en lo alto le dio la  respuesta final.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-7667459895313610577?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/7667459895313610577/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=7667459895313610577' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/7667459895313610577'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/7667459895313610577'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2009/03/verde-esmeralda.html' title='Verde esmeralda'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SbbqT2YoPlI/AAAAAAAAAL8/pEUQCTe334E/s72-c/verde+esmeralda.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-5647273628865272073</id><published>2009-02-02T19:35:00.007-03:00</published><updated>2009-06-25T14:09:56.462-03:00</updated><title type='text'>Exclusión astral</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SYd11NXdx4I/AAAAAAAAALc/2PaJWKVveM0/s1600-h/Exclusi%C3%B3n.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 159px; height: 200px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SYd11NXdx4I/AAAAAAAAALc/2PaJWKVveM0/s200/Exclusi%C3%B3n.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5298333043606275970" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Sinceramente, ya no sé que hacer.&lt;br /&gt;No doy más.&lt;br /&gt;El viernes, después de una vida más larga que la que quisiera, pero -debo reconocer- más interesante que lo que hubiera podido esperar, me vengo a enterar que ya no soy más de Sagitario.&lt;br /&gt;Yo, que antes de prender la luz del velador cada mañana encendía la radio para escuchar mi horóscopo (y actuar en consecuencia) . Justo a mí, que fui siempre un centauro, un ixiónida  con arco y flecha que impartía justicia entre los hombres. &lt;br /&gt;El centauro. Ser majestuoso si los hay. La sagacidad del animal y la destreza e inteligencia del hombre conjugados en un ser único. Divino, como lo describiera no sólo Plutarco, sino también Ovidio. El hecho de que Herácles los venciera no ha sido nunca ratificado por la prensa independiente, por lo que me acojo al beneficio de la duda.&lt;br /&gt;Pero no. Ahora me niegan la pertenencia. Sin más, y de la última página de un diario, en general bien informado, me vengo a enterar, mientras tomaba mis mates matinales, que ya no soy más de Sagitario. &lt;br /&gt;Esta injusticia es propinada a aquellos que como yo, emergimos al mundo entre el 30 de noviembre y el 17 de diciembre. Un castigo, ilícito y cruel, como se podrá comenzar a atisbar.&lt;br /&gt;Ahora soy de Ofiuco. Que es como decir que nos fuimos a la "B" del campeonato del horóscopo. ¡De Ofiuco! ¡Ofiuco! Que es como responder "naranjín" o "virulana" si a uno le preguntan de que signo es. &lt;br /&gt;¡Ofiuco!, ¡Ofiuco! Si hasta el nombre es casi una decepción. ¿Ofiu... que? respondió mi hija cuando intenté explicarle que todas las virtudes que yo poseía como buen sagitariano, se habían esfumado. &lt;br /&gt;Después de evaluarlo durante un par de horas, entre vasos de whisky y música de Divididos, me decidí a llamar a mi terapeuta. Por suerte, quiso el destino que ella me pudiera atender desde su celular. Estaba en la plataforma de salida de un colectivo con destino a la costa, para emprender su mes de vacaciones. Me dijo que a la vuelta lo trabajábamos. "¡No!", le dije. "¡No me podés hacer esto!", a lo que me contestó que a lo mejor podría ser ventajoso este imprevisto cambio. De nada valió contarle que ya no sería más ése centauro flechense y aerodinámico que solía ser. ¡No! Ahora sería un Ofiuco. Ofiuco, que lejos de ser un ixiónida, es el "hombre que sostiene la serpiente", cosa que a lo mejor desde el lado de la fantasía femenina me podría resultar en alguna liga. Pero no lo creo. Una serpiente, curva y gelatinosa, fría y esquiva, nunca podría superar a aquella flecha erguida y recta que desafiaba las distancias y que invariablemente, con aguda puntería llegaba certera y veloz a destino. Siempre me sentí una especie de Cupido zodiacal, y ahora, despiadadamente, no puedo más que pensarme como un número de circo.&lt;br /&gt;Suspendí mis vacaciones de cuajo. Mi viaje al Gran Arrecife Coralino Australiano tendrá que esperar. No me importa si me devolverán el dinero del pasaje o la reserva del hotel cinco estrellas: esto me supera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del artículo original: http://criticadigital.com/index.php?secc=nota&amp;nid=17778&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-5647273628865272073?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/5647273628865272073/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=5647273628865272073' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/5647273628865272073'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/5647273628865272073'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2009/02/exclusion-astral.html' title='Exclusión astral'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SYd11NXdx4I/AAAAAAAAALc/2PaJWKVveM0/s72-c/Exclusi%C3%B3n.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-7624851312022059712</id><published>2009-01-18T22:13:00.007-03:00</published><updated>2009-05-18T11:10:54.505-03:00</updated><title type='text'>El encargo de Ferrari</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SXPUdghFUpI/AAAAAAAAALQ/K8kfIIX_oWs/s1600-h/Encargo.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 134px; height: 200px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SXPUdghFUpI/AAAAAAAAALQ/K8kfIIX_oWs/s200/Encargo.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5292807590500455058" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Aquel había sido un día tan común como cualquier otro, sin nada especial para recordar y con el pronóstico de terminar de la misma forma de siempre: tomar la cartera, despedirse de sus compañeros de trabajo y partir a tomar el colectivo. Luego, se bajaría en la misma esquina de su casa, pasaría por el almacén para realizar algunas compras impostergables y finalmente sucumbiría ante la fácil tentación del televisor, o tal vez de alguna prolongada charla telefónica con su madre o alguna amiga.&lt;br /&gt;Se dirigió sin prisa hacia la parada del colectivo. Recorrió las calles con cierta alegría. El atardecer se sentía placentero y las sombras ocres del ocaso comenzaban a abrazar la ciudad. Al llegar a la parada contó con precisión doce personas. Era suficiente, pensó. Sabía que de haber sido veintitrés, habría esperado el próximo micro para asegurarse un asiento al inicio del recorrido.&lt;br /&gt;Al subir eligió un asiento doble. Se sentó del lado de la ventanilla, puso la cartera por sobre su falda. Dejó perder su vista por aquella plaza, siempre tan llena de gente. Observó a las personas correr por la acera hacia el colectivo, a los vendedores ambulantes de todos los días y a las habituales parejas, que bajo la complicidad del lento oscurecer se besaban al abrigo de un  anonimato casi endeble.&lt;br /&gt;Antes de que el colectivo se ponga en movimiento, algo llamó su atención. En el piso, justo al lado de su pie derecho, y debajo de la ventanilla, un impecable sobre blanco brillaba con una vitalidad que sólo logra un objeto totalmente fuera de su contexto. Miró a su alrededor. La casi totalidad de los pasajeros se encontraban sentados. Los pocos que se encontraban de pie, se ubicaban fuera del alcance visual del sobre. Decidió agacharse lentamente, y fingiendo distracción tomar aquel sobre abandonado, o quizás extraviado. La idea de que contuviese dinero, se mezcló en su pensamientos por una breve fracción de segundos. Esto la disgustó consigo misma. Sin embargo, tomó el sobre e inmediatamente volvió a mirar a su alrededor. Nadie parecía haber notado nada. Lo puso debajo de su cartera.&lt;br /&gt;Esperó a que el colectivo comience su marcha. Esos pocos minutos la encontraron inquieta y con cierto grado de ansiedad. Había percibido con rapidez que el sobre se encontraba cerrado y que en su frente había algo escrito, quizás un nombre o una dirección.&lt;br /&gt;El colectivo, semilleno, comenzó con su habitual recorrido. Sin esperar más, sacó el sobre desde debajo de su cartera. Sólo una dirección, manuscrita y ningún nombre, en impecable tinta negra: Concepción  739. Conocía la calle, no era lejos de donde vivía, por lo que decidió bajar una parada antes, para alcanzar el sobre a la dirección del sobre. No le tomaría mucho tiempo, y luego de entregarlo se sentiría complacida por haber cumplido con ése casual deber ciudadano.&lt;br /&gt;La calle Concepción cruzaba la avenida del recorrido del colectivo a la altura del cuatrocientos. Caminó esas cuadras con distracción. La curiosidad jugaba con ella. Las simples preguntas tales como quién sería el destinatario, o el porqué de la carta, no la abandonaron hasta llegar a la cuadra en la que se debía ubicar la dirección. Cruzó hacia el lado de los números impares y vio una seguidilla de casas bajas y bien cuidadas. Encontró el número 737 e inmediatamente, sin mediar separación, el número 741. Dudó y pensó si había tomado la calle correcta. Se dirigió a la esquina y observó el cartel, que ratificaba la dirección. Volvió a mirar el sobre y corroboró el número 739, claro y certero. Se dirigió nuevamente a las casas, o bien al lugar que le hubiese correspondido al número 739. El desconcierto la iba ganando cuando vio salir a una señora de una casa vecina. Desesperanzada preguntó si existía el número 739. La señora, al amparo de la obviedad, le contestó lo que ella ya sabía.&lt;br /&gt;Guardó el sobre y comenzó a caminar hacia su casa. Durante las nueve cuadras de su trayecto no pudo sacarse de la cabeza el asunto del sobre. A medida que avanzaba se iba convenciendo de que ante la ausencia de un domicilio existente debía abrir el sobre y ver su contenido. Al acercarse a su casa decidió que la pasada por el almacén no era tan impostergable. &lt;br /&gt;No bien entró en su casa, apartó una silla, se sentó y puso el sobre encima de la mesa. Al mismo instante comenzó a sonar el teléfono. No quiso atender, y luego de diez timbres el incómodo llamado cesó.&lt;br /&gt;Con cierto temor abrió el sobre. No tenía lugar ni fecha y comenzaba directamente con el encabezamiento:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"Amor,&lt;br /&gt;Disculpas por no haberte hecho partícipe de esta situación tan particular con anterioridad. &lt;br /&gt;No quisiera que sientas que mi ausencia ha sido alguna especie de olvido. No, no podría olvidarte. Tampoco es castigo, revancha ni indiferencia. El motivo de mi ausencia es totalmente ajeno a cualquier acto tuyo.&lt;br /&gt;El destino es a veces impredecible. Y las búsquedas, a pesar de nuestro empeño, son a menudo infructuosas.&lt;br /&gt;No quisiera que esta ausencia dé motivos a que nuestro imprevisto distanciamiento te castigue. A modo de breve explicación, he dejado algo que tal vez pueda disipar aquellas dudas que seguramente te estarán invadiendo: te agradecería que pases por el hotel Imperio, y pidas al conserje el encargo de Ferrari. &lt;br /&gt;Tuyo siempre, R."&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No bien terminó de leer las escuetas pero misteriosas líneas de cuidada caligrafía, dejó la carta abierta sobre la mesa y sus pensamientos se fugaron hacia esa historia de amor, ajena y triste. Rápidamente calculó que por la mañana podía llamar a la secretaria del odontólogo y solicitar un nuevo turno, con cualquier pretexto. Se dio cuenta de que ya no podía permanecer fuera de esta historia, al menos como una nueva espectadora.&lt;br /&gt;El día transcurrió monótono en el estudio. Los mismos llamados de siempre, las mismas charlas de todos los días. Inspeccionó el sobre y la carta en repetidas oportunidades. Intentaba encontrar una explicación a aquella historia de desencuentros. Sintió una creciente ansiedad a medida que se acercaba la hora en que terminara con sus actividades y se hiciese presente en el hotel. &lt;br /&gt;Se detuvo en la letra R., con la que el autor de la misiva firmaba. Imaginó que podría ser Rodolfo, quizás Raúl o más improbablemente Renato. Pero al cabo de unos segundo de pensar nombres, descubrió que en la carta no había ningún indicio que indicara haber sido escrita por un hombre para una mujer, ni viceversa.&lt;br /&gt;Dobló la esquina y se encontró con la fachada lúgubre, pero pretenciosa, de aquel viejo hotel de escasas estrellas. Sus años de esplendor habían pasado dejando la nostálgica impresión de que ellos no retornarían ya.&lt;br /&gt;Dudó un instante, pero al ver la recepción vacía tomó coraje y entró. No bien se acercó a la puerta de entrada, un muchachito con uniforme verde inglés y botones dorados pero sin brillo, se apresuró a abrirle la puerta. Agradeció y encaminó su pasos hacia el mostrador, en el rincón más alejado del salón. Observó con atención el casillero de las llaves y notó con sorpresa que todas las llaves se encontraban en su lugar. Sin embargo nadie se encontraba del otro lado del mostrador. Tocó con la palma de su mano derecha una de esas campanillas que sólo aparecen en las películas de hoteles. Como por arte de magia, una puerta se abrió y una persona, con un uniforme muy parecido al muchachito de la puerta, le dio las buenas tardes. Un poco sorprendida por la súbita aparición, le devolvió el saludo y sin mayores preámbulos le dijo que "venía por el encargo de Ferrari". Un gesto de sorpresa mezclado con una mueca de desaprobación transformaron la cara del conserje, quién de inmediato le dijo que tomara asiento, y que en unos minutos sería atendida.&lt;br /&gt;Se acomodó en un sillón junto a una ventana que, si bien un poco escondida, daba a la calle. Las primeras sombras, comenzaban a asaltar la ciudad. Recordó que hacía veinticuatro horas, a la misma hora de la puesta del sol, encontraba el sobre que la había hecho recalar en aquel hotel. A falta de buena iluminación, la recepción comenzaba a mostrarse más lúgubre que al comienzo. Un pobre sistema de audio pasaba una mala versión de Kind of blue. Los nervios le hacían sentir un in crescendo, a los que se reconoció, estar poco preparada. Tomó la decisión de esperar diez minutos más. En caso de no aparecer nadie que le explicase algo, o le diera aquel misterioso encargo, se retiraría. &lt;br /&gt;Miró nuevamente el gran reloj que se encontraba a la derecha del mostrador. Se dijo para sí, que ya habían pasado seis minutos, y volvió a asumir su idea de abandonar el lugar en el plazo por ella establecido. Pero no pudo cumplir con su plan: el hombre de traje gris oscuro, que acababa de bajar por las escaleras, se dirigió a ella de forma decidida y precisa. Su imagen distaba mucho de ser la que se hubiera esperado de un caballero, pese a que el hombre en vez de estirar su mano para estrechar la de ella, la extendió en el sentido de tomarla y besarla en cercanías de sus nudillos. Sorprendida, lo dejó hacer. No sólo le molestó su saludo, sino que su traje arrugado, la corbata raída, y las manchas tenues en el cuello de la camisa, la pusieron en un estado de tensión aún mayor.&lt;br /&gt;Las dos palabras: "buenas noches", pronunciadas con un acento casi con seguridad de algún país de Europa del Este, la sobresaltaron. Pero fue la siguiente frase la que terminó por decidirla a entregarse a un destino que ella ya no podía gobernar. Entendió que lejos estaba de develar aquella historia de amor ajeno, que habían hecho que su imaginación volase por los lugares en los que ella nunca había podido estar, pero sí imaginado. Cuando escuchó al hombre preguntar -o asentir- "La señora Concepción ¿no?" un nudo en la garganta le impidió contestar, y solamente, y por voluntad de una fuerza de la que ella ignoraba el origen, se limitó a asentir con un leve movimiento de su cabeza. "Sígame, por favor" le pidió el hombre en aquel cada vez más acentuado tono eslavo. Pese al temblor de sus rodillas, se incorporó y pudo seguirlo. &lt;br /&gt;La habitación donde se dirigieron presentaba la apariencia de una especie de oficina anexa al hotel. No daba la impresión de que allí se tratasen temas relacionados con huéspedes ni con empresas que brindasen servicios. Más bien, lo inadecuado del lugar sugería algo preparado para no ser mostrado, más bien escondido. &lt;br /&gt;El hombre con su tosco castellano, pero con gran surtido de palabras galantes, le pidió que tomara asiento. Sujeta a un destino que a cada segundo parecía pertenecer a otra dimensión, tomó asiento frente al escritorio, donde el hombre esperaba a que ella se sentara para hacer lo mismo. Al momento que él le solicitó la carta, ella, con la torpeza que se hubiese esperado del momento, encontró sin mucho esfuerzo el sobre dentro de su cartera. El hombre abrió el sobre con suma delicadeza, y con una complicidad que se vislumbró entre sus ojos, se abocó a leer las escasas líneas manuscritas en tinta negra. El gesto de aprobación implícita la hizo revivir, o al menos le brindó un respiro en aquella situación tan irreal para ella.&lt;br /&gt;El hombre la miró y con gesto tranquilo le dijo que estaba todo bien. Se agachó y tomó del último cajón del escritorio un portafolio negro. Lo depositó con gran cuidado por encima de algunos papeles, al parecer sin importancia y le dijo: "Señora Concepción, ya está todo arreglado. Siguiendo las instrucciones del Sr. Ramirez, cumplo en entregarle este maletín. No es necesario que lo abra aquí" agregó finalmente con su grave acento y le extendió la mano. Esta vez para estrecharla, sin beso.&lt;br /&gt;Al salir del hotel, sintió que el maletín pesaba mucho más que cuando lo había tomado por primera vez, tan solo tres minutos antes. &lt;br /&gt;Pese a la distancia a la que se encontraba de su casa, decidió tomar un taxi. &lt;br /&gt;El trayecto le pareció eterno. No tuvo el coraje suficiente para abrir el portafolio dentro del auto. Ni siquiera la primera media hora en que estuvo en su casa, con el maletín sobre la mesa, cerrado. Lo miraba y daba vueltas, sin atreverse ya a tocarlo.&lt;br /&gt;Finalmente, luego de evaluar todo lo irrazonable de la situación lo abrió con ansiedad.&lt;br /&gt;Primero desplegó la nota que estaba por encima de los billetes: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"Concepción: Agradecido por tan buen trabajo. R." &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego contó, incrédula, durante largos minutos, los setecientos treinta y nueve mil dólares perfectamente acomodados en el interior del maletín.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-7624851312022059712?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/7624851312022059712/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=7624851312022059712' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/7624851312022059712'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/7624851312022059712'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2009/01/el-encargo-de-ferrari.html' title='El encargo de Ferrari'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SXPUdghFUpI/AAAAAAAAALQ/K8kfIIX_oWs/s72-c/Encargo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-2154147164526998423</id><published>2008-12-30T19:42:00.003-03:00</published><updated>2009-05-18T11:11:49.729-03:00</updated><title type='text'>De peces voladores</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SVqkpzpsADI/AAAAAAAAALI/XlvboQqHSTo/s1600-h/Peces+Voladores.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 138px; height: 200px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SVqkpzpsADI/AAAAAAAAALI/XlvboQqHSTo/s200/Peces+Voladores.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5285718150819348530" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El ruido de la lluvia sobre el techo y los relámpagos que iluminaban por instantes la furia del mar, hicieron aún más intrigante la historia que estaba por comenzar a ser contada esa noche.&lt;br /&gt;-¡Vea joven! -se oyó pronunciar en voz baja pero con acento grave, desde un rincón del salón. -Yo que Usted, me andaría con más cuidado al hablar del Capitán Rapaport,-dijo el viejo Gualterio al momento que dirigía su vista hacia el muchacho cuya conversación comenzaba a mantener en vilo a los parroquianos del lugar.&lt;br /&gt;Toda la concurrencia de la fonda, unas quince personas aproximadamente, dirigieron de inmediato su atención al viejo. Él se paró sin que su mano derecha soltara el vaso de ginebra. Caminó los pocos pasos que lo separaban del joven y se sentó a su lado.&lt;br /&gt;"Yo fui tripulante de Rapaport" dijo de una forma como si sus ojos estuvieran mirando hacia el pasado" y estuve a bordo del &lt;em&gt;Kalimera&lt;/em&gt;, la tarde del episodio", y no bien terminó de decir esto apuró su bebida hasta vaciar totalmente el vaso.&lt;br /&gt;El joven sintió la necesidad de expresar su respeto al viejo, y le hizo saber que lo que había comenzado a contar eran sólo las habladurías que se comentaban en el pueblo, acerca de la singular historia del Capitán Julius Rapaport, pero no pudo convencer a nadie.&lt;br /&gt;"Era una tarde sin viento, calma chicha total" comenzó el viejo a contar mientras dirigía su mirada hacia la ventana y el mar. "El &lt;em&gt;Kalimera&lt;/em&gt;, flotaba apacible, y al garete. Las velas de tan inmóviles, daban lástima, por lo que el Capitán decidió arriarlas".&lt;br /&gt;"Rapaport, el contramaestre y yo nos encontrábamos en el puente, charlando de cosas de mar, como se suele hacer en este tipo de ocasiones. La conversación se centraba en quién había experimentado la calma chicha más prolongada" rememoró el viejo. &lt;br /&gt;"En eso estábamos, cuando vimos que sobre la cubierta habían caído unos cuantos peces voladores" dijo Gualterio con sus ojos entrecerrados, como buscando de esa forma sus recuerdos con mayor precisión.&lt;br /&gt;"Los tres bajamos de inmediato a cubierta y comenzamos a recoger los peces con la intención de entregárselos al cocinero". En la sala se iba generando una atención casi sacra, con la totalidad de las miradas convergiendo hacia Gualterio que parecía casi ausente, o casi nuevamente a bordo del &lt;em&gt;Kalimera&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;"En un momento, el Capitán se acercó a la baranda con la intención de tomar un pez que había quedado sobre ella" y al pronunciar estas palabras y recordar el momento, el rostro del viejo empalideció repentinamente.&lt;br /&gt;"En el mismo instante que la mano de Rapaport se posaba sobre el pez, una fuerza desconocida lo levantó y lo arrastró por encima de borda hacia el agua, como si fuera un poder demoníaco ¡Juro que nunca vi nada igual!" culminó el viejo en el instante que la sala se estremecía con un refucilo que iluminó los rostros teñidos por la sorpresa. Pocos segundos después, el trueno cercano hizo temblar la totalidad de los vidrios de las ventanas junto, con los temores de más de alguno de los presentes.&lt;br /&gt;"Varios días estuvimos buscando alguna señal de Rapaport, pero nada pudimos encontrar. Finalmente, y luego de haber fracasado en nuestra búsqueda, el &lt;em&gt;Kalimera&lt;/em&gt; puso proa a puerto" contó el viejo mientras pedía que le llenaran el vaso nuevamente.&lt;br /&gt;"El viaje de regreso no fue lo que se dice una navegación normal. La tripulación se encontraba muy asustada por la desaparición de su capitán. Mil conjeturas se elaboraban a cada instante: que el diablo, que un pulpo gigante, hasta hubo alguno que llegó a elucubrar algo sobre un posible suicidio". &lt;br /&gt;Luego de un premeditado silencio, el viejo continuó con su relato. "Algunos reconocieron haber escuchado ruidos en el camarote de Rapaport, y el mayordomo aseguró haber visto manchas de agua en el piso. La cuestión es que se revisó la embarcación de proa a popa, muy minuciosamente, pero nada anormal pudo ser descubierto". &lt;br /&gt;Desde el otro lado de la sala, un parroquiano preguntó si esos indicios podrían significar que Rapaport, por algún medio, había logrado subir a la embarcación y regresado a puerto escondido.&lt;br /&gt;"De haber sido así, lo hubiéramos descubierto, ya que nuestra inspección fue muy meticulosa. A menos que ... ". El viejo detuvo abruptamente su alocución dejando un halo de duda y curiosidad flotando sobre la sala.&lt;br /&gt;"A menos que..., como se rumoreaba a bordo, hubiese tenido la colaboración de algún marinero para ocultarlo" dijo el viejo, "pero esto, no pudo nunca ser comprobado".&lt;br /&gt;"Sin embargo, al llegar a puerto hubo varias cuestiones que llamaron la atención. En primer lugar la viuda no reaccionó en la forma desconsolada que se hubiera esperado de ella, al recibir la trágica noticia" contó el viejo con un gesto de visible fastidio.&lt;br /&gt;"Al cabo de unos meses la viuda cobró el seguro por la muerte del Capitán Rapaport, vendió la casa y rápidamenete abandonó el poblado. Nunca más hemos vuelto a saber de ella. Sin embargo ..." el viejo calló repentinamente.&lt;br /&gt;Dos o tres parroquianos insistieron airadamente para que el viejo concluyese la frase silenciada.&lt;br /&gt;El viejo los miró, se paró, se arregló su añoso gabán azul marino, y mirando a los jóvenes de costado les contestó casi desde el vano de la puerta: &lt;br /&gt;"Sin embargo, ya las tripulaciones no salen a cubierta cuando aparecen peces voladores" respondió, mientras se adentraba presuroso en la noche lluviosa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-2154147164526998423?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/2154147164526998423/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=2154147164526998423' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/2154147164526998423'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/2154147164526998423'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/12/de-peces-voladores.html' title='De peces voladores'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SVqkpzpsADI/AAAAAAAAALI/XlvboQqHSTo/s72-c/Peces+Voladores.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-7316262955414508191</id><published>2008-11-30T01:11:00.005-03:00</published><updated>2009-05-18T11:12:37.402-03:00</updated><title type='text'>Noche sin paz</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/STITSGPAckI/AAAAAAAAAIk/zLDaGoXQ-aI/s1600-h/Noche+sin+paz.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 149px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/STITSGPAckI/AAAAAAAAAIk/zLDaGoXQ-aI/s200/Noche+sin+paz.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5274299315236401730" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Se fue a dormir con la alegría de saber que su tiempo estaba llegando. En pocas horas más, su marido se iría de la casa, tal como habían acordado ante los abogados, como parte del proceso del tan ansiado divorcio. &lt;br /&gt;Hacía meses ya, que dormía en el cuarto de su hija. Dejar de dormir en el lecho nupcial le había dado cierta tranquilidad. En primer lugar demostrar con hechos su decisión de romper con las premisas de un matrimonio, que ya hacía unos años, no era lo que ella había deseado, ni siquiera imaginado. En segundo lugar, la seguridad que le brindaba la presencia de su hija, que si bien pequeña, le otorgaba la tranquilidad que, en principio, ningún acto de violencia se produciría ante los ojos de la pequeña.&lt;br /&gt;Ya eran horas nomás. Tal como constaba en el convenio, él se iría el domingo, radicaría un nuevo domicilio y ella se quedaría en la casa. El régimen de visitas, la división de bienes y otras cuestiones, habían quedado perfectamente aclaradas durante las tediosas reuniones entre ellos y sus respectivos abogados.&lt;br /&gt;Ella sabía que existía otra vida. La que había llevado hasta ahora, limitada, absorbida y encerrada no la hacía feliz. Tampoco la violencia, la denigración y la indiferencia que experimentaba de parte de su marido, las que prontamente llegarían a su fin.&lt;br /&gt;Se acostó. La respiración de su hija dormida le contagió serenidad. &lt;br /&gt;Pensó en aquel hombre. Lo había conocido hacía un año. Ella se había enamorado desde el momento en que descubrió que el amor podía ser algo diferente a lo que había sentido hasta ese momento. Se dio cuenta de que no sólo la pasión era algo que brotaba libremente, sino que también existían muchas cosas para compartir y soñar. En los brazos de él había encontrado una razón para seguir creyendo, como para sentirse más joven y para volver a confiar en que había sueños que podían ser llevados a cabo de a dos.&lt;br /&gt;En el transcurso de los últimos meses, su amante le había dado muestras de un compromiso firme y de un amor auténtico, demostrado en más de una oportunidad. Los planes urdidos entre abrazos y caricias parecían poder concretarse en breve, y de allí una nueva vida en la libertad alejada de ese matrimonio esclavizante.&lt;br /&gt;No escuchó la puerta abrirse. La despertó la mano fría de su esposo que se posaba sobre su hombro.&lt;br /&gt;Entre sollozos, atenuados para no despertar a la niña, él le dijo que no podía irse. Bañado en lágrimas le repitió que la amaba, que su vida sin ella carecería de sentido. Sumido en un triste llanto le pidió, como tantas otras veces, una nueva oportunidad.&lt;br /&gt;El hecho de haber sido despertada tan abruptamente la confundió. Las lágrimas le removieron viejos instintos y la lástima la abordó. Posó su mano izquierda sobre la cabeza de él y con la derecha apartó las lágrimas que brotaban de sus ojos. No rechazó el beso que él tímidamente le dio sobre sus dedos. &lt;br /&gt;Quiso creer una vez más en él, en los juramentos de una nueva vida, de que cambiaría y de que todo sería diferente, a partir de ése momento.&lt;br /&gt;Sin ningún fundamento, ella quiso volver a creerle y no rechazó la mano posada sobre su pecho, debajo del camisón. Tampoco supo porqué, accedió a ir a la cama matrimonial esa noche. Y con una convicción precaria hicieron el amor de modo triste y sin que la vergüenza estuviese ausente.&lt;br /&gt;Él finalmente retiró el brazo donde ella apoyaba su cabeza. Puso el codo sobre el colchón y con la palma de la mano sujetó su mejilla. La miró a los ojos y con el mayor de los desprecios le dijo pausada y serenamente: "sos una puta".&lt;br /&gt;A ella no le sorprendió su insulto. Volvió de repente a recordar la cantidad de veces que se había sentido ultrajada por ése hombre. La indignación comenzó a invadirla. No por el insulto recibido, sino por haber traicionado sus planes de liberación, por haberse traicionado ella misma, sucumbiendo ante un nuevo juramento de respeto, rápidamente incumplido. Pensó en su amado. Lo sabía totalmente ignorante del suceso, pero no se perdonaba esta infidelidad. No se perdonó no haber podido cumplir con lo que ella había deseado largamente.&lt;br /&gt;Aprovechando que él ya se había dormido sobre la desarreglada cama, se levantó. Pasó por el cuarto de su hija. Le dio un beso en la frente, con la suavidad necesaria para no despertarla. Se quedó unos instantes sentada junto a ella, con la sola intención de observar su paz al dormir.&lt;br /&gt;Se dirigió a la cocina. Abrió la heladera y sacó un frasco de dulce. Caminó por la casa como quién camina por un lugar ajeno y desconocido. Abrió el segundo cajón de la gaveta del escritorio y tiró al piso la franela con olor a vaselina.&lt;br /&gt;Entró al baño. La traición a sus convicciones y al amor que la estaba esperando más allá del domingo, lleno de planes y esperanzas la estremecieron, una vez más.&lt;br /&gt;Se untó el sexo con jalea de membrillo. "La bala atravesará con menor fricción" pensó. Y cerró los ojos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-7316262955414508191?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/7316262955414508191/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=7316262955414508191' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/7316262955414508191'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/7316262955414508191'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/11/se-fue-dormir-con-la-alegra-de-saber.html' title='Noche sin paz'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/STITSGPAckI/AAAAAAAAAIk/zLDaGoXQ-aI/s72-c/Noche+sin+paz.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-3157345829244189639</id><published>2008-11-24T19:32:00.002-03:00</published><updated>2009-05-18T11:13:27.339-03:00</updated><title type='text'>Desde el mismo jardín</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SSssF8YfcuI/AAAAAAAAAIc/Lmq4f4uRH1E/s1600-h/Limon.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 152px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SSssF8YfcuI/AAAAAAAAAIc/Lmq4f4uRH1E/s200/Limon.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5272356269387117282" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Una vez admitido el inconcebible resultado de su proceder, no le quedaron dudas de que su vida se tornaría irreversiblemente cruel a partir de ése momento.&lt;br /&gt;Abrió la puerta de su habitación, justo en el momento en que la luna se escondía detrás de una nube solitaria. Hacía calor y el repentino cambio de luz, lo animó a salir al jardín. Sólo le bastó dar el primer paso para que el frío del rocío sobre el césped, se transmitiera invasivo, hacia todo su cuerpo. No le dio importancia y sus pasos lo alejaron de la casa en forma casi mecánica. Su nerviosismo lo había puesto en un estado tal de excitación que tampoco le molestó mojar su espalda al recostarse sobre la reposera húmeda y pegajosa. Luego de un prolongado y profundo suspiro, miró al cielo, ya sin aquella inoportuna nube y trató de comprender el significado de lo acontecido.&lt;br /&gt;Su propia sombra se dibujaba tenue, delineando una difusa silueta sobre el césped, pero no reparó en ella. De a poco fue sintiendo como su cuerpo comenzaba a experimentar una sensación de laxitud, que hacía mucho tiempo no sentía. Trató de poner en orden sus pensamientos, pero éstos todavía se encontraban dispersos y conmocionados. Bajo ese cielo que lo cautivaba y le traía recuerdos de sus más placenteras vivencias, trató de alejar algunas recientes imágenes que le eran de encarnado dolor. Tuvo plena conciencia de sus actos, podía volver a reproducir con exactitud toda la escena, pero tendría que esmerarse para aceptar y entender el futuro a partir de su nueva realidad.&lt;br /&gt;El canto de un grillo, lo hizo desviarse de sus pensamientos, y lo llevó por unos pocos segundos a imaginarse un mundo sin sonidos. No pudo recrear en su mente semejante abstracción, esa noche era de sombras, pensó, como si se tratase de un mandato de obligada obediencia.&lt;br /&gt;Recordó su niñez, y las fiestas familiares en ése jardín, en las veces que les era permitido a él y a sus primos, jugar hasta horas bien tardías. Para esos momentos, a los mayores nada les importaba, gracias a las influencias de los vinos de guarda, que su padre sólo abría para esas ocasiones. Le vino a la memoria la noche en que el rayo había acertado caer sobre el viejo ciprés, atemorizando con el terrible estruendo y su refulgente luz a toda la familia. O esa primera noche con Emilia, cuando al amparo de los ligustros se juraron amor sincero mientras desparramaban sus ropas sobre ése mismo césped.&lt;br /&gt;¿Qué va a ser de Emilia? pensó a modo de estéril interrogación. Por la tarde la había encontrado de un humor lúgubre y con la mirada ausente. Se preguntó porqué había accedido a casarse, a pesar de que con antelación, había descubierto que no era amor lo que lo había acercado a ella. Tenía la certeza de que había sido en parte insistencia de las familias, y en parte, la facilidad con que una joven bonita y de buena posición social, se le entregaba en forma dócil y sin resistencia. No podía decir que no la quisiera, quería creer que la había amado, aunque sabía que ese sentimiento hacía tiempo se había tornado una mezcla de hastío y conveniencia. Se le hizo presente cuando el bonachón de su suegro le había ofrecido, en una noche tardía, nombrarlo gerente de la empresa, y para sorpresa de él y de todo el entorno familiar, un mes más tarde cumplía su promesa. En ese mismo jardín se festejó el acontecimiento, recordó con un dejo de tristeza. Todos los invitados y toda la pompa de la celebración fueron insuficientes para alegrar el rostro de Emilia, que hacía una semana volvía a perder prematuramente su segundo embarazo.&lt;br /&gt;Dirigió su mirada hacia la casa, y vio en la ventana de su habitación, una sombra estática y vigilante, sólo interrumpida de a momentos, por el suave balanceo de las cortinas. Seguramente, se dijo, tendría que acostumbrarse a ello.&lt;br /&gt;Volvió a replantearse el día: su llegada después de una ardua reunión de directorio, en la que su opinión era diametralmente opuesta a la de su suegro, y el deseo imperioso de llegar a la casa. Deseo que se vería opacado con la recepción autómata y rutinaria del personal doméstico y la indiferencia de su siempre alicaída esposa. Sintió que ya no había otro lugar donde encontrar reposo ni contención. Pensó, no sin sorprenderse, de lo reciente de esta nueva situación; sólo horas lo separaban de ésa metamorfosis tan fantástica como inimaginada.&lt;br /&gt;Se vio entrar en la habitación y encontrar a Emilia sollozando sobre la cama. No pudo resistirse a abrazarla e intentar una protección que ya no se sentía capaz de brindarle. Sin embargo no lo dudó, la abrazó y le susurró palabras de aliento junto a su oído. Conciente de que ni él ni ella lo creían espontáneo, lo siguió haciendo, con la certeza de saber que era parte del juego que los sustentaba a continuar.&lt;br /&gt;Lo distrajo una luciérnaga que imprevistamente se posó sobre su muslo. No era habitual, para esa época del año la aparición de éstas, pero lo celebró con una nostálgica sonrisa. Era como la aparición de la luz, en una noche de abundante sombra.&lt;br /&gt;Sus pensamientos regresaron rápidamente a la habitación. Se vio nuevamente sobre la cama, digiriendo los lamentos de su esposa vacua y lejana. Remembró la mutua ausencia de deseos, y la mustia sensación de hartazgo, de una Emilia poco amada y su propia e inescrupulosa ambición de progreso social, mal saciada. Ordenó un sinnúmero de recientes imágenes prematuramente envejecidas y decidió conservarlas como último recuerdo de ella. Y la vio tirada sobre la cama, con sus ojos casi inmóviles apuntando hacía arriba, sin ver ni percibir. Hinchados y rojizos, inundados en lágrimas y miserias, incapaces de concebir alguna imagen, rebosantes de oscuridad.&lt;br /&gt;Un fugaz y repentino brillo de la luna sobre su anillo logró desviarlo de sus pensamientos. Por un momento trató de permanecer alejado de ellos; pero de inmediato regresó a aquellos abrazos, que se prolongaron por largos minutos, en los que el silencio imperó estruendoso. Emilia trató que el abrazo se convirtiera en beso, que él aceptó de forma casi involuntaria, o tal vez por concesión a una realidad que sabía ya el relicto de un pasado lejano. Al momento de darse cuenta de que ése beso significaba más lástima que deseo, se separó abruptamente de ella con un leve, pero significativo empujón.&lt;br /&gt;Mientras observaba una vez más como la luna se escondía tras una nube grisácea y oscura, recordó como Emilia comenzaba a llorar con su rostro cubierto por ambas manos, mientras él mismo se incorporaba con un movimiento premeditado y veloz, quedando parado a los pies de ella.&lt;br /&gt;Fue en ese momento cuando tomó coraje, recordó, y se dio la potestad de confesarle toda su verdad. Con tristeza y sin remordimiento le dijo lo que ella hacía tiempo sabía. El "ya no te quiero" sincero y largamente contenido resonó sin respuestas durante largo rato en la habitación fría. Ella, luego de dirigirle una mirada última, comenzaba a convertirse lentamente e inexorablemente en una sombra.&lt;br /&gt;El no podía creer lo que estaba ocurriendo. Convulsionado, trató desesperadamente de tocarla, abrazarla o algo; pero ella ya era intangible y etérea. La sombra o Emilia, iba y venía por la habitación sin derrotero, casi sin ataduras, pero en cierta forma con una libertad nueva.&lt;br /&gt;Recostado sobre la reposera, que al pasar del tiempo resultaba más fría, recordó sus últimos intentos de revertir la situación con palabras y promesas vagas. Todo fue inútil y vano. Luego de un largo rato de ver la sombra de Emilia deambular dentro de la habitación, se dio por vencido con una mezcla de espanto y conmoción.&lt;br /&gt;Dirigió una vez más su mirada a la ventana de la habitación y vio como la sombra permanecía calma y sosegada sobre el alfeizar, justo cuando la tormenta se anunciaba feroz.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-3157345829244189639?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/3157345829244189639/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=3157345829244189639' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/3157345829244189639'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/3157345829244189639'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/11/desde-el-mismo-jardn.html' title='Desde el mismo jardín'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SSssF8YfcuI/AAAAAAAAAIc/Lmq4f4uRH1E/s72-c/Limon.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-4981512694929412065</id><published>2008-11-10T18:43:00.003-03:00</published><updated>2009-05-18T11:14:55.184-03:00</updated><title type='text'>Fin de juego</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SRirswrfRSI/AAAAAAAAAIU/6Kf1OGD_zGM/s1600-h/puerta.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 136px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SRirswrfRSI/AAAAAAAAAIU/6Kf1OGD_zGM/s200/puerta.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5267148549679695138" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Ahora, parado solitario frente a la puerta, sintió que el paso final estaba ahí, a menos de un metro por delante suyo.&lt;br /&gt;El hombre había llegado a la última puerta. El proceso de alcanzar este punto culminante le había resultado  arduo y tedioso. Aún recordaba, a modo de penosa búsqueda, todo el tiempo transcurrido desde el inicio del recorrido. Tampoco olvidaba los infranqueables obstáculos que había tenido que sortear, e incluso las veces que tuvo que volver atrás para comenzar un nuevo intento.&lt;br /&gt;Imponente y de una impresionante fortaleza, la puerta era de color gris, totalmente sólida y construida en una sola pieza. No tenía visillo ni picaporte, ni ningún otro objeto que sobresaliera de su pulida superficie. El hombre se agachó y con sus manos trató de sentir si existía alguna corriente de aire proveniente del otro lado. Se agachó aún más, y con su cabeza contra el suelo quiso ver si alguna evidencia de luz se colaba entre la puerta y el piso. Nada, parecía totalmente hermética.&lt;br /&gt;Al cruzar la puerta se encontraría con una enorme cantidad de cosas. Se imaginaba salir y sentirse invadido por las extraordinarias fragancias que emanaban de aquella cautivante pradera inundada de flores silvestres. Sintió el aroma penetrar invasivo en sus fosas nasales. Vio el lago, que se recostaba junto al verde, adornado por innumerables flamencos y cisnes. Vio el cielo diáfano, plagado de golondrinas que daban permiso al comienzo de la primavera. La suavidad del sol le iluminó el rostro, y sintió su tibieza sobre la espalda. Con agua fresca y cristalina del manantial, sació su sed acumulada. Pudo sentir y percibir todo lo que había imaginado. Finalmente, se imaginó plácido, recostado sobre el césped, mientras observaba unas pocas nubes que en forma lenta flotaban hacia el lago. Se dio vuelta y ya no vio la puerta, lo que lo hizo sentir más seguro.&lt;br /&gt;De pronto, el ruido metálico de la cerradura, lo hizo volver a su realidad. La puerta, despaciosamente, comenzaba a abrirse en total silencio. La emoción y la ansiedad lo invadieron, mientras que su corazón parecía latir en forma desmesurada. Cerró los ojos y pensó que cuando los abriera estaría frente a aquella magnífica pradera del lago.&lt;br /&gt;La puerta hizo un ruido seco y tosco, como indicando que había llegado a su tope. El hombre abrió sus ojos y con enorme asombro vio una pared de ladrillos que bloqueaba la salida. Sobre ella, una leyenda escrita con aerosol fluorescente: "Game Over".&lt;br /&gt;Apoyé mi frente contra la pantalla y metí mi mano en el bolsillo. Al tiempo que el metal enfriaba mis dedos, las ganas de vomitar se me volvieron irrefrenables.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-4981512694929412065?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/4981512694929412065/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=4981512694929412065' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/4981512694929412065'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/4981512694929412065'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/11/fin-de-juego.html' title='Fin de juego'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SRirswrfRSI/AAAAAAAAAIU/6Kf1OGD_zGM/s72-c/puerta.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-7303556634564096959</id><published>2008-11-02T22:07:00.003-03:00</published><updated>2009-05-18T11:15:38.302-03:00</updated><title type='text'>Cinco segundos</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SQ5Pxvhe6dI/AAAAAAAAAHs/KSrA0wm0cms/s1600-h/Cinco+segundos.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 137px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SQ5Pxvhe6dI/AAAAAAAAAHs/KSrA0wm0cms/s200/Cinco+segundos.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5264232730431777234" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Apenas se dio cuenta de que bajaría del cielo en forma casi vertical, acomodó su cuerpo para recibirla. Gutiérrez sabía que si lograba pararla con el muslo, la podría amortiguar y dominarla rápidamente para dar un pase en profundidad sin que su rival pudiera obstruirlo.&lt;br /&gt;El Serrucho Aguilera no pudo creer la forma inverosímil en que había quedado tirado en el piso. La reciente demostración de habilidad para dominar una pelota de aire lo hizo calcular mal y dar una ridícula pirueta, que lo dejó "pagando". Completamente desairado, oyó algunas risas provenientes del público cercano al alambrado. Con gran irritación, adivinó de inmediato que el griterío se volvería infernal cuando el puntero derecho tomase el pase en profundidad, bien pegado al lateral.  &lt;br /&gt;El clamor de las tribunas envalentonó al chiquito Sepúlveda. Recordó al instante la larga convalecencia de su última lesión y pensó en su novia, que lo estaría mirando desde la platea local. Empezó a correr junto a la raya unos instantes antes de que el pase partiese hacia él. Sin haber tocado aún la pelota, con un vistazo casi imperceptible pero efectivo, conoció al detalle la ubicación del resto de los jugadores. Se tranquilizó al no escuchar el silbato del árbitro, ya que por un momento había sospechado que podría encontrarse en posición adelantada. &lt;br /&gt;El árbitro dudó, y su primera intención fue la de hacer sonar el silbato. Sin embargo, la maestría de la jugada y el hecho que el equipo local fuese en desventaja, lo hicieron cambiar de parecer. Continuó corriendo hacia adelante y pudo observar cómo la pelota era impulsada en forma de centro, que inequívocamente iba a ser cabeceada por el centrodelantero que ya se preparaba para recibirla.&lt;br /&gt;Al momento de saltar a cabecear, Cacho Garisoldi comprendió que no se trataba de una jugada más. Él, que llevaba convertida una cantidad impresionante de goles, supo que era ése el momento de cimentar una historia larga y exitosa, o no. Midió la trayectoria de la pelota al mismo tiempo que se daba cuenta de lo importante de su decisión. Se convenció de que la conversión del gol sería bastante sencilla. Ya en el aire, la duda lo volvió a asaltar. Recordó la visita que había tenido en los vestuarios, y el color de aquellos billetes. Al momento de cabecear, fue también conciente de la mala ubicación del arquero rival.&lt;br /&gt;El gato Herrera, guardavalla de larga experiencia, reconocería durante muchos años que su salida a cortar el centro había sido totalmente a destiempo. Desubicado junto al primer palo, había "regalado" involuntariamente todo el arco vacío para que la conversión resultase muy fácil. Escuchó el sonido del parietal derecho contra la pelota, un poco apagado por el estruendoso murmullo de los espectadores a su espalda. Con gran sorpresa vio como la pelota pasaba velozmente muy por encima del travesaño, un yerro muy difícil de explicar. En ese mismo momento se convenció de que los rumores que circulaban sobre la conducta del centrodelantero debían ser totalmente ciertos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-7303556634564096959?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/7303556634564096959/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=7303556634564096959' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/7303556634564096959'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/7303556634564096959'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/11/cinco-segundos.html' title='Cinco segundos'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SQ5Pxvhe6dI/AAAAAAAAAHs/KSrA0wm0cms/s72-c/Cinco+segundos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-7996896563598125874</id><published>2008-10-26T21:57:00.009-03:00</published><updated>2009-05-18T11:16:22.129-03:00</updated><title type='text'>Lo oscuro de ahí</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SQUWGurdVvI/AAAAAAAAAHk/rRzO3KuyiOA/s1600-h/Oscuridad.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 158px; height: 200px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SQUWGurdVvI/AAAAAAAAAHk/rRzO3KuyiOA/s200/Oscuridad.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5261636044517627634" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Llegué al bar atraído por esa inverosímil convocatoria que había leído en el diario del domingo. El aviso era pequeño y en página par, pero al descubrirlo me cautivó de inmediato. Se solicitaba la presencia de público entusiasta, para llevar a cabo un una suerte de experiencia colectiva. &lt;br /&gt;Ese domingo el bar se veía interesante. Traté de llegar ni muy tarde ni muy temprano, como para sopesar el ambiente. Con cierta timidez abrí la puerta de cristal, e inmediatamente noté que la mayoría de las mesas estaba a medio llenar. Se había montado un escenario en el que sólo se podía ver, por el momento, un trípode que sostenía un importante micrófono en el sector central. &lt;br /&gt;Preferí no sentarme muy adelante, para no ser tan partícipe, ni muy atrás como para no perderme nada, así que apunté al sector del medio. Allí, una cabellera rubia atrajo inmediatamente mi atención. Aparentando una fingida distracción, di una vuelta para observar con mayor detalle el rostro de aquella llamativa mujer. Era rubia y hermosa desde donde se la mirara, y para mi sorpresa, la silla a su derecha estaba libre. &lt;br /&gt;Con un simple pedido de permiso me acomodé en el lugar, que quedaba junto a una especie de cortinado lateral. No hubo charla previa, más que las palabras de rigor. Los minutos anteriores al comienzo del evento me resultaron un suplicio: fue una lucha descomunal entre mis deseos de mirarla y mis pruritos de buenas maneras. &lt;br /&gt;La entrada del coordinador significó una especie de alivio. Explicó con lujo de detalles el sentido de la experiencia. Sin embargo, la presencia de ella y algunas de sus miradas no dejaron de inquietarme. Esta situación desvió tanto mi atención que no logré entender en absoluto la explicación ni de la razón de la convocatoria. Yo sólo trataba de no enloquecer.&lt;br /&gt;De repente, la luz se apagó. &lt;br /&gt;Lo primero que llamó mi atención fue que nadie se alarmó. Se percibía una calma casi coordinada, quizás esperada, por lo que traté de proseguir al tono de la conducta de la concurrencia. &lt;br /&gt;Al principio me asombró el sonido de las respiraciones de los asistentes, sentí que sonaban muchísimo más fuerte que con luz. Para no mencionar los carraspeos nerviosos que retumbaban de forma casi estrepitosa. A los pocos minutos pude notar algunas luces que se colaban por entre las ventanas, acompañadas invariablemente por sus propias sonoridades: una moto con su faro, un colectivo con su particular iluminación. Y otras veces, la ausencia total de luces y ruido que cautivaron fuertemente mis sentidos.&lt;br /&gt;Me encontraba absorto entre esas sensaciones, cuando una mano interrumpió mi ciega contemplación. La mano venía desde la izquierda y no mostró ningún atisbo de timidez. Me tomó en un momento de distracción total, sumido en mis pensamientos sobre la experiencia de ausencia de luz. En silencio, dos manos tomaron mi cara y en forma simultanea nuestras copas fueron a dar al piso, causando un eco casi estruendoso. Le siguió un beso feroz, cobijado por el total anonimato de la negrura espesa, pero cargado de astucia y pasión ficticia. El marco de transgresión le agregaba al beso una indescriptible cuota de adrenalina y tentación. Me vi arrastrado voluntariamente hacia el cortinado, donde caímos casi rendidos ante los deseos de cada uno de nosotros. Las manos no encontraban destino fijo, mientras nuestras bocas no dejaban de buscar sitios nuevos. A su vez, implícitamente, divagamos en la condición tácita de no emitir el menor de los sonidos, lo que añadía una magia especial a nuestro momento. Cierres, cintos y botones se abrieron con el mayor de los sigilos. Y llegado el momento, la locura ya no tuvo contención ni límite. &lt;br /&gt;La luz volvió con algunas palabras lejanas que nos tomaron por sorpresa. Las cortinas nos salvaron del ridículo pero no de ser el foco de atención de la concurrencia. &lt;br /&gt;Todos me miraron con curiosidad cuando lentamente me senté junto a mi mesa. Todos la observaron, cuando elegantemente atravesó la puerta de cristal hacia la calle. &lt;br /&gt;Ya en mi mesa me dí cuenta de su evidente ausencia. El paquete de cigarrillos vacío sobre la mesa resultó como un adiós sin despedida. Comprendí todo y todo comenzó a carecer de sentido. Hubiera dado mucho más que mi billetera perdida, por saber como se hacía para volver a encontrarla.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-7996896563598125874?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/7996896563598125874/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=7996896563598125874' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/7996896563598125874'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/7996896563598125874'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/10/lo-oscuro-de-ah.html' title='Lo oscuro de ahí'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SQUWGurdVvI/AAAAAAAAAHk/rRzO3KuyiOA/s72-c/Oscuridad.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-7032487405211555700</id><published>2008-10-05T21:37:00.003-03:00</published><updated>2009-05-18T11:18:27.520-03:00</updated><title type='text'>Con la guardia baja</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SOleUfv8zZI/AAAAAAAAAHc/ifuPJ-hy8KA/s1600-h/Guardia+baja.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SOleUfv8zZI/AAAAAAAAAHc/ifuPJ-hy8KA/s200/Guardia+baja.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5253834146517405074" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Frente a la puerta adornada con un crespón negro, se arregló la vieja corbata oscura, suspiró de forma profunda y finalmente entró. Entró al velorio de la forma en que sólo lo puede hacer aquel que ya ha entrado a mil velorios: paso firme, gesto adusto y la mirada dirigida con exclusividad al féretro, que siempre se ubica en el extremo más alejado del salón. &lt;br /&gt;Su entrada, con caminar decidido, siempre lograba atraer cierta atención, en especial la de los familiares más cercanos. Ellos, en lucha titánica con sus memorias, no lograban recordar al recién llegado, tan compungido y de evidente cercana relación con el difunto. Ante este leve pero repentino revuelo, que él tan bien conocía, se paraba solemne frente al cadáver, sacaba el pañuelo blanco, cuya punta asomaba elegantemente del bolsillo del saco, y de a poco comenzaba a sollozar. Eran estos minutos de tristeza fingida inicial los que le permitían hacerse el cuadro de situación: condición social, edad del finado, cantidad de familiares, calidad del ataúd, etc. Nada de lo que observaba le resultaba trivial, toda la información era absorbida con detallado interés. Sabía que para ése entonces, algún familiar, conmovido por su evidente dolor, se le acercaría con la intención de revelar su relación con el finado. Ése, era el momento crucial, o se superaba con hidalguía -y un poco de suerte- o la situación condenaba irremediablemente a una retirada lo más decente posible. Era en ése momento cuando toda la información adquirida en los escasos minutos previos debían proveerlo de una frase brillante, acertada, que tuviera la mayor posibilidad de resultar creíble. &lt;br /&gt;Cuando con su mano derecha se había aferrado a las manos del muerto, una voz femenina y joven lo asaltó en el momento en que él calculó que debía ser abordado. Agradeció el anís, y con la copa pequeña entre sus dedos dio un par de pasos que lo alejaron del féretro. Sabía -o quería creer-que la joven lo acompañaría e intentaría comenzar alguna conversación. Ése momento sería la gran cosecha de la noche. Hablaría de su gran amigo del colegio, y a partir de allí, escucharía toda esa invalorable información que las circunstancias le brindasen.  Sin embargo, las coronas del centro de egresados del secundario, del club Social y Deportivo y de los empleados de la estación de ferrocarril, le habían propinado un inmejorable obituario del difunto. Eligió el club porque al hombre se lo veía maduro, pero con una edad bien llevada, y hasta con un cierto aire deportivo. Arriesgó a preguntar si ella era la hija, y tuvo que contener una irresistible sonrisa de satisfacción cuando entre pucheros, la muchacha le contestó que "sí, que era la menor de las dos", mientras señalaba con el índice a su hermana mayor. Andaría por los veitimuchos o treintipocos, y el hecho de que no llevase alianza, ni que hubiese criatura alguna dando vueltas por el salón, le generaron una expectativa de interés, cuyo sabor le resultaba ya conocido. Le confesó que su padre solía hablarle de ella con infinito cariño y orgullo. Alabó al difunto dentro de los límites de lo creíble. Al ver que las primeras lágrimas comenzaban a surgir de sus ojos, comprendió que la noche había sido productiva al extremo. &lt;br /&gt;Luego de la siempre incómoda presentación al resto de los deudos, quienes invariablemente desconocían su íntima pero bienvenida amistad, llegaba el momento del desenlace final. Logró apartarse del grupo de familiares sin que la hija menor dejase de estar a su lado. Allí su nombre, ocupación y situación financiera le llegaron sin mayor inconveniente. &lt;br /&gt;Llegado el momento de la partida, la tomó de las manos y comenzó a despedirse. Se alegró al escuchar que ella le confesaba que la existencia de un amigo tan cercano -y desconocido hasta ése momento- a su padre la había sorprendido, y que deseaba volver a verlo. &lt;br /&gt;El beso en la mejilla sobre la vereda húmeda, le dio la certeza de una futura victoria. &lt;br /&gt;A veces era así. El lo llamaba "la ley de la guardia baja": en este tipo de situaciones, la gente no ofrecía resistencia y mostraba o daba lo que en otra oportunidad no hubiese ni siquiera sospechado &lt;br /&gt;-Hoy había sido un seguro levante- pensó con satisfacción y recordó las ocasiones de cobrar deudas inexistentes, de obtener favores, o inclusive de gratificaciones a su persona a causa de esa -bien fingida- fidelidad a una amistad de años. &lt;br /&gt;Las imágenes de los ojos de la hija menor no lo abandonaban; al tiempo que el colectivo lo acercaba a la pensión.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-7032487405211555700?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/7032487405211555700/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=7032487405211555700' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/7032487405211555700'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/7032487405211555700'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/10/con-la-guardia-baja.html' title='Con la guardia baja'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SOleUfv8zZI/AAAAAAAAAHc/ifuPJ-hy8KA/s72-c/Guardia+baja.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-135622978355922009</id><published>2008-09-26T19:44:00.007-03:00</published><updated>2010-02-19T09:54:35.337-03:00</updated><title type='text'>A pique</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SN1meG5aOlI/AAAAAAAAAHU/6UgLgp045vA/s1600-h/pique.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SN1meG5aOlI/AAAAAAAAAHU/6UgLgp045vA/s200/pique.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5250465408017381970" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El agobiante silencio de la tarde, finalmente, fue quebrado por una especie de queja de uno de los amigos.&lt;br /&gt;-¡Che Fusa! ¿Estás seguro de que con hígado de carnada anda bien? &lt;br /&gt;-Pero si, boludo, no ves que ya empiezan a aparecer burbujitas al lado de la tanza. &lt;br /&gt;-Si, las veo- contestó desesperanzado Irusta- pero de pique ni que hablar ¿no? &lt;br /&gt;-Bueno viejo, yo te lo advertí, que esto de la pesca era algo para pacientes. &lt;br /&gt;-OK, no te jodo más con mis preguntas- replicó Irusta bajo el impiadoso sol de enero- pero insisto en que me parece que le erramos con la carnada. &lt;br /&gt;-Bueno, pero vos tenés que ver las cosas desde un punto de vista más optimista- le aconsejó mientras volvía a tomar un trago de la botella de cerveza- mirá si no, que posición ganadora tenemos ante la vida. &lt;br /&gt;-¿Ganadora de qué? ¿O te olvidás el motivo por el que estás acá? Casi de "vacaciones" te diría. &lt;br /&gt;-Posición ganadora, te digo- agregó el Fusa con voz que denotaba algo de enojo -te digo nuestra posición frente a los pescaditos. &lt;br /&gt;-¿Qué tiene que ver el pescadito?- volvió a preguntar Irusta casi sin entender de qué estaba hablando su amigo. &lt;br /&gt;-¿Cómo que "que tiene que ver"?- respondió el Fusa mientras comenzaba a alzar su voz- ¿cómo que tiene que ver?- agregó de inmediato con algo de fastidio- Imaginate que fueras un pescadito y que para alimentarte a vos y a tu familia tuvieras que ir a robar ese pedazo de hígado que flota cincuenta centímetros debajo de la superficie del agua, y que lo sabés ajeno, y que a lo mejor, es de esas comidas que vienen con trampa y que el anzuelo te lleva al otro mundo. &lt;br /&gt;-Mirá que pensás raro vos- dijo Irusta mientras se secaba la abundante transpiración que le corría por la frente.- Capaz que fue por esas boludeces que perdiste tu trabajo de trompetista en el cabarute aquel, en donde nos conocimos. Roshal Naits ¿no? &lt;br /&gt;El Fusa no respondió. Se hizo un silencio forzado por los recuerdos de ambos y por viejas cuestiones nunca aclaradas del todo. El sonido del río acompasaba el ligero vaivén de las hojas de los sauces que crecían al borde de la playita de arena. Pese a que todo estaba en movimiento, la quietud de la tarde tornaba al ambiente vibrante y ajeno. El sol todo lo inundaba. &lt;br /&gt;-Irusta- pronunció como anunciando una confesión- A lo mejor a vos siempre te quedó la duda, pero como buen amigo, nunca me lo preguntaste, y te lo agradezco hermano- terminó el Fusa ingresando a un silencio denso, que no fue interrumpido por el otro. &lt;br /&gt;-Irusta querido- dijo mientras volteaba su cabeza ante su atento amigo- Yo fui uno de esos pescaditos. &lt;br /&gt;-¿De que me hablás Fusa? ¿pescadito de qué? &lt;br /&gt;-Yo fui uno de esos pescaditos, viejo- pronunció solemnemente mientras con su mano izquierda daba cortas palmadas en la espalda de su compañero.-Un pescadito que necesitaba comida, para él y para los suyos. &lt;br /&gt;-...&lt;br /&gt;-Y así fue como esa noche tomé coraje y fuí por la carnada. Mi última noche con la orquesta del "Royal Nights"- dijo el Fusa con la voz casi quebrada. &lt;br /&gt;-¡No!- dijo sorpresivamente Irusta- ¿Entonces fuiste vos el que aquella noche....? &lt;br /&gt;-Fui yo- sentenció el Fusa con gesto adusto. &lt;br /&gt;-Y entonces toda esa historia que me contaste sobre tu estadía aquí ¿es puro verso? &lt;br /&gt;-Puro verso. &lt;br /&gt;A partir de ese momento ambos eligieron no mirarse ni pronunciar palabra por un largo rato. La tarde transcurría apacible pero a su vez inmersa en una tensión que sólo el paso de los minutos junto al fluir del río comenzaron a distender.&lt;br /&gt;-Bueno...., entre vos y yo..., la verdad es que el turco ese era una mierda, y un poco se andaba buscando comerse un plomo. &lt;br /&gt;-Ya no losé- reconoció con timidez el Fusa- antes pensaba como vos, pero ya no más. &lt;br /&gt;-Bueno hermano- dijo Irusta con voz que pretendía mostrar cierto entusiasmo- en dos semanas más ya nadie se acuerda, y te tomás el piro de esta isla de mierda. &lt;br /&gt;El Fusa no respondió. Su mirada se perdía en la salvaje vegetación de la costa de enfrente. &lt;br /&gt;-¡Che boludo! ¡prestá más atención!, ¿no ves como se hunde tu corchito? seguro que hay algo grande que está picando- dijo el Fusa mientras su rostro se debatía entre ocultar una lágrima y un nuevo trago de cerveza caliente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-135622978355922009?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/135622978355922009/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=135622978355922009' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/135622978355922009'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/135622978355922009'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/09/pique.html' title='A pique'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SN1meG5aOlI/AAAAAAAAAHU/6UgLgp045vA/s72-c/pique.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-8467903218826306583</id><published>2008-09-12T23:18:00.002-03:00</published><updated>2009-09-18T13:44:45.951-03:00</updated><title type='text'>Reencuentro a secas</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SMsjVn-3JYI/AAAAAAAAAHM/yfbbtvm_-3c/s1600-h/reencuentro.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SMsjVn-3JYI/AAAAAAAAAHM/yfbbtvm_-3c/s200/reencuentro.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5245325045419943298" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No era una casa cualquiera, tampoco lo era el motivo de su visita. No se dejó impresionar por el tamaño de la mansión ni por el lejano recuerdo de aquella mujer. Sin embargo, sintió como el envoltorio del ramo de flores comenzaba a humedecerse al contacto con la palma de su mano. &lt;br /&gt;Tocó el timbre exactamente cinco minutos después de la hora acordada. &lt;br /&gt;Al momento que comenzó a escuchar pasos que se acercaban, mil imágenes se le atropellaron en la memoria: su rostro, los domingos en misa, su impetuosa relación y el involuntario final vilmente orquestado a instancias de "insalvables" diferencias sociales. Se cuestionó si sería capaz de distinguir su rostro. Se respondió que sí, pero no podía imaginarlo. &lt;br /&gt;El llamado lo había dejado perplejo. Cuando al responder el teléfono le comunicó quién era, él no tuvo mejor respuesta que preguntar "¿Qué Valeria?", aunque lo había sabido desde el primer momento en que escuchó su voz. Necesitó sentarse y hubiera dado cualquier cosa por liberarse de ése inesperado nudo en la garganta. Hablaron por un largo rato, a veces interrumpidos por dificultosos silencios, a veces ensombrecidos por insalvables recuerdos. Aceptó de mucho agrado la invitación. Durante los dos últimos días no había podido pensar en otra cosa. Se imaginó la cena de mil maneras, y se propuso evitar cualquier tipo de recriminación sobre lo ocurrido en el pasado. Había decidido no comentarle todo lo que la había recordado. Sin embargo, se sentía ávido de escucharla, de volver a mirarla a los ojos, mientras le contaba sobre su vida durante este largo tiempo. Se sintió como el adolescente que era al momento de conocerla, con esa rara sensación en el estómago que jamás volvería a experimentar después de la ruptura. &lt;br /&gt;Notó que la corbata lo ahogaba y le impedía respirar, aunque tenía plena certeza de que la causa de su sofocación era otra. El perfume de los jazmines lo tranquilizaba mientras la puerta, aún cerrada, lo desafiaba a huir. Oyó el último de los pasos antes de que el sonido de las llaves comenzaran a accionar la cerradura. Pensó una vez más, en que debía mostrar una imagen calma y mundana, mientras observaba como el picaporte giraba lentamente. La puerta al abrirse, dejó ver al principio sólo una penumbra gris que paulatinamente se transformaba en imagen.&lt;br /&gt;Fue como una embestida brutal, como una bofetada infame, que lo enmudeció. El sordo sonido del ramo al caer al piso contrastó con esa añorada sonrisa, que al tomarlo de sus manos le dijo: "te estaba esperando, la cena está lista", al tiempo que el crucifijo de plata se balanceaba a la altura de sus pechos, por sobre el inmaculado hábito.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-8467903218826306583?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/8467903218826306583/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=8467903218826306583' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/8467903218826306583'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/8467903218826306583'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/09/reencuentro-secas.html' title='Reencuentro a secas'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SMsjVn-3JYI/AAAAAAAAAHM/yfbbtvm_-3c/s72-c/reencuentro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-2317694352449657359</id><published>2008-09-07T10:23:00.006-03:00</published><updated>2010-02-19T09:56:09.152-03:00</updated><title type='text'>El lago del ocaso (1/5)</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SMPWXtkh_OI/AAAAAAAAAHE/8FQ_SNZeqlY/s1600-h/Lago.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SMPWXtkh_OI/AAAAAAAAAHE/8FQ_SNZeqlY/s200/Lago.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5243270094047542498" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;I- TORRESI&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;Era un pueblo tranquilo. Pocas veces se había producido antes alguna alteración del bucólico orden montañés. Estos pocos y rápidamente olvidados incidentes, habían sido en todos los casos originados por turistas. Altercados menores, objetos perdidos y hasta algunas riñas causadas por amoríos pasajeros, solían dar pincelazos de color a la calma y paz que parecía emanar del lago. El Inspector Torresi, recordaba aún el escándalo producido por aquella pareja, que habiendo partido de regreso, había olvidado a su pequeña hija en el hotel. El recuerdo le hizo esbozar una sonrisa, la que mudó prontamente a gesto de preocupación al recordar el caso que lo había llevado a la orilla del lago. &lt;br /&gt;Torresi, cincuentón y jovial, era uno de los más renombrados  miembros de las fuerzas vivas de Kara Lauquen. El pueblo, cuyo nombre en idioma mapuche significaba "poblado del lago", había experimentado un gran crecimiento los últimos veinte años, debido a la afluencia de un turismo ávido de naturaleza vírgen en los confines andinos del sur. Hacía ya una década y media se había conformado la unidad de policía rural, en especial para combatir los casos de abigeato y contrabando de ganado en la zona. Con el paso del tiempo y el crecimiento de la comunidad, Torresi se había convertido en jefe del departamento, con el beneplácito de gran parte de la comunidad. &lt;br /&gt;Parado junto a la costa del lago, en una lucha desigual contra el viento, anotaba en su libreta toda la escena con la que se había encontrado hacía minutos. Esa mañana lo despertó el teléfono. Recién comenzaba a clarear, cuando la voz del agente de guardia le informaba del cuerpo encontrado sobre la playa del lago. &lt;br /&gt;Miró la lona que cubría el cadáver y sintió un repentino escalofrío recorrerle su espalda. La hermosa muchacha que yacía a su lado debía andar por la edad de su hija, pensó con amargura. La joven turista mostraba un gran golpe en su cabeza. Todavía no estaban en condiciones de saber si el golpe había sido un hecho casual o no. Sin embargo estaba claro que había sido producido por esa pesada rama de sauce, que se encontraba a un metro del cuerpo. Los rastros de sangre sobre uno de los nudos de la madera no dejaban la mínima duda al respecto. Los guijarros que conformaban la angosta playa no eran una superficie donde las huellas de las pisadas se pudieran marcar. Por lo demás, no encontró rastros de ningún tipo que pudieran revelar la presencia de algún otro ser, al momento del impacto. &lt;br /&gt;Los elementos personales que la joven llevaba consigo, no habían proporcionado muchos datos, con excepción de la máquina de fotos, que ya había sido enviada al laboratorio para investigar su contenido. Al parecer había salido de su cabaña con la intención de dar un corto paseo a la orilla de lago, le había comentado la encargada del lugar, mientras esperaban la orden judicial para investigar la cabaña en que se había alojado. &lt;br /&gt;La jóven había llegado a Kara Lauquen el día anterior. Se alojaba en una de las cabañas que si bien están un poco alejadas del pueblo, se ubican a escasos cien metros del lago, en uno de los lugares más hermosos de la costa. Agustina, tal era su nombre, tenía veinticuatro años y era oriunda de la capital. Por los libros y el instrumental fotográfico que había llevado, parecía dedicarse al estudio y la observación de aves. &lt;br /&gt;Los esfuerzos por contactarse con familiares o allegados de la joven, había sido infructuosos hasta el momento. No se había encontrado ningún teléfono celular, y en la computadora personal que estaba sobre la cama, no se había logrado aún encontrar algún documento relacionado con su vida privada. El número telefónico que había dado al registrarse correspondía a la Facultad de Ciencias Biológicas de la capital, donde ya estaban intentando hallar su nombre en los registros de estudiantes. &lt;br /&gt;Al mediodía, le acercaron un sobre color madera con las fotos reveladas. No eran muchas, al perecer el rollo había sido recién cargado. Las tres primeras eran fotos típicamente turísticas: en una se mostraba la cabaña que habitaba mientras que en las otras dos había tomas del pequeño puerto que se encontraba en las cercanías. Sin embargo la cuarta foto, mostraba una escena poco clara y algo movida, muy distinta a las anteriores. Observando los negativos, constató que se trataba de la última foto, seguramente la última de su corta vida, se dijo para sí. &lt;br /&gt;El inspector Torresi tuvo el presentimiento que la respuesta a todas las incógnitas del caso se encontraban en esa imagen. Separó esa foto y la sostuvo entre sus manos. Se sentó confortablemente, apoyó sus pies, aun con barro de la playa, sobre su escritorio y comenzó a escudriñar los detalles. Incluso, reconoció para sí, podía oír el solemne silencio de las horas del ocaso, sólo acompañado por el ligero oleaje costero. Intuyó que había una brisa fresca, sólo acompañada por el delicado e incitante perfume del bosque que parecía emanar de entre sus manos. Como primera conclusión, observó, la foto había sido sacada desde el mismo lugar en dónde fue hallado el cuerpo. Podía identificar los dos árboles a contraluz que emergen de la playa, justo en el sector izquierdo de la imagen. Por las sombras, llegó a la conclusión que seguramente había sido disparada en momentos del prolongado ocaso de los veranos, probablemente a las 7:00 u 8:00 horas. Identificó las lomas pardas y redondeadas en el sector derecho, al fondo del lago. No le quedaban dudas, era la zona de Punta Mojada, totalmente bañada por el sol. En el centro, si bien algo borroso, se podía identificar al Cristo, que ubicado sobre un promontorio rocoso, había sido inaugurado hacía poco, con la visita del obispo de la capital provincial. Lo intrigó el sector oscuro del rincón inferior izquierdo de la imagen. Creyó ver allí tal vez un animal, tal vez un ser humano, o quizás sólo una sombra, pero evidentemente aún no podía reconocer a ciencia cierta a ese "algo". La foto parecía haber sido sacada en movimiento, pero un movimiento curvo, como si la máquina al momento de obturar estuviera siendo rotada o sacudida. Tenía la casi certeza de que ese movimiento estaba íntimamente ligado a la causa del deceso de la joven. &lt;br /&gt;Pese a que en ese preciso instante hubiese querido seguir con la evaluación de las posibles causas del hecho, no pudo continuar: su esposa lo llamaba por teléfono para indicarle que la comida ya estaba lista. &lt;br /&gt;Caminó las dos cuadras que lo separaban de su casa sin dejar de pensar en la foto y en Agustina.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-2317694352449657359?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/2317694352449657359/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=2317694352449657359' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/2317694352449657359'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/2317694352449657359'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/09/el-lago-del-ocaso-15.html' title='El lago del ocaso (1/5)'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SMPWXtkh_OI/AAAAAAAAAHE/8FQ_SNZeqlY/s72-c/Lago.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-4962556198919954991</id><published>2008-09-07T10:02:00.005-03:00</published><updated>2010-02-19T09:56:52.380-03:00</updated><title type='text'>El lago del ocaso (2/5)</title><content type='html'>&lt;strong&gt;II- AGUSTINA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agustina no se podía explicar a sí misma muchas cosas. Algunas más trascendentes, otras más triviales, pero este viaje, por el contrario, tenía para ella varias explicaciones. En primer lugar, planeaba realizar el viaje de campo de su tesis de licenciatura sobre el habitat de piedemonte andino y las aves de migración estacional. En segundo lugar, alejarse de Mariano, con quién había terminado una intensa relación a causa de su constante inclinación por seducir a sus amigas. Y en tercer lugar, porque nunca pudo perdonar a sus padres haberla dejado olvidada en este pueblo hacía quince años atrás. Con esa carga de futuro, presente y pasado, respiró el fresco aire andino plena de emoción, al descender del micro en la simpática estación terminal del pueblo.&lt;br /&gt;Sus reservas vía internet habían funcionado a la perfección. La señora a cargo del lugar la esperaba con el hogar de la cabaña despidiendo dorados aromas de fuego y fragancias de madera. Apenas hubo quedado sola, se sentó en el sofá para solamente deleitarse con las luces y el sonido de las chispas que ocupaban todo su universo. Por un momento imaginó que no necesitaba nada más para ser feliz. &lt;br /&gt;Miró el reloj. Todavía faltaba más de una hora para la cita con él. Tendría tiempo de darse un baño y cambiarse. Cuando se estaba agachando para levantar su mochila, sonó su celular. Vio que era su madre la que llamaba y su rostro cambió de semblante repentinamente. Contestó a regañadientes, y le comunicó que había llegado bien y que por favor, no la estuviera llamando a cada rato, que ya era grande y no se sentía bien con el constante seguimiento que le mostraban tanto ella como su padre.&lt;br /&gt;Antes de entrar en la ducha volvió a mirar su reloj. La ansiedad por conocerlo y lo inminente del encuentro, la habían puesto nerviosa. Las cinco; todavía tenía suficiente tiempo, pensó con cierto alivio.&lt;br /&gt;Se bañó mientras que a través de una pequeña ventana espiaba el lago, que se adivinaba al fondo del bosque. Los rayos del sol, y la brisa que hacía ondular las ramas, le imprimían al panorama un dinámica incesante, de luces y sombras que se entrecruzaban sin solución de continuidad. Pudo percibir la presencia de abundantes aves, algunas permanentes, y otras migratorias, que eran las que, justamente, la habían hecho decidir el tema de su estudio. En el momento que desvió su vista para cerrar las canillas, creyó ver una silueta cruzar por debajo de la pequeña ventana. Se puso en puntas de pies, con la intención de observar con más detalle el exterior, pero no pudo reconocer nada que no estuviera acorde con aquel paisaje extraordinario. &lt;br /&gt;En ese mismo instante volvió a llamar su celular. Salió mojada de la ducha, pero cuando notó que era una llamada de Mariano, dejó que su teléfono continúe sonando sin respuesta. &lt;br /&gt;Regresó a la ducha con un dejo de mal humor. Esa llamada, o intento de llamada, la había hecho recordar todos esos momentos de desdicha y frustración con su anterior pareja. Sin embargo, el solo pensamiento de la pronta llegada de él, le cambió el humor.&lt;br /&gt;Terminó de ducharse con tranquilidad. Se vistió con aquel pantalón y aquella blusa, que hacía largo rato había decidido ponerse después de varias indecisiones. Notó que su pelo aún estaba algo húmedo y tomó una toalla para terminar de secarlo. &lt;br /&gt;En ese momento, puntualmente, golpearon la puerta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-4962556198919954991?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/4962556198919954991/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=4962556198919954991' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/4962556198919954991'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/4962556198919954991'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/09/el-lago-del-ocaso-25.html' title='El lago del ocaso (2/5)'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-3217721334033334369</id><published>2008-09-07T10:00:00.003-03:00</published><updated>2010-02-19T09:57:19.017-03:00</updated><title type='text'>El lago del ocaso (3/5)</title><content type='html'>&lt;strong&gt;III- GOITÍA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Goitía. Siempre lo habían llamado así. El Ignacio ya sólo estaba reservado para planillas y formularios burocráticos. Él era simplemente Goitía el guardaparques. &lt;br /&gt;Hacía ya diez años que se encontraba en la zona de Kara Lauquen, comisionado para todas las labores relacionadas con el sector de la Reserva Natural que incluía tanto las zonas de serranías y bosques como las del lago. Disfrutaba de su trabajo, pero los veranos eran en especial agotadores: turistas que preguntaban cosas inverosímiles, niños que mostraban total desaprensión hacia la naturaleza o adolescentes irresponsables haciendo fuego en zonas de alto riesgo. Extrañaba las apacibles jornadas fuera de temporada, cuando utilizaba su tiempo en tareas mucho más redituables para el cuidado de la reserva. Pero este verano se presentaba un tanto diferente. Había recibido en agosto, una propuesta de la universidad para acompañar, en calidad de especialista en flora y fauna de la zona, a una estudiante universitaria en su trabajo final sobre aves de migración estacional. Recibió la oferta de buena gana, y una vez que los contactos con la estudiante, para programar la campaña, comenzaron a hacerse más asiduos, su entusiasmo y empeño se incrementaron sobremanera. &lt;br /&gt;Agustina, la joven que vendría de campaña durante el verano, sonaba simpática y jovial al teléfono. Muy pronto las conversaciones, se fueron alejando de los temas estrictamente de trabajo y la relación comenzaba a tomar un camino más ligado a lo personal.&lt;br /&gt;Goitía ya había buscado datos de Agustina por internet, y no sin sorpresa, se había encontrado con fotos de ella que la mostraban en una secuencia de actividades de campo. Su belleza lo había impactado.&lt;br /&gt;Para el día de la llegada de Agustina al pueblo, Goitía ya tenía preparado todas las rutas hacía las zonas donde ella había puesto su interés prioritario. Tenía los mapas confeccionados, las zonas de campamento elegidas, y tanto la canoa, como los equipos de comunicaciones ya habían sido revisados exhaustivamente.&lt;br /&gt;Calculó con detalle el tiempo para presentarse en la cabaña. No sólo su uniforme estaba limpio y planchado, sino que sus botas relucientes y su rostro recién afeitado hablaban de la dedicación y expectativas que el encuentro le producía al joven guardaparques.&lt;br /&gt;Finalmente golpeó la puerta de la cabaña. Agustina lo recibió mientras aun se secaba sus cabellos rubios con un gran toalla. No hizo falta que se dijeran algo, sus ojos se entrecruzaron de tal forma que no les cupo duda de que el reloj ya había sido puesto en movimiento. El beso en la mejilla, le quemó los labios. Se sintió demasiado torpe como para decir cualquier formalidad y prefirió permanecer callado.&lt;br /&gt;-Bueno, encantada de conocerte. Finalmente, Goitía.- dijo Agustina mientras sus mejillas, impúdicamente, iban aumentando de color.&lt;br /&gt;Ella le propuso preparar unos mates, cosa que fue bien recibida por Goitía con la única condición de que fuesen amargos, aunque no se animó a explicar el porqué. &lt;br /&gt;Al cabo de unos minutos, y con los mapas desplegados, en parte sobre la mesa y en parte sobre el suelo, la invitó a ir a dar una vuelta por las cercanías.&lt;br /&gt;Ella tomó su cámara de fotos y la cargó con una película nueva. Hizo el primer disparo con la cabaña de fondo, a modo de verificar si la película estaba bien sujeta al carrete. &lt;br /&gt;La tarde caía apacible. Le dijo que podían pasar por el pequeño puerto que se encontraba en un recodo del lago. Allí, disminuida entre otras embarcaciones de mayor porte, flotaba la canoa que usarían para desplazarse a la zona de trabajo. Rieron un poco por la humildad de la misma y bromearon respecto a la posibilidad de utilizar alguno de los lujosos cruceros que derrochaban un inusitado confort. &lt;br /&gt;Agustina buscó no quedar a contraluz y obturó dos veces la panorámica del puerto con el solitario lago de fondo. Le confesó que no esperaba tan marcada ausencia de gente, teniendo en cuenta lo benévolo del tiempo y el hecho de estar en plena temporada alta. Goitía le comentó que eso era habitual los días de sol, cuando los turistas se volcaban a realizar las excursiones más prolongadas, y que ya vería como en dos horas más, el pueblo sería un hervidero de veraneantes que regresaban con sus rostros colorados del sol y con un cansancio descomunal.&lt;br /&gt;Siguieron caminando por la estrecha playa donde le contó sobre el Cristo recién construido. Finalmente, llegaron al otro extremo de la costa, donde se sentaron a la sombra de unos imponentes sauces.&lt;br /&gt;Si bien la compañía de Agustina le resultaba muy agradable, Goitía no dejaba de percibir una extraña sensación de que los estaban siguiendo y espiando. Sentado sobre los guijarros de la playa, giraba su cabeza a uno y otro lado con la intención de descubrir si su pálpito era cierto, o era sólo producto del extraño sentimiento de estar de paseo con una muchacha que lo comenzaba a deslumbrar.&lt;br /&gt;De pronto, una imprevista brisa comenzó a soplar. La sensación de frescura los hizo sentir más distendidos. Agustina tomó su cámara y trató de captar en una imagen lo cautivante del momento en ese lugar tan especial. Justo en el momento en que se disponía a disparar, escucharon un fuerte crujido que provenía desde encima de sus cabezas. Ya sin tiempo para escapar advirtieron que una enorme rama caía desde gran altura sobre ellos, inexorablemente.&lt;br /&gt;Goitía salió casi ileso, salvo algún rasguño superficial, nada le impidió incorporarse. Su rostro se desencajó cuando comprendió que la suerte de Agustina no había sido la misma. Creyó enloquecer al verla con su cráneo casi desecho. La tomó de sus hombros e imploró con bruscas sacudidas que todo eso no fuese real. &lt;br /&gt;Sus gritos desesperados ennegrecieron de impotencia el luminoso atardecer.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-3217721334033334369?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/3217721334033334369/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=3217721334033334369' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/3217721334033334369'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/3217721334033334369'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/09/el-lago-del-ocaso-35.html' title='El lago del ocaso (3/5)'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-6932286025301939990</id><published>2008-09-07T09:58:00.003-03:00</published><updated>2010-02-19T09:57:41.075-03:00</updated><title type='text'>El lago del ocaso (4/5)</title><content type='html'>&lt;strong&gt;IV- MARIANO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mariano no podía aceptar que aquel mal entendido con la amiga de Agustina, haya hecho concluir una relación de tanto tiempo con ella; para peor, tan poco antes de su viaje de campo. Intentó aceptar esa separación con un sinnúmero de actividades y relacionándose con una cantidad aún mayor de mujeres. Nada le facilitó olvidarla. &lt;br /&gt;De nada valieron sus intenciones de acercarse a ella en el bar de la facultad, ni sus ofrecimientos de ayuda para el planeamiento de su viaje de campo. Sólo encontraba negativas, actitudes de rechazo y disgusto ante su insistencia.&lt;br /&gt;A un mes de la ruptura, tomó la decisión de viajar a Kara Lauquen. El paisaje apacible y la distancia a los apuros de la ciudad, pensó, podrían actuar como un bálsamo renovador a esa relación que aún le hacía perder la cabeza. Se dijo convencido, que efectivamente, lo mejor sería darle una sorpresa.&lt;br /&gt;Viajó en un ómnibus que llegaría dos horas más tarde que el de ella. Eso le daría tiempo a dejar que Agustina se estableciera en su alojamiento. Igualmente, poco antes de llegar a la cabaña, la llamó a su celular. Sólo obtuvo la respuesta de una grabación que lo invitaba a dejar un mensaje. Confuso, cortó la comunicación con un sentimiento de desaire personal.&lt;br /&gt;Al acercarse a la cabaña vio con claridad un torbellino de vapor escapar por la pequeña ventana de lo que debería ser el cuarto de baño. Se deslizó por debajo tratando de no ser visto y se alejó algunos metros. Luego de unos minutos de permanecer sentado sobre una roca, se planteó su propia conducta: sintió pena y un dejo de lástima por su situación y su comportamiento casi demencial. Tomó su rostro entre las manos y permaneció así hasta que el sonido de unos pasos interrumpieron sus razonamientos más íntimos. Se trataba de un guardaparques, que decididamente se dirigía hacia la cabaña de Agustina. &lt;br /&gt;Vio la cabellera de ella envuelta en una toalla y la sonrisa de él al momento en que ambos desaparecían poco antes de que la puerta se cerrara.&lt;br /&gt;Aguardó inmerso en un in crescendo de nervios y excitación. Esperaba no sabía qué. Sin embargo, después de una hora pudo ver como ambos salían de la cabaña con dirección al lago, hacia lo que parecía ser una especie de puerto. En un principio no supo dónde ocultarse, por lo que decidió dirigirse sigilosamente hacia la saliente rocosa que hacía de límite del sector de embarcaciones. Decidió que aquel monumental Cristo que miraba hacia los confines del lago podría protegerlo de las miradas de ambos. Acurrucado tras la colosal escultura, pudo verlos reír y caminar a lo largo de las instalaciones del puerto, mientras Agustina sacaba fotos de algunas embarcaciones.&lt;br /&gt;Cuando se alejaron caminando por la playa, sus pasos llegaron a acercarse a una distancia tan intimidatoria que se echó sobre el piso por detrás del monumento. El sonido de los pasos al alejarse le recompusieron el aliento y lo relajaron al menos un poco. Pronto se dio coraje para volver a espiarlos. Estaban sentados sobre la playa, debajo de aquellos añosos árboles. La constante vigilancia del guardaparques, que dirigía su mirada una y otra vez a lo largo de toda la costa le imprimió temor, y se dejó permanecer oculto por un tiempo más prolongado.&lt;br /&gt;Cuando finalmente se animó a asomar su mirada nuevamente, no pudo creer lo que sus ojos estaban viendo. El bestial guardaparques zamarreaba a su Agustina, cuya cabeza estaba impregnada en sangre. No vio nada más. Salió corriendo de su circunstancial escondite, y al cabo de unos pocos segundos, se encontró al lado de la escena: él gritando y tomando por los hombros el cuerpo inerte de ella. Su rostro hermoso desfigurado e irreconocible. Los gritos del guardaparques no cesaron ni cuando le puso sus manos sobre los hombros. Tampoco cuando lo empujó con violencia. No, sus enormes manos no dejaban de agitar lo poco que quedaba de su Agustina.&lt;br /&gt;Allí decidió tomar esa piedra del tamaño de un puño, y estrellarla sobre la nuca del joven uniformado. &lt;br /&gt;Sólo así, él la dejó en paz.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-6932286025301939990?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/6932286025301939990/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=6932286025301939990' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/6932286025301939990'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/6932286025301939990'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/09/el-lago-del-ocaso-45.html' title='El lago del ocaso (4/5)'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-3482849979999853553</id><published>2008-09-07T09:51:00.006-03:00</published><updated>2010-02-19T09:58:04.832-03:00</updated><title type='text'>El lago del ocaso (5/5)</title><content type='html'>&lt;strong&gt;V- TORRESI&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El asunto de la muerte de la joven no le permitió dormir. Durante la noche, se dirigió en repetidas oportunidades al cuarto de su hija. El verla dormir a través del vano de la puerta lo tranquilizaba, al menos temporalmente.&lt;br /&gt;Cuando al fin pudo conciliar el sueño, el teléfono volvió a llamar a un horario totalmente inusual. Se vistió de prisa. &lt;br /&gt;Al llegar a la estación se encontró con noticias que no podían haber sido peores: pescadores, en la zona de Punta Mojada, habían encontrado la chaqueta del Guardaparques Goitía flotando sobre las aguas del lago. Su tristeza fue demoledora. Su querido amigo Goitía, ese gran muchacho, por el que más de una vez había albergado esperanzas de una eventual relación con su hija, estaba desaparecido. El pronóstico no se presentaba nada alentador.&lt;br /&gt;Rápidamente se organizaron patrullas de búsqueda, tanto por el lago como por el bosque, que partieron de inmediato para realizar rastreos.&lt;br /&gt;El hallazgo del cuerpo de Goitía, fue posterior a la declaración de aquel joven desesperado y sollozante, que se presentó en la estación imprevistamente, promediando aquella luminosa mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FIN&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-3482849979999853553?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/3482849979999853553/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=3482849979999853553' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/3482849979999853553'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/3482849979999853553'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/09/el-lago-del-ocaso-55.html' title='El lago del ocaso (5/5)'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-5625707440305559302</id><published>2008-09-02T23:26:00.004-03:00</published><updated>2008-09-05T21:35:05.448-03:00</updated><title type='text'>Espera de sala</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SL33wG4q7EI/AAAAAAAAAG8/wvKzoChLgpc/s1600-h/sala.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SL33wG4q7EI/AAAAAAAAAG8/wvKzoChLgpc/s200/sala.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5241617947183213634" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Ese olor asquea. No voy a lograr olvidarlo en mi vida. Es como cuando se abre un tarro de gasa y sale ese olor, salvo que huele aún peor, una especie de mezcla con sangre, que gotea y se reseca en una repugnante negrura. Y cuando uno empieza a acostumbrarse a lo nauseabundo, empiezan a aparecer los ruidos. Desde afuera las interminables sirenas y gritos de los camilleros pidiendo lugar. Los camilleros y las camillas, con sus chirridos y sus quejidos, lamentos y sollozos. De todos. De pacientes y acompañantes. Y cuando todo este horror comienza a parecer normal, me doy cuenta del policía, que está sentado a mi lado, y tiene en su bolsillo la llave de las esposas que aprisionan mis manos. &lt;br /&gt;Recién después de un rato, trajeron la camilla del hombre. Entró chorreando sangre, y la sábana con que lo tapaban sólo dejaba ver algo rojo y encarnado por sobre encima de sus hombros. El policía, con un ademán, me indicó que era él. &lt;br /&gt;Yo venía manejando despacio, por la fila lenta. Cuando quise darme cuenta ya lo tenía debajo de las ruedas. Igualmente pisé el freno hasta el fondo, y fue eso lo que me hizo golpear la boca contra el volante. No estoy mal, pero al principio sangré mucho, yo también. Pero es que el tipo salió disparado desde los coches estacionados, corriendo, fue imposible evitar el accidente. Al abrir la puerta vi de inmediato su mano inmóvil aparecer desde abajo de la chata. Unos metros más adelante, estaba el revólver. &lt;br /&gt;Mi golpe no es muy grave, seguramente voy a tener que esperar un poco a que me atiendan, pero no me importa. Sueño con el futuro. &lt;br /&gt;Una banda había robado un banco, y a la salida los siguió la policía. Uno de ellos corrió solo para el otro lado, hasta que lo atropellé. &lt;br /&gt;Me dice el cana que yo salgo rápido, fija. Me confesó que será casi un trámite. Y que no pudieron todavía encontrar el tercer maletín con dinero del robo. Que ya recuperaron dos, y que el que falta tenía trescientos mil dólares. &lt;br /&gt;Me están llamando por el apellido. El agente se para y me hace caminar hacia el fondo del pasillo &lt;br /&gt;Mientras camino hacia el consultorio, me cruzo nuevamente con la camilla. Ya no chorrea sangre, y la sábana tapa al cuerpo por completo. &lt;br /&gt;El médico tiene un guardapolvo blanco e inmaculado. Parece como de un mundo ajeno a este infierno de hediondez, sangre y dolor. Me pregunta de qué me sonrío. &lt;br /&gt;Una nueva sirena aturde la guardia, y ya presiento las próximas corridas y gritos. &lt;br /&gt;Acostado bajo esa luz focalizada, la aguja resplandece de fulgores antes de insertarse en mi labio. Cuento mentalmente los puntos de sutura, casi con felicidad. &lt;br /&gt;No sé si estoy sonriendo, sólo pienso en el compartimiento, casi imperceptible, en el respaldo del asiento de la chata.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-5625707440305559302?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/5625707440305559302/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=5625707440305559302' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/5625707440305559302'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/5625707440305559302'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/09/ese-olor-asquea.html' title='Espera de sala'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SL33wG4q7EI/AAAAAAAAAG8/wvKzoChLgpc/s72-c/sala.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-4539968426514463401</id><published>2008-08-17T20:46:00.004-03:00</published><updated>2008-08-17T20:52:30.477-03:00</updated><title type='text'>Sine qua non</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SKi4yZOW5KI/AAAAAAAAAG0/6mUUOKjJEsk/s1600-h/Sine+qua+non.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SKi4yZOW5KI/AAAAAAAAAG0/6mUUOKjJEsk/s200/Sine+qua+non.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5235637742722278562" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Braulio era de esa clase de tipos que la vida los había pasado por encima. Hacía rato ya que había doblado el codo y se encontraba en el tobogán vertiginoso de los años, que de forma impiadosa sólo lo veían caer más y más bajo. Contaba con una pobrísima jubilación producto de malos y nunca duraderos trabajos aquí y allá. Su rutina había sido un desorden total, hasta el día del descubrimiento, que le había hecho dar un giro imprevisto en sus expectativas de futuro. &lt;br /&gt;Fue un domingo, que a simple vista hubiera resultado un domingo más. Sin embargo, ése día Braulio había acertado la tercera carrera de Palermo, con un matungo que de tan mala trayectoria, había pagado un dividendo muy elevado. Mucho dinero de una vez, como para que pase desapercibido, pensó Braulio. Detalladamente rememoró todo lo que había realizado ése día antes de salir para el hipódromo. Recordó que se había levantado un poco tarde y que se había vestido a las apuradas. No dejó de reparar en el hecho que cruzó a la churrería “Tres Hermanos” y desayunó de parado tres churros. Luego comprobó, no sin sorpresa, que su acierto había sucedido en la tercera carrera y que el caballo en cuestión llevaba el número tres. &lt;br /&gt;Si bien Braulio, había juntado todas estas coincidencias con bastantes expectativas, su personalidad de tipo pesimista, le impedía creer que el hecho no había sido algo enteramente fortuito. Sin embargo, esperó al domingo siguiente con cierta excitación. Ése día se levantó tarde, pese a haberse despertado casi de madrugada. Se comió los tres churros en el local de enfrente, partió al hipódromo y apostó una suma bastante considerable al número tres de la tercera carrera. Los caballos habían cruzado el disco en forma muy pareja, por lo que el fallo demoró más que lo habitual. Cuando la pizarra mostró ganador a su caballo por un hocico, Braulio quedó absorto. Tenía conciencia que su estado de conmoción no estaba relacionado a la cantidad de dinero que había ganado, sino a la impresión de que estaba ante las puertas de un gran descubrimiento, el que probablemente le cambiase la vida. &lt;br /&gt;Pasaron las semanas y Braulio pudo constatar que el resultado era infalible. Comenzó a llevar una vida sin sobresaltos, y a planear un futuro sin los sinsabores a los que estaba acostumbrado. &lt;br /&gt;Aquel domingo de la tragedia, había amanecido lluvioso. Braulio comenzó a levantarse pensando que habría “cancha pesada”, lo que siempre ante la incertidumbre de las desempeños de los caballos, significaba mayores dividendos. Se vistió, salió de su casa y al cruzar la calle vio con desesperación el cartel que mostraba la puerta de la churrería: “cerrado por duelo”. Braulio tocó el timbre no sin un gran sentimiento de terror y la impresión de que algo había cambiado para siempre. Lo atendió la viuda. Entre otros comentarios sobre los últimos momentos del difunto, le contó que su esposo era el último de los hermanos fundadores de la churrería. A los hijos no les interesaba el negocio. Y le comentó esto último señalando el cartel de venta con su mano temblorosa de dolor y nostalgia.&lt;br /&gt; La ceremonia del imprevisto pésame lo había puesto de mal humor. Se dirigió a una panadería cercana y pidió su rutinaria porción de tres churros. Ése día en la tercera carrera ganó una hermosísima yegua cuyo número era el ocho. &lt;br /&gt;Se levantó el lunes con la firme intención de conocer las condiciones de venta del local. Para su gran decepción, ya había sido reservado, y según habían dejado saber los nuevos dueños, instalarían allí una perfumería. Fue entonces cuando, casi sin preguntar el precio, compró la máquina de hacer churros. &lt;br /&gt;Instaló la churrera en la habitación del fondo y sacó de su bolsillo las anotaciones de la receta que con mucho detalle le había contado la viuda de enfrente. Luego de haber comprado los ingredientes, se dispuso a hacer su primera fabricación de churros. &lt;br /&gt;Hacer funcionar la máquina fue todo un problema. Apenas la puso en funcionamiento saltaron los fusibles, y preparar una instalación acorde al consumo de la churrera le hizo perder bastante tiempo. Con el paso de los días pudo empezar a fabricar los primeros churros. La calidad fue mejorando de a poco. Al final ya no chorreaban tanto aceite, pero a su vez no estaban tan secos para que el azúcar no quede pegado sobre ellos. &lt;br /&gt;El domingo, ya tenía todo listo. Tomó tres churros, y por una cuestión de cumplir los requisitos con la mayor exactitud posible, fue a comerlos junto a la puerta de la ex churrería. &lt;br /&gt;Ése día ganó el número cuatro. &lt;br /&gt;La desesperación de Braulio ya no tenía límites. Sabía el procedimiento inefable para ganar en las carreras, pero la inoportuna muerte del idiota de Ferreira, le había hecho que ya no pueda realizar más la totalidad de los procedimientos previstos. Llegó a la triste conclusión que lo que le estaba faltando era la mano de Ferreira, esa mano sapiente y experimentada que le daba a los churros ese toque particular que los convertía en la parte infaltable, ése paso &lt;em&gt;sine qua non &lt;/em&gt;del proceso total. &lt;br /&gt;Pasó el sábado tirado sobre la cama. Sus ojos abiertos y distantes eran sólo un adorno de su impostergable plan. El domingo, en lugar de ir al hipódromo partió temprano al cementerio de la Chacarita.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-4539968426514463401?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/4539968426514463401/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=4539968426514463401' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/4539968426514463401'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/4539968426514463401'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/08/sine-qua-non.html' title='Sine qua non'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SKi4yZOW5KI/AAAAAAAAAG0/6mUUOKjJEsk/s72-c/Sine+qua+non.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-1949266437624322011</id><published>2008-08-13T22:24:00.004-03:00</published><updated>2010-03-15T20:00:54.709-03:00</updated><title type='text'>Desde el fondo del bolsillo</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SKOJ22YuNdI/AAAAAAAAAGs/DA3IiWyXMOw/s1600-h/Carta.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SKOJ22YuNdI/AAAAAAAAAGs/DA3IiWyXMOw/s200/Carta.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5234178767339795922" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Tomó su lapicera fuente más preciada y verificó que el depósito de tinta estuviera lleno. Hizo unos garabatos sobre el papel a efectos de comprobar su buen funcionamiento y se dio por satisfecho. &lt;br /&gt;La carta debería ser tan especial como la emoción que lo llevaba a escribirla. &lt;br /&gt;No tuvo necesidad de cerrar los ojos para evocar su imagen, que decididamente lo intimó a volcar sobre el papel todos sus sentimientos.&lt;br /&gt;Comenzó de la forma clásica, aunque el "querida" tenía para él un significado por demás profundo.&lt;br /&gt;Le contaba que pensaba a menudo en ella y le reconoció que solía espiarla en los recreos, cuando ella compraba el sandwich y la gaseosa en el kiosco del patio. Le confesó que le producía cierto escozor, cuando ella se sentaba junto a él en su pupitre, para corregirle una composición o algún problema. O cuando pronunciaba su nombre al llamarlo al pizarrón. &lt;br /&gt;Casi sobre los renglones finales recordó la imagen que no lo dejaba en paz. No había sido más que un gesto, rápido y casi imperceptible. Esa mirada, con un innegable ademán de complicidad, entre ella y el Director, el viernes en la sala de música. Eso lo había irritado de una forma que aún no alcanzaba a comprender.&lt;br /&gt;Hizo un bollo con la carta, y con bronca la tiró al papelero. Rescató un chicle del bolsillo de su pantalón y se fue corriendo mientras pensaba si los chicos ya habrían llegado a la plaza.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-1949266437624322011?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/1949266437624322011/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=1949266437624322011' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/1949266437624322011'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/1949266437624322011'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/08/la-carta.html' title='Desde el fondo del bolsillo'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SKOJ22YuNdI/AAAAAAAAAGs/DA3IiWyXMOw/s72-c/Carta.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-6357467285317216431</id><published>2008-07-24T23:21:00.005-03:00</published><updated>2011-12-29T16:55:20.857-03:00</updated><title type='text'>Orejas</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SIk5UwOYTbI/AAAAAAAAAGk/u64OfcGmdUA/s1600-h/Naturaleza+muerta.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5226771871245553074" src="http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SIk5UwOYTbI/AAAAAAAAAGk/u64OfcGmdUA/s200/Naturaleza+muerta.jpg" style="cursor: hand; float: left; margin: 0px 10px 10px 0px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No bien abro los ojos cada mañana, mis manos se dirigen hacia las orejas. Acomodo mi cabeza sobre la almohada de tal forma que pueda mirar el cielorraso. Con el índice y el pulgar de cada mano comienzo a palpar los lóbulos. Luego continúo por la zona curva, rebordeada, cartilaginosa del pabellón externo y llego al punto más cercano a la coronilla. Completo el recorrido con ambos dedos mayores. Me examino esa zona turbulenta y convoluta, que rodea al orificio auditivo y casi lo envuelve. &lt;br /&gt;Como en estos momentos estoy medio dormido, mis inspecciones y mensuras son sólo cualitativas. Si bien confirman la tendencia que se me manifiesta desde hace un tiempo, sólo cuando me pare frente al espejo del baño, sabré con precisión cuantos milímetros han crecido desde la última noche. &lt;br /&gt;Si bien la gente nada me dice al respecto, yo sé que lo perciben. Noto perfectamente las risitas y miraditas de las chicas de la oficina cuando me ven con mi nuevo sombrero de alas anchas y caídas. Pero no voy a entrar en su juego: con ellas sólo buenos días y buenas tardes. O el turro de Gómez el portero. Ese sí que la disfruta cuando me ve con las dos vueltas de bufanda por el cuello. &lt;br /&gt;Sólo hablo del tema con mi primo Carmelo. Él me dice que está todo bien, que hasta quizás sea una ventaja: que a veces siento los pasos de las hormigas o que escucho los ruidos del interior de mi mesa de luz. &lt;br /&gt;Nadie sabe del padecimiento de ponerse una polera; o la epopeya de girar en la cama; o de los días de viento cuando las orejas se me ponen a flamear como girasoles. &lt;br /&gt;Aunque lo peor son las noches. El crujir de los tejidos cartilaginosos al estirarse, que retumban en mi cabeza, y seguramente en la habitación y en el edificio y en el barrio...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-6357467285317216431?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/6357467285317216431/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=6357467285317216431' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/6357467285317216431'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/6357467285317216431'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/07/orejas.html' title='Orejas'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SIk5UwOYTbI/AAAAAAAAAGk/u64OfcGmdUA/s72-c/Naturaleza+muerta.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-4020247273783926159</id><published>2008-07-11T22:27:00.010-03:00</published><updated>2008-12-13T15:04:51.998-03:00</updated><title type='text'>El vestido rojo</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SHgJUR-sGfI/AAAAAAAAAGc/EASLZCHZnns/s1600-h/Vestido+rojo.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SHgJUR-sGfI/AAAAAAAAAGc/EASLZCHZnns/s200/Vestido+rojo.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5221934011964463602" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Ni bien abrió la puerta de su departamento, un deseo impostergable de comenzar el fin de semana lo asaltó. Se quitó los zapatos, dejó el maletín sobre la silla e inmediatamente se dirigió a la cocina. De la forma habitual, tomó un hielo del congelador y lo puso en su vaso preferido. Lo llenó con whisky, aunque cuando ya se disponía a tapar la botella, sirvió esa porción extra que se permitía cuando el cansancio acumulado era demasiado, además, pensó, era viernes.&lt;br /&gt;Con el vaso en la mano pasó junto al equipo de música y puso a sonar aquel compilado de blues que le gustaba escuchar en los momentos de relax. Abrió la puerta del balcón, y sintió con satisfacción esa tibia brisa de primavera, que tanto le agradaba recibir sobre el rostro. Se sentó y puso sus pies descalzos sobre la baranda. El cielo, despejado en gran medida, se preparaba para el espectáculo del ocaso, la hora en que los objetos se despiden de la luz y los sentidos se preparan para ser testigos de esa magia. Tomó un trago y reconoció el amigable sabor de la bebida recorrer su garganta. Pensó en lo fatigosa que había sido la jornada y tuvo la sensación de que el día, en la práctica, ya había concluido. Sólo después de unos minutos se daría cuenta de lo equivocado de su apreciación.&lt;br /&gt;El balcón no era muy alto, sólo tres pisos lo separaban de la calle, pero la abundancia de casas bajas le permitían tener una vista panorámica muy poco común en ese sector de la ciudad. Además, la calle, al no tener salida, era de una tranquilidad inusual. &lt;br /&gt;Le llamó la atención una mujer totalmente vestida de rojo, que se aproximaba por la vereda de enfrente, con un caminar muy sensual. Pese a la distancia, se podía advertir un rostro atractivo y una figura muy llamativa. A mitad de cuadra, justo enfrente a su balcón, ella se detuvo y abrió su cartera. Sacó una libreta y pareció constatar una dirección. De inmediato se acercó a la puerta y pulsó el botón del timbre. La casa a la que se dirigía la mujer, no le resultaba anónima. Varias veces se había fijado en ella, ya que la joven pareja que la habitaba, poseía un llamativo y lujoso coche deportivo, que estacionaban en la calle. Además, como para capturar la atención de cualquier espectador, era habitual que no cerrasen las cortinas de la habitación. Esto hacía que se pudiera observar, a veces, los pies de la pareja sobre el extremo visible de la cama. Era, pensaba él, como en el film: una verdadera ventana indiscreta.&lt;br /&gt;Se abrió la puerta y observó la silueta de la joven rubia que con un beso y una sonrisa daba la bienvenida a la visita de rojo. Entraron y la puerta se cerró cuando ya el horizonte se vestía de rosa y púrpura. Mientras observaba los últimos segundos de vida de su hielo en el fondo del vaso, notó que se encendía la luz de la ventana. Al principio fue sólo la luz, sin nada que anunciara lo que iba a suceder no más tarde que unos pocos minutos. Las sombras que se percibieron luego, tampoco le llamaron la atención. Pero cuando observó, las prendas de vestir de color rojo depositadas en el piso, ya no pudo quitar su mirada de esa ventana.&lt;br /&gt;Por momentos, vio como dos pares de pies, aparecían y desaparecían del extremo de la cama. Una mano casi al pasar y unos cabellos rubios, asomando apenas al campo visual, lo encontraron con su vaso totalmente vacío. Recorrió los pasos que lo separaban de la cocina con un apuro casi desmedido. Llenó su vaso nuevamente y se apresuró a volver a su puesto de vigía. Ya de noche, sólo la tenue luz de la ventana y los cuatro pies entrelazados y vibrantes, le dieron la nueva bienvenida a su balcón.&lt;br /&gt;Con sobresalto notó que por la esquina se aproximaba lentamente el lujoso auto deportivo rojo. Los pensamientos lo arrasaron. Sintió una oleada de adrenalina que lo inmovilizó. Gestó para sí la imagen del marido que entra a su casa y encuentra la escena con la mujer de rojo. Imaginó violencia, sólo verbal al principio, gritos y llantos, amenazas y acusaciones. Se sintió inhabilitado moralmente de no impedir lo peor. Se sintió culpable y hasta cómplice de desatar una escena, de delatar el crimen. Se paró impetuosamente, y decidido a prevenir el fatídico e inevitable desenlace, se dirigió a la calle. Bajó las escaleras casi corriendo y trató de recobrar el aliento cuando el vecino se disponía a cerrar el auto.&lt;br /&gt;-¡Buenas noches!- dijo en un tono medio agitado y con la incertidumbre de no saber como continuar. El muchacho le retribuyó el saludo con gesto de curiosidad, acelerando su propio proceso mental que le dijera si conocía o no a esta persona. Le pareció una cara conocida del barrio, pero no registraba ningún detalle adicional de este individuo que comenzaba a hablarle de su auto y hacerle preguntas sobre el mismo. &lt;br /&gt;-No, no está en venta- respondió secamente. Era evidente que el tipo no sabía nada de autos, y que sus preguntas se dilataban en un sin número de vueltas inconexas, para repetirse y perderse en laberintos de palabras que jamás encontrarían un sentido.&lt;br /&gt;El joven quiso terminar la charla, que ya presentaba visos de inverosimilitud, y dijo&lt;br /&gt;-Bueno, muchas gracias por su interés- con la esperanza de que ese "bueno" prolongado y sereno, actuase como una invitación a concluir la conversación y despedirse. No logró su objetivo. &lt;br /&gt;El hombre, comenzó a percibir que nada había hecho para alertar a la joven rubia, sino tan sólo postergar el momento del encuentro, por lo que comenzó a mostrarse molesto consigo mismo. Nada hacía percibir que desde adentro de la casa se hubieran anoticiado de la llegada del joven.&lt;br /&gt;Casi desesperado y sin saber como continuar, en un acto impulsivo pasó su brazo derecho por el hombro del muchacho, y a modo confidente le dijo:&lt;br /&gt;-Mirá, sé que esto te parecerá una especie de desubicación, pero si no te lo digo ahora, quizás no tenga oportunidad de pedírtelo en otro momento- le dijo en el instante en que las primeras gotas de sudor empezaban a brotar sobre su frente.&lt;br /&gt;-Este auto me vuelve loco- le dijo a modo de declaración, y la idea ya comenzaba a tomar forma en la cabeza del hombre. &lt;br /&gt;-Bueno- dijo el joven -ahora sí que me deja con la intriga. ¿Que es lo que me quería pedir? en una de esas puedo complacerlo- le dijo ya con la certeza de estar decidido a hacer cualquier cosa para despedir al hombre y finalmente entrar en su casa.&lt;br /&gt;-OK, te voy a ser franco y voy a ir al grano- le dijo soltando el hombro del muchacho y mirándolo de frente. &lt;br /&gt;-Siempre quise saber como es la sensación cuando uno se sienta frente al volante de esta joyita. Quizás te parezca que es una locura, pero te estaría inmensamente agradecido si me dejás sentar por un instante en tu auto y tomar el volante- le dijo con total conciencia de lo ridículo de su pedido. Por un momento se replanteó toda esta locura de jugar al Robin Hood barrial para evitar que se descubra la infidelidad de la rubia. La imagen del vestido rojo en el piso a los pies de la cama lo tranquilizó momentáneamente. Esos pies gozosos, vibrantes y entrelazados bien valían ser preservados y protegidos.&lt;br /&gt;-No hay problema hombre. Me lo hubiera dicho desde un principio- exclamó el joven dirigiéndose a la puerta delantera del auto con la llave en su mano.&lt;br /&gt;-Yo también, más de una vez, tuve de esos deseos. Venga, suba, que no hay ningún problema.&lt;br /&gt;El hombre lo miró a los ojos y agradeció su gesto y en especial su comprensión. Entró al auto demorando el momento. Sabía que cuanto más dilatase la entrada del joven a la casa, más posibilidades de que desde adentro se dieran cuenta de la situación.&lt;br /&gt;El auto olía a lavanda, su estado era impecable. El tablero, los asientos y los comandos le hicieron sentir que estaba a bordo de una nave del futuro. &lt;br /&gt;El hombre sacó su mano del volante, con lentitud la llevó al costado y accionó con total alevosía la bocina del vehículo. Había llegado a la conclusión de que la joven rubia debería reconocer la bocina de su propio auto estacionado frente a la puerta de su casa. &lt;br /&gt;-¿¡Qué hace hombre!? ¿¡Qué hace!? ¡déjese de joder con tanto ruido!, parece un chiquilín.&lt;br /&gt;El hombre dio vuelta su cara, y con una sonrisa de niño travieso, lo miró de frente y le confesó:&lt;br /&gt;-Siempre quise hacer esto- dijo como implorando comprensión. &lt;br /&gt;-Disculpame y muchas gracias por tu amabilidad- pronunció mientras se bajaba del auto y observaba como el joven un poco molesto, cerraba con llave la puerta. &lt;br /&gt;-Muchas gracias- repitió con alegría.&lt;br /&gt;Después de una rápida pero casi torpe despedida el joven se dirigió a la puerta de su casa, en tanto que él se apresuró a regresar a su departamento. Se sentía contento por su propia acción. No dudaba de que los sonidos de la bocina hubieran alertado a la rubia. Calculaba, que aunque un poco escaso, el margen de tiempo había sido el suficiente para arreglar las apariencias de la situación.&lt;br /&gt;Llegó al tercer piso, y sin dilaciones se dirigió al balcón. Enorme fue su sorpresa al observar en el extremo de la cama el par de pies entrelazados quietos y laxos. Pensó que su intento había sido en vano, que las mujeres con seguridad se habían dormido, y que no habían podido escuchar la bocina del auto. Sintió con tristeza que el final se aproximaba inexorablemente. Se sentó sin dejar de dirigir su mirada a la ventana. &lt;br /&gt;Cuando los desnudos pies masculinos pisaron el vestido rojo, quedó perplejo. &lt;br /&gt;Fue a la cocina por una nueva recarga de whisky y al retornar encontró a los seis pies fundidos en una incesante caricia que comenzaba a tornarse frenética fricción.&lt;br /&gt;La noche fue larga y la temperatura descendió bastante esa noche en el balcón. Casi con la salida del sol, el vestido rojo emprendió su regreso. El auto del mismo color, contrastaba con los árboles que comenzaban a florecer.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-4020247273783926159?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/4020247273783926159/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=4020247273783926159' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/4020247273783926159'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/4020247273783926159'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/07/el-vestido-rojo.html' title='El vestido rojo'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SHgJUR-sGfI/AAAAAAAAAGc/EASLZCHZnns/s72-c/Vestido+rojo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-1137446293427531553</id><published>2008-07-07T21:02:00.003-03:00</published><updated>2008-12-13T15:04:52.225-03:00</updated><title type='text'>Juegos de a dos</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SHKu0XO8QTI/AAAAAAAAAGM/mMcS-CJgBGc/s1600-h/Juegos+de+a+dos.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SHKu0XO8QTI/AAAAAAAAAGM/mMcS-CJgBGc/s200/Juegos+de+a+dos.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5220427132688941362" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Un caballero jugaba a las damas con una dama. &lt;br /&gt;Se ubicaban frente a frente, separados por una pequeña mesa.&lt;br /&gt;Después de analizar minuciosamente su próxima jugada, él levantó su mirada y dirigiéndola a los ojos de ella le preguntó:&lt;br /&gt;-Vos, ¿te dejás comer?&lt;br /&gt;Ella, obedeciendo a siglos de educación oscura y moralinas de damas, le respondió sin bacilar y en forma casi automática, con una negativa rotunda. &lt;br /&gt;Él se levantó parsimoniosamente, juntó las fichas, plegó el tablero y guardó todo dentro del estuche. &lt;br /&gt;-¡Muy bien!- dijo -de ahora en más, sólo jugaremos a los caballeros.&lt;br /&gt;Y cerró la puerta tras de sí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-1137446293427531553?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/1137446293427531553/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=1137446293427531553' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/1137446293427531553'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/1137446293427531553'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/07/juegos-de-dos.html' title='Juegos de a dos'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SHKu0XO8QTI/AAAAAAAAAGM/mMcS-CJgBGc/s72-c/Juegos+de+a+dos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-5183498053743445797</id><published>2008-06-27T23:37:00.009-03:00</published><updated>2008-12-13T15:04:52.616-03:00</updated><title type='text'>Agradecimiento</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SHP_OpB_AbI/AAAAAAAAAGU/BYJGfKC6_48/s1600-h/Profesora.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SHP_OpB_AbI/AAAAAAAAAGU/BYJGfKC6_48/s200/Profesora.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5220797020049965490" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buenos Aires, 10 de junio de 2008&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querida Profesora:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas veces pienso en lo injusto que son nuestros recuerdos para con nosotros mismos. Su persona es uno de los recuerdos más lindos que tengo del colegio secundario, llevo presente su cara con bastante precisión, sus palabras y conversaciones, pero no logro recordar su nombre.&lt;br /&gt;Pero no le escribía para comentarle esto, sino para agradecerle. Agradecerle que aquella tarde de cuarto año de bachillerato, Ud. me haya abierto la puerta. Y yo pasé, al principio por la obligación de cumplir con aquel trabajo práctico de su materia, pero casi de inmediato me di cuenta de que había entrado en el lugar más fantástico que había conocido en mis jóvenes 16 años. Enseguida supe que no me iría nunca más.&lt;br /&gt;Recordará Ud. que el trabajo práctico consistía en leer algo así como 100 páginas de "Cien años de soledad" y hacer un ejercicio de análisis del texto. Calculé que el trabajo me iba a llevar gran parte del fin de semana, por lo que mi primera reacción fue de fastidio. ¡Cuan errado estaba! Como yo le comenté a los pocos días: "me devoré" literalmente la totalidad del libro. Me fasciné de tal forma que hice un trabajo práctico imponente, con "árbol genealógico" incluido, lo que casi me valió para aprobar totalmente su materia.&lt;br /&gt;Y la fascinación por la lectura continuó durante los siguientes meses de ese año: "Los premios" de Cortázar, "Crónicas reales" de Mujica Láinez, "El túnel" de Sábato, entre otros.&lt;br /&gt;Quiso la fortuna, que Ud. también tuviese la cátedra de literatura en quinto año. Después de las vacaciones le comenté que me había pasado todo el verano entre "La ciudad y los perros", "El coronel no tiene quién le escriba", "Todos los fuegos, el fuego" y "Pedro Páramo", que Ud., sabiamente me había recomendado.&lt;br /&gt;Todavía tengo grabado en mi memoria, su gesto de sorpresa, cuando le comenté que había decidido entrar en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. Y sus apesadumbradas palabras de desilusión: "seguramente, las letras se van a perder un gran autor" todavía resuenan entre mis recuerdos. &lt;br /&gt;Debo confesarle también, que si bien una vez egresado, no extrañé para nada el secundario, a nuestras charlas sobre literatura, las comencé a añorar muy rapidamente.&lt;br /&gt;La abraza con afecto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                            Claudio S.&lt;br /&gt;                                            4°4° y 5°4°&lt;br /&gt;                                            Colegio Nacional Nro. 6 Manuel Belgrano&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-5183498053743445797?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/5183498053743445797/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=5183498053743445797' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/5183498053743445797'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/5183498053743445797'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/06/agradecimiento.html' title='Agradecimiento'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SHP_OpB_AbI/AAAAAAAAAGU/BYJGfKC6_48/s72-c/Profesora.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-5116256857495520198</id><published>2008-06-07T00:28:00.002-03:00</published><updated>2008-12-13T15:04:53.365-03:00</updated><title type='text'>Arácnidos</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SEoBgAxO9fI/AAAAAAAAAFk/EDvergr4ecY/s1600-h/Casas.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SEoBgAxO9fI/AAAAAAAAAFk/EDvergr4ecY/s200/Casas.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5208977568481342962" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Durante lo que les restó de vida y hasta sus últimos instantes, las palabras de aquella gitana no dejaron de perseguirlos. &lt;br /&gt;Todo había comenzado una tarde de domingo de aquel inolvidable verano. Ricardo y Carla hacían su primera salida desde que vivían juntos. Habían ido a visitar la feria de atracciones que hacía unas semanas se había instalado en la ciudad. La tarde había sido maravillosa, se entretuvieron con la montaña rusa y el tren fantasma, y pudieron demostrar sus habilidades en los juegos de tiro al blanco y lanzamiento de pelotas para derribar latas. La tarde se iba convirtiendo en noche, y la temperatura se tornaba muy agradable, cuando decidieron dar por terminado el paseo. Se dirigieron a la salida del predio llevando consigo aquel gigantesco oso peluche como trofeo. &lt;br /&gt;Ricardo había conocido a Carla en el tren. Cuando consiguió aquel trabajo en un comercio del centro comenzó a tomar el que pasaba a las 7:02 por aquella estación de suburbio de la gran ciudad. Desde el primer día notó su presencia en la estación. Siempre sola, se paraba junto a un farol del andén para aprovechar la luz y poder continuar la lectura de su libro. Con el transcurso de los días, ya Ricardo esperaba su presencia y hasta se preocupaba los días en que ella no acudía a esa cotidiana cita de desconocidos. Durante semanas no encontró Ricardo la forma de entablar una conversación que pareciera casual, o al menos no forzada. Sin embargo, él había percibido algunas miradas que le hacían creer, que ella empezaba a notar su diaria presencia. Hasta que un día, de forma totalmente casual -eso quiso creer Ricardo-, Carla trastabilló en el andén dejando escapar el libro de sus manos. Al agacharse a tomar el libro, no pudo Ricardo dejar de notar que se trataba de una novela de Kundera . &lt;br /&gt;-¡No! ¿a vos también te gusta?- le preguntó tímidamente poniendo su dedo índice sobre el nombre del autor. De allí en más no pararon de hablar durante todo el trayecto. Ese mismo día, se encontraron en un café del centro después del horario de trabajo. Intercambiaron vivencias, historias y teléfonos. Se despidieron tarde, con la certeza de estar inmersos en una gran atracción recíproca. El tren diario, tomarla de la mano, y aquel beso primero, fueron el corto camino a un amor tan pasional como inesperado.&lt;br /&gt;Se podía decir que se habían estado esperando mutuamente. Casi agazapados ante la vida, al conocerse, se lanzaron el uno hacia el otro en forma tan natural como espontánea, como si supieran que el otro era a quién estaban esperando.&lt;br /&gt;Los últimos meses, habían comenzado a hablar de convivir. Si bien, hasta allí, todo era ideal entre ellos, interiormente se preguntaban cómo sería traspasar el gran abismo que separa una relación de dos domicilios a una bajo el mismo techo. Era un tema que los mantenía en charlas interminables, que invariablemente culminaban sin la menor conclusión. &lt;br /&gt;-Hay que darle para adelante, y ponerle el pecho a la vida- decía Ricardo ante una más moderada Carla que con dulzura le repetía: &lt;br /&gt;-¡No! es una construcción diaria, que se hace con amor y comprensión.&lt;br /&gt;Y fue así como ese domingo al encaminarse hacia la salida de la feria, se encontraron con la gitana que les ofreció leerles el destino. Ricardo quiso seguir caminando sin siquiera contestar a la oferta, pero Carla pensó que era una buena oportunidad para que les dijeran lo venturoso que se veía el recién comenzado futuro en común. Con una simple mirada convenció a su compañero. La gitana tenía ojos muy grandes y abiertos, que pese a su tamaño, parecían no pestañear jamás. Con tono serio, y con total falta de simpatía, los invitó a ingresar en la carpa donde atendía al público. Carla y Ricardo entraron de la mano y se sentaron frente a la gitana. En el lugar abundaban todos los clásicos objetos del mundo de la quiromancia: barajas, inciensos, una esfera de vidrio y hasta un gran búho embalsamado. A pedido de la gitana, Carla y Ricardo le extendieron sus manos derechas y desconcertados escucharon a la gitana recitar unas cadenciosas letanías en un idioma desconocido. Al culminar esta ceremonia, la gitana abrió sus ojos y ante la luz de una vela comenzó a escudriñar el destino escrito en las manos de la pareja. Al cabo de unos segundos, la cara de la gitana se tornó alterada y sorprendida, con un rápido movimiento tomó con sus manos las de ellos y las juntó, cerrándolas entre las suyas. Este gesto no programado, que al parecer no era parte de la rutina de la adivinación, tomó por sorpresa a los novios que preguntaron casi al unísono que era lo que estaba sucediendo. &lt;br /&gt;-¡Lo he visto, lo he visto!- decía la gitana sin parar de repetir esa inquietante frase. &lt;br /&gt;-¡Por favor! ¡díganos qué es lo que ha visto!- le pidió Carla casi implorando. Al principio, la gitana se sumió en un profundo silencio y su cara se tornó desencajada. Se paró de repente, tomó un gran crucifijo entre sus manos y con gesto solemne y aterrador les dijo: &lt;br /&gt;-La señora de negro, vestida de araña, los va a encontrar muy pronto-. &lt;br /&gt;Totalmente sorprendidos y atemorizados por las palabras que acababan de escuchar, Carla y Ricardo se pararon y comenzaron a retirarse, como si de esa forma pudieran terminar con esta situación que parecía una broma de mal gusto. Ya a unos metros de la carpa, escucharon a la gitana que a los gritos les pedía que esperasen un momento. Con un gesto alterado, que parecía haberla hecho envejecer años, les entregó un par de monedas de plata, pidiéndoles por favor que no las separen nunca, que quizás esto los ayudara a superar el destino escrito en las palmas de sus manos.&lt;br /&gt;Caminaron horas sin decirse palabra. Llegaron tarde y no cenaron. Ya en la cama, fue Ricardo el que habló primero. &lt;br /&gt;-Me imagino que no creerás en absoluto lo que nos dijo- masculló con pretendida despreocupación. &lt;br /&gt;-No, creer no creo, pero te confieso que esto me ha dado un miedo que nunca antes había sentido- susurró Carla sin mirarlo. &lt;br /&gt;-Por las dudas, puse las dos monedas en la cajita del aparador- le dijo a modo de buenas noches. &lt;br /&gt;Durante horas permanecieron acostados en silencio. Ambos con sus miradas clavadas en el cielorraso a oscuras, cada uno siendo conciente de la incómoda vigilia del otro.&lt;br /&gt;Un grito aterrador hizo que Ricardo se despierte sobresaltado y aturdido esa mañana. Encontró al instante a Carla parada en el rincón opuesto de la habitación, cubierta por una sábana, llorando de espanto, con su vista y su dedo índice apuntando hacia arriba. La enorme araña negra que había horrorizado a Carla, se movía lentamente por el cielorraso. De un repentino salto, Ricardo subió a la cama y con una almohada aprisionó a la araña. Con su puño golpeó con furia la almohada, justo en el sector donde calculaba que se encontraba su presa. Finalmente, llevó la almohada plegada al baño, y ambos constataron que el animal se encontraba muerto. Al apretar el botón del inodoro, vieron como el remolino de agua se lo llevaba.&lt;br /&gt;Dominados por la creencia popular de que las arañas andan siempre de a dos, ese día no fueron a trabajar. Comenzaron por las alacenas de la cocina, continuaron por los taparrollos de las ventanas, siguieron por los roperos, y cuando vieron que lo único que les faltaba era buscar dentro de los sillones y el colchón de la cama, se sentaron en el piso y se miraron sin poder entender toda esa frenética búsqueda. Optaron por hacer cierto orden y colocar veneno y cebos por toda la casa. &lt;br /&gt;Pasaron la noche en un hotel. Tuvieron una larga conversación en la que trataron de explicarse este enloquecimiento que los había invadido desde su encuentro con la gitana. Tomaron la decisión de ir al día siguiente a la feria y ver que podían averiguar con esa señora. Fuese cual fuese el resultado de la charla, se comprometieron a tomarse unos días de vacaciones en forma inmediata. Este estado de alteración en el que se veían sumergidos, bien podía estar aumentado por la intensidad en la que habían vivido las últimas semanas. &lt;br /&gt;-Si, lo mejor sería tomarse unos días, lejos de la ciudad, y olvidar toda esta pesadilla- acordaron ambos.&lt;br /&gt;Fue una gran decepción, la mañana siguiente, cuando llegaron al predio donde había estado instalada la feria tan sólo dos días antes. Ahora, ya no había ni rastros de la misma. Preguntaron a los vecinos quienes creían haber escuchado que se habían trasladado al Uruguay. Hicieron como si la noticia no los hubiese afectado y decidieron comenzar de inmediato con las planeadas vacaciones. &lt;br /&gt;Habían tomado la decisión de ir a un lugar en donde no hubiese arañas. Para ello visitaron la biblioteca del museo entomológico donde pudieron investigar, que la altura, y los climas muy áridos y secos no eran favorables para el desarrollo de los arácnidos. Fue así como, con el trasbordo del ómnibus en la ciudad de Mendoza, arribaron a Uspallata dos días después. &lt;br /&gt;Se alojaron en el Gran Hotel, una hermosa edificación que si bien había tenido sus días de esplendor en la década del cincuenta, aún se mantenía en buena forma: un hotel limpio y bien atendido. Pudieron descansar y disfrutar de distendidos paseos bajo el colosal marco de Los Andes y sus celestísimos cielos. No dejaron de preguntar a toda persona de la zona sobre la presencia de arañas, y se tranquilizaron con todas y cada una de las respuestas: &lt;br /&gt;-No, en esta zona no hay arañas-.&lt;br /&gt;Esa mañana, el día se presentaba diáfano y claro como ninguno. Tenían programado salir temprano para aprovechar el último día de su estadía en la montaña. Se dirigieron a desayunar, y se sentaron en una mesa central del salón señorial, que prontamente iría a llenarse de turistas apurados y ruidosos. &lt;br /&gt;Al principio percibieron algo extraño, pero creyeron que sólo había sido una rara sensación. A los pocos segundos, el temblor estalló con toda su intensidad y fuerza. Nunca antes habían estado en un terremoto, y el furioso movimiento los tomó por sorpresa. Carla no podía levantarse de su silla, y Ricardo, con gran dificultad, pudo llegar hacia ella ayudándose con sus rodillas. La tomó de la cintura, la llevó hacia él y la abrazó contra el suelo. Todo era ruido, miedo e interminables sacudidas. A través del polvo que empezaba a invadir el ambiente, Carla y Ricardo vieron como desde el techo del salón se desprendía y caía hacia ellos la gigantesca araña de caireles negros, orgullo del hotel.&lt;br /&gt;Los encontraron abrazados y sin vida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-5116256857495520198?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/5116256857495520198/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=5116256857495520198' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/5116256857495520198'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/5116256857495520198'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/06/arcnidos.html' title='Arácnidos'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SEoBgAxO9fI/AAAAAAAAAFk/EDvergr4ecY/s72-c/Casas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-8750787257359438419</id><published>2008-06-02T21:30:00.009-03:00</published><updated>2008-12-13T15:04:53.537-03:00</updated><title type='text'>Lunes</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SESRPQoVgRI/AAAAAAAAAFc/NeEzItxKbac/s1600-h/Mujer.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SESRPQoVgRI/AAAAAAAAAFc/NeEzItxKbac/s200/Mujer.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5207446760495350034" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Después de un fin de semana pleno de cariño y música, la alarma del reloj sonó alegre, pese al frío y la oscuridad de ese lunes. &lt;br /&gt;Durante los últimos días había estado pensando en nuevos proyectos, tanto personales como laborales para llevar a cabo. La libertad que ejercía en su vida era algo que valoraba mucho, y lo creativo de su actividad, lo obligaba al desafío permanente de innovar y renovar.&lt;br /&gt;Ese lunes llegó a la oficina con una vitalidad especial, no veía la hora de prender su computadora y comenzar a desarrollar esas ideas que habían ido madurando en su cabeza durante los últimos días.&lt;br /&gt;Tomó el café habitual, el de la primera hora, junto con algunos compañeros. Comentaron las últimas novedades del país y del tiempo, y como ese fin de semana su equipo de fútbol había ganado, fue él quién tocó el tema deportivo, aquel lunes.&lt;br /&gt;Pasó las primeras horas de la mañana sumido en su proyecto, frente a la pantalla de la computadora. Un rato antes del horario de salir a almorzar, sonó el teléfono. La señora que lo ayudaba con las tareas de la casa, había recibido de manos del cartero un sobre manuscrito a su nombre, y quería hacerle conocer este hecho inusual, como si estuviera imaginando lo trascendente de su contenido. Le dijo que pusiera la carta en el primer cajón del escritorio, con palabras que veladamente mostraron su desconcierto. ¿Quién podría haberle mandado una carta hoy en día? pensaba intrigado, sabiendo que todo su universo de contactos y relaciones se movía en la actualidad por medio del correo electrónico, si es que no por teléfono.&lt;br /&gt;Al retornar a su casa, lo primero que hizo fue ir al escritorio a develar la curiosidad acumulada a través de las horas. Abrió el primer cajón de su escritorio y allí estaba la carta. El sobre tenía su nombre y dirección, pero no mostraba remitente. No le fue difícil reconocer la letra de ella. Antes de abrirla, observó que había sido despachada temprano, esa misma mañana, con entrega urgente. &lt;br /&gt;Se sentó, abrió con prolijidad el sobre, como postergando el momento, y comenzó a leer. El mensaje estaba escrito en el primer par de renglones, todo lo demás era justificación de lo que ella no sería capaz. Un sinfín de palabras para explicar, que se quedaba en tierra, por un raro designio que él no alcanzaba a entender. Que el vuelo, decía, que tanta libertad, no habían sido hechas a su medida. Leyó y releyó la carta, analizó cada uno de sus pasajes sacando conclusiones e interpretaciones. Le dolió lo epistolar, lo defraudó el silencio.&lt;br /&gt;Inhaló profundamente, como tratando de digerir esa hiriente revelación manuscrita. Al exhalar, un espeso humo negro comenzó a brotar de su boca. &lt;br /&gt;Conmocionado por lo repentino de la situación, se tomó el cuello e intentó taparse la boca. Desafiante, un hilo fino de humo lograba salir por entre sus dedos y ganar el aire. No dolía, sólo impresionaba. Confundido por la situación trató de sentir algún indicio que le indicara un funcionamiento incorrecto de su cuerpo. Tacto, vista, incluso su respiración, parecían estar en perfecto estado. Se obligó a calmarse, y la sugestión fue disminuyendo. Permaneció sentado y comenzó notar que a medida que continuaba respirando, el humo iba siendo cada vez menos espeso. Al cabo de unos minutos ya era casi imperceptible. Sin embargo, una espesa nube negra comenzaba a dar vueltas por sobre su cabeza, crecía y parecía no extinguirse. Creyó entrever que el humo formaba figuras enigmáticas de fantasmas y otros monstruos. Con total falta de calma fue al baño para verse frente al espejo. Si, allí seguía la nube, tranquila ahora, pero con cierto movimiento oscuro, tal vez aún amenazante. Estuvo un rato observándose, levantó los brazos y los agitó con la intención de despejar el humo, pero éste sólo se adelgazaba un poco para volver a hacerse más denso después de unos segundos. &lt;br /&gt;Pensó en ella. La nube comenzó a encresparse, soltaba por momentos intimidantes relámpagos de ira. Con temor y cautela regresó al escritorio. Replegó la carta y la introdujo en el sobre. Volvió a abrir el primer cajón de su escritorio y guardó la carta.&lt;br /&gt;La nube, seguía en su constante transformación. Ahora moldeaba flechas que volaban frenéticamente a su alrededor.&lt;br /&gt;Cerró el cajón con decisión y firmeza. La nube, entonces, dibujó primero una ronda de notas musicales, claves de sol y corcheas, para comenzar a disolverse muy lentamente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-8750787257359438419?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/8750787257359438419/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=8750787257359438419' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/8750787257359438419'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/8750787257359438419'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/06/lunes.html' title='Lunes'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SESRPQoVgRI/AAAAAAAAAFc/NeEzItxKbac/s72-c/Mujer.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-3819834078360740145</id><published>2008-05-30T21:57:00.002-03:00</published><updated>2008-12-13T15:04:53.841-03:00</updated><title type='text'>El ilusionista</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SECo9CS990I/AAAAAAAAAFU/BWD5VKCta7o/s1600-h/Ilusionista.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SECo9CS990I/AAAAAAAAAFU/BWD5VKCta7o/s200/Ilusionista.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5206346935782209346" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Y de pronto, ahí estaba ella. El no la esperaba, tampoco la conocía. El no sabía que cosas así pudieran suceder, ni existir. Todo cambiaría a partir de ese momento. El tiempo pasó a ser un antes y un después de Marumbá.&lt;br /&gt;Su vida era el ilusionismo. Eugenio fue ilusionista desde el día en que su madre le regaló un juego de magia para principiantes, en su cumpleaños número siete. Fue entonces cuando comenzó a realizar sus primeros trucos. Primero fue en familia, después con amigos, para finalmente convertirse en un profesional, muchos años después. &lt;br /&gt;La vocación por ser ilusionista fue muy fuerte. Ya cuando promediaba el secundario, tuvo las primeras discusiones con sus padres, que insistían en que debía  estudiar una carrera universitaria. Para ese entonces, Eugenio ya se encontraba haciendo pequeños shows, en los que verdaderamente mostraba una habilidad inusual. Sentía que ése era su modo de vivir. Con gran pasión renovaba constantemente sus actos y dedicaba toda su energía para perfeccionar hasta los últimos detalles. Finalmente, cuando los ingresos comenzaron a ser significativos y estables, se mudó e instaló un taller para construir todos los accesorios y artefactos para sus propios trucos. No le gustaba que le dijeran mago. Decía que lo que hacía eran ilusiones, y sus actos consistían en ilusionar a los niños. &lt;br /&gt;Esa tarde, Eugenio se encontraba en su taller terminando su última invención: una caja del tamaño de un ser humano, en la que hacía entrar a su ayudante. A continuación, la caja era sometida a una serie de artilugios mecánicos que la reducían al tamaño de una caja de zapatos. El acto terminaba cuando la caja era devuelta a su tamaño original, y la ayudante salía caminando en perfecto estado. No estaba conforme aún. Había resortes y bisagras cuya apariencia tosca y rudimentaria, todavía le imprimían a la caja un aspecto poco cautivante. Y si había algo que Eugenio sabía del público, era justamente eso, que debía ser cautivado para poder llevar a cabo el arte de la ilusión. Miraba la caja, montaba nuevos herrajes e ideaba nuevos mecanismos, sin embargo, no llegaba a finalizar con éxito ninguna de las refacciones. &lt;br /&gt;Y allí estaba la caja, sobre la gran mesa del taller. Al final, casi jugando, y un poco por aburrimiento, tomó su varita mágica entre los dedos de su mano derecha, y con una mezcla de ironía y descreimiento dijo muy suavemente "y ahora, señoras y señores, de esta caja, aparecerá alguien a quien no podrán olvidar", dio vuelta su cabeza, quizá como dirigiéndole una mirada al público y exigió: "aplausos, por favor". Y con exagerado, pero delicado gesto tocó con la punta de su varita, la sorprendente caja.&lt;br /&gt;Sintió Eugenio un leve crujido provenir de su nuevo artefacto, a lo que no dio mayor importancia ya que sabía lo que era trabajar con madera recién cortada. Pero, cuando los sonidos continuaron inequívocamente saliendo de la caja, se asustó. Corrió hacia el marco de la puerta y desde allí comenzó a mirar lo que estaba sucediendo en su taller. Al cabo de unos minutos, la tapa se abrió sostenida por una mano rebosante en anillos y pulseras. Eugenio no podía creer que esto estuviese sucediendo, hacía instantes había visto el interior de la caja totalmente vacío, sin embargo, una imponente mujer comenzaba a incorporarse desde su interior. Su sonrisa no podía inspirar más que confianza. Sus ojos no podían significar más que dulzura. Su cuerpo cobrizo no podía más que alojar placeres paradisíacos. &lt;br /&gt;Y de pronto, ahí estaba ella. El no la esperaba, tampoco la conocía. No sabía que cosas así pudieran suceder, ni existir. Alta, con curvas inimaginadas, sus pechos parecían indicar el camino al cielo. Vestía una especie de bikini verde totalmente ornamentado con variadas frutas y flores de pequeño tamaño. Lo mismo el turbante con que cubría su cabeza, por el que asomaban castaños cabellos ensortijados. Su aspecto le hizo recordar a aquellas sensuales cantantes de rumba de las bandas de música tropical de los años cincuenta. Embelezado, la vio pararse sobre la mesa, extender una mano hacia él y decirle con dulzura irreverente "Marumbá". Casi en estado de levitación espiritual, Eugenio se acercó a la mesa y con un gesto amable invitó a la mujer a descender. Ya sobre el piso, le preguntó su nombre, a lo que la mujer respondió "Marumbá". Le preguntó de donde venía y respondió: "Marumbá". Sin entender lo que estaba sucediendo, Eugenio la invitó a sentarse, y ella accedió sin esconder esa sonrisa que no dejaba de cautivarlo. Eugenio se sentó a su lado y trató infructuosamente de obtener alguna información sobre ella. Marumbá era siempre la única palabra que recibía como respuesta. No pudo dejar de llamarla de esta forma.&lt;br /&gt;Al cabo de unos minutos de mirarla y admirarla, le tomó la mano, ella le tomó la otra. Sus miradas se mezclaron durante unos minutos, mientras las palabras parecieron ausentarse para siempre. Las sonrisas se convirtieron en labios que se buscaban con decisión y temor. Hasta que se encontraron. El beso trasvasó cualquier dimensión. Sus brazos se entrelazaron y sus manos se acariciaron sintiendo que nunca habían acariciado. Marumbá no era una mujer, era todas las mujeres de todos los tiempos, su esencia y presencia. Eugenio, que sentía que comenzaba a nacer nuevamente, tomó con ambas manos sus mejillas y mirándola a los ojos le confesó lo que ella ya sabía.&lt;br /&gt;Se amaron entre sensaciones desconocidas, nuevas y avasallantes. El amor con Marumbá era empezar a conocer el amor, como un tifón en alta mar, como una eterna caída al vacío. Y era a su vez como regresar al abrigo del puerto demandado, como experimentar la tibieza de un refugio ansiado. El deseo de pertenecerle, era casi una imposición de su voluntad, ya sin albedrío.&lt;br /&gt;Al tercer día tomó la decisión. Su corazón le pertenecía y ya no concebía la posibilidad de no estar junto a ella.&lt;br /&gt;La condujo hacia la caja, la acomodó, le besó los labios y con deliberada dulzura cerró la tapa. Tomó la varita mágica entre los dedos de su mano derecha, y con temor y enorme esperanza dijo "Señoras y señores, he aquí un viaje a Marumbá". Y con extrema delicadeza tocó con la punta de su varita la sorprendente caja. &lt;br /&gt;Al levantar la tapa y constatar su ausencia no supo si llorar o dar una exclamación de felicidad. De inmediato tomó una hoja de papel, escribió una improvisada despedida, y la depositó sobre su escritorio. Luego se puso la galera de hacer aparecer conejos sobre su cabeza, se introdujo en la caja y con tranquilidad renovada bajó la tapa desde adentro, oscureciendo su entorno, y su historia. Tomó la varita mágica entre los dedos de su mano derecha, y con enorme esperanza dijo para sí "Señoras y señores, he aquí un viaje a Marumbá". Y con delicadeza extrema volvió a tocar, por última vez, con la punta de su varita, la sorprendente caja.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-3819834078360740145?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/3819834078360740145/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=3819834078360740145' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/3819834078360740145'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/3819834078360740145'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/05/el-ilusionista.html' title='El ilusionista'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SECo9CS990I/AAAAAAAAAFU/BWD5VKCta7o/s72-c/Ilusionista.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-3885890246458126919</id><published>2008-05-16T20:49:00.001-03:00</published><updated>2008-12-13T15:04:54.061-03:00</updated><title type='text'>El inventor</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SC4eQv4ulvI/AAAAAAAAAFM/o1-ktpwY6Ms/s1600-h/El+boticario.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SC4eQv4ulvI/AAAAAAAAAFM/o1-ktpwY6Ms/s200/El+boticario.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201127892740642546" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Ya desde la mañana, Eulogio Montes presentía que ése sería un día especial. &lt;br /&gt;No pudo dejar de pensar en ello durante toda la jornada.&lt;br /&gt;Empleado oscuro, pero bien conceptuado por su prolijidad y esmero al momento de realizar sus labores, Eulogio disfrutaba de la soledad en la que llevaba a cabo su trabajo en el archivo de una delegación municipal. Entre pasillos y pilas de expedientes, desviaba tiempo de sus quehaceres menos urgentes, para estudiar e imaginar nuevos inventos. Su sector era un muestrario representativo de lo que su ingenio podía llegar a concebir: el reóstato hidrotérmico, que era un dispositivo para calentar el agua para el mate a temperatura ideal, la tele-aspireta o sea una aspiradora a control remoto y una silla con rueditas que se movía hacia el lugar donde se emitía un silbido, la que aún no había sido bautizada. Pero desde hacía un año, una única máquina  le concentraba toda su atención. &lt;br /&gt;Egresado como alumno ejemplar de la escuela de educación técnica de la zona, comenzó desde ese momento una carrera meteórica como ingeniero autodidacta. Entre sus lecturas alternaba tratados de física cuántica con catálogos de ferretería, desde la revista Mecánica Popular hasta la tabla de logaritmos de Howell, entre otros títulos. El taller, que después de mucho esfuerzo pudo montar en el galponcito del fondo de su casa, era el orgullo del barrio. Eximio usuario de la regla de cálculo, se vio forzado a abandonar su uso ante el avance de la tecnología de las calculadoras de bolsillo. Nostálgico, aún guardaba aquella regla en su bolsita de terciopelo, la que de tanto en tanto abría para apreciar su belleza y lo ingenioso de su construcción. Invariablemente, terminaba con las manos sobre sus ojos para evitar la salida de alguna lágrima.&lt;br /&gt;Eulogio se decía y repetía que esta próxima invención no podía fallar. Que la máquina sería una sensación que revolucionaría no sólo la ingeniería, sino también las leyes de la física clásica. Convencido de haber revisado meticulosamente todos los cálculos y detalles constructivos, se repetía que el éxito estaba garantizado. Hacía dos días el comisionista le había entregado aquel retén de doble fase, que tanto había estado buscando. Ya instalado y probado, sólo restaba poner la máquina en funcionamiento. Sin embargo, la imagen de Margarita Paredes, no lo dejaba en paz. La recurrencia de ese tan poco feliz recuerdo, lo intranquilizaba. Y no era para menos, con el quilombo que se había armado en el barrio el día ese. Para aquel entonces, Eulogio había terminado de armar su último invento: el reductor isofásico fibromuscular. Era un aparato que producía un adelgazamiento muy importante en las zonas donde se constataban excesos de tejido adiposo. Como buen hombre de ciencias, Eulogio probó su aparato con la Chachi, una perra que de tantos años ya sólo comía y casi no caminaba, acumulando importantes excesos de grasa. Ante la presencia de las fuerzas vivas de la sociedad de fomento y otras celebridades del barrio, Eulogio procedió ese día a introducir la perra en la cámara de reducción. Con cierto nerviosismo, prendió la misteriosa máquina, y al cabo de cinco minutos de zumbidos y chisporroteos, abrió ceremoniosamente la compuerta. Ante el asombro de los presentes, la Chachi salió caminando con unos cuantos kilos menos, -si hasta parecía más joven la perra- pensó Eulogio. El murmullo se transformó en vivas y felicitaciones al gran vecino que haría historia en los anales de las invenciones. La noticia no tardó en propagarse, y los vecinos se acercaron incrédulos a ver la gran transformación de la Chachi, a quién todo el barrio conocía. Vinieron con botellas de sidra, se sacaron fotos con Eulogio y su invento, pidieron autógrafos y finalmente, se dispararon fuegos de artificio. Todo era festejo y algarabía en el taller de Eulogio, hasta que a doña Remigia se le ocurrió lo que después se iría a transformar en el eje de la tragedia. &lt;br /&gt;-Sabía Ud. Eulogio,-le dijo la señora mientras movía estudiadamente sus brazos -que la Marga, mi hija, ha sido seleccionada para ir a participar al concurso de Miss Belleza de Coronel Garmondia, ¿no?-. Debido a que algo ya había oído, la noticia no sorprendió a Eulogio. Conociendo a la Marga, una chica que se destacaba por sobre el resto debido a su impactante figura, -la elección no habría podido ser más justiciera-, pensó. Casi sin pausa, continuó la madre ¬sin moderar sus ademanes, -Mire, la cosa es que yo la veo que se me excedió un poco en las fiestas y le están apareciendo unos rollitos un poco, ¿como decirle?, un poco antiestéticos ¿vio?-. Eulogio empezó a sospechar las intenciones de doña Remigia pero decidió no adelantar una respuesta hasta tener la certeza de la propuesta. Finalmente, la señora apoyando firmemente sus manos sobre la cintura fue a la carga frontalmente:-¿No le parece a Ud. que podríamos poner a la nena un ratito en la máquina y así dejarle el cuerpo un poco más espléndido?-. Antes de que él comience a reaccionar, su madre, que no se había perdido palabra del monólogo, agregó -¡Si Eulogito! imaginate la gloria y reconocimiento que traería al pueblo un título tan importante como el de reina de la belleza-. Al instante, los muchachos del bar empezaron a cantar "que pongan a la Marga, lalá, lalá lalá". Ya de nada le sirvió a Eulogio decir que a la máquina todavía le faltaban ajustes y un prudencial periodo de prueba: los pibes del Club Once Voluntades ya habían alzado a la Marga y la habían introducido en la cámara de reducción isofásica fibromuscular. De nada le sirvió a Eulogio, decir que era peligroso y que él no iba a participar en tan riesgosa maniobra. Pero fue allí, cuando el grito de "¡Eulogio cagón!" que se escuchó venir de fondo del taller, le tocó el amor propio. -¡Cagón, las pelotas!- retrucó el inventor con un bramante grito y de inmediato tomó la decisión de llevar a cabo la prueba. &lt;br /&gt;Ahí estaba la Marga, linda piba, acostada sobre la parte inferior de la cámara reductora; con su pollerita corta y su musculosa ajustada, la que si bien le remarcaba los insipientes rollos, también le hacía resaltar aún más esos prominentes y tan admirados senos. Con carita de inocencia y cierto nervio, lo miraba a Eulogio como si fuese el salvador de sus excesivas ingestas. Ante el clamor de la concurrencia, cada vez más exaltada, Eulogio cerró la tapa de la cámara reductora, miró al cura y se persignó. Con dedos temblorosos accionó el botón de encendido, y al instante comenzaron los zumbidos y chisporroteos. Eulogio miró la cara de la madre de la Marga y forzó una sonrisa. Con un gesto de confianza y alegría doña Remigia le devolvió una agradecida mirada, mientras Eulogio pensaba -¡cuanta inconciencia!&lt;br /&gt;Los fatídicos cinco minutos parecían no concluir jamás. La gente miraba sus relojes pulsera con avidez y las expectativas crecían en forma inconmensurable. Ya faltando pocos segundos para el tiempo predeterminado, los muchachos del café volvieron a la carga con sus cánticos de loas hacia el gran inventor, los que fueron coreados inmediatamente por la integridad de la concurrencia. Al cumplirse el tiempo establecido, Eulogio levantó su mano acallando todo tipo de expresión festiva y accionó el botón de apagado. Con parsimoniosa lentitud, quitó la traba de la cámara y abrió el compartimiento. &lt;br /&gt;Allí seguía la Marga. Acurrucada, mostraba la misma sonrisita y carita de inocencia que al principio. Al notar que era el centro de atención de todos, sintió que era su instante de gloria y con un movimiento gimnástico se incorporó de un salto levantando sus brazos en pose casi circense. Al instante, los aplausos inundaron el taller. Al cabo de unos segundos se escucharon algunos murmullos, los que rápidamente se convirtieron en abucheo generalizado. Luego, todo se convirtió en un caos demencial. La Marga, si bien había adelgazado, ya no tenía tetas.&lt;br /&gt;Le costó años a Eulogio reconstruir el tallercito. Los pibes del club se habían descontrolado aquella noche destruyendo todo lo que encontraban a su paso. &lt;br /&gt;Trató de dominar sus pensamientos y convencerse de que esta vez todo había sido calculado y revisado, y que nada podía fallar. Tomó confianza y de a poco los recuerdos de Margarita Paredes comenzaron a desvanecerse. &lt;br /&gt;-Esta vez, es todo distinto-, pensó. -Nadie sabe nada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-3885890246458126919?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/3885890246458126919/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=3885890246458126919' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/3885890246458126919'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/3885890246458126919'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/05/el-inventor.html' title='El inventor'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SC4eQv4ulvI/AAAAAAAAAFM/o1-ktpwY6Ms/s72-c/El+boticario.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-3874042609855676893</id><published>2008-04-19T00:05:00.013-03:00</published><updated>2009-12-20T20:06:58.463-03:00</updated><title type='text'>Escaleras abajo</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SBpeJDwE3cI/AAAAAAAAACg/4mMoRNAUWzs/s1600-h/tetera.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SBpeJDwE3cI/AAAAAAAAACg/4mMoRNAUWzs/s200/tetera.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195568629844073922" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El día que se mudaron a aquella casa, Eduardo se paró en el dintel de la puerta de entrada junto a su hija y, mientras la miraba a los ojos, le dijo: “casa nueva, vida nueva”. &lt;br /&gt;El último año había sido muy duro. El accidente de María lo enfrentó crudamente a una realidad para la que no se sentía preparado. El pasaje repentino de matrimonio feliz a viudo melancólico y triste le había opacado la vida.&lt;br /&gt;Le tomó unos meses a Eduardo darse cuenta de lo irreversible de la situación y de las necesidades de Malena, que ahora, sin madre, requería todo el cariño y atención de él.&lt;br /&gt;“Hay que volver a aprender todo”, pensó Eduardo, y creyó que una vida sosegada y calma lo acercaría más a su hija. Tomó así la decisión de abandonar el centro de la ciudad y comprar esa casa aislada junto al bosque, que siempre lo había atraído. No sin razón, pensó que la cercanía a la naturaleza y alejarse de las urgencias y apuros de la ciudad iban a fortalecer el vínculo con su hija.&lt;br /&gt;La casa era la sensación de los arquitectos jóvenes de la ciudad. Sus líneas rectas, el blanco etéreo y su volumen integrado al bosque vecino le daban a la construcción el aspecto de una delicada volatilidad y, a su vez, de una fortaleza de una naturaleza fértil y fecunda. Si bien se encontraba un poco alejada de los suburbios, el rápido acceso con vehículo le daba a Eduardo la tranquilidad de saber que en pocos minutos alcanzaba cualquier punto de la ciudad, en caso de necesidad.&lt;br /&gt;Rápidamente, se adecuaron a la nueva vida. Eduardo organizó sus actividades de manera tal que se superpusieran con los horarios escolares de Malena. Salían juntos de mañana y regresaban del mismo modo al atardecer. Pronto descubrieron que el living, en parte integrado a la cocina, era el lugar preferido de ambos. Un espacio totalmente blanco, amplio, con una iluminación diurna proveniente del gran ventanal que miraba al bosque, lo que le daba al ambiente un clima muy acogedor.&lt;br /&gt;La rutina les hacía una buena pasada. Al regresar a la casa, casi diariamente, ambos disfrutaban sentarse junto a la gran mesa del living y jugar al dado. Inútil le había resultado hasta ahora a Eduardo intentar explicarle a una niña de cuatro años el juego de la generala, por lo que habían inventado el juego del único dado. Era sencillo: tiraban el dado una vez cada uno y Eduardo sumaba hasta que el ganador llegaba a cien. Así pasaban largos momentos, ya que la alegría de Malena, en esos momentos de tirar el dado, le daba a Eduardo la certeza de que estaba haciendo bien las cosas. Por ahora, el mundo de mayor regocijo de su hija giraba en torno de esa mesa, en la que reían y jugaban en torno al dado solitario. &lt;br /&gt;Uno de los recuerdos que conservaban de María era una radio bastante destartalada que ella amaba. Aunque le faltaban algunas perillas, la radio funcionaba correctamente y, como tenía un contenido afectivo tan fuerte, Eduardo nunca fue capaz de reemplazarla. &lt;br /&gt;El verano de ese año fue muy caluroso. Frecuentemente, debía interrumpir esos ratos de juego con su hija para ir al sótano a regular la intensidad del aire acondicionado. &lt;br /&gt;Siempre le había llamado la atención ese sótano, tan planificado, con todas sus maquinarias relucientes y una tecnología sin escatimar gastos. Sin embargo, el hecho de que la puerta de entrada sólo tuviese acceso por medio de un  picaporte exterior, le había hecho reflexionar al respecto. Ante tanta tecnología, el tener que poner un listón de madera entre la puerta y su marco para impedir que la puerta se cerrara sin la posibilidad de abrirla desde adentro, le parecía no sólo un anacronismo, sino también un enorme error de planificación. &lt;br /&gt;–Un día de estos –se dijo para sí una vez más–, voy a tener que instalar un picaporte en esta puerta.&lt;br /&gt;Ese día comenzaron a jugar temprano. Prendieron la radio y, como siempre, la pusieron sobre la mesa. Malena estaba en uno de esos días en los que el dado sólo mostraba el número seis, sacando gran ventaja sobre Eduardo. Después de un rato, el calor se estaba haciendo casi insoportable. Decidió interrumpir el partido para bajar al sótano y aumentar la regulación del aire acondicionado. Le dijo a Malena que lo esperase. &lt;br /&gt;Bajó las escaleras y se encontró frente a la puerta del sótano. Eduardo la abrió, casi rutinariamente, y puso el listón de madera. Al cabo de una simple inspección, se dio cuenta de que la falta de refrigeración era causada por la pérdida de agua de una manguera. Abrió el cajón de las herramientas y comenzó a reparar la avería.&lt;br /&gt;Ante la tardanza, Malena tomó la radio y se dirigió hacia el sótano.&lt;br /&gt;Eduardo comenzó a escuchar los sonidos de la radio cada vez más cercanos.&lt;br /&gt;Agachado, tratando de reparar la manguera, vio a través de la puerta entreabierta a su hija bajar las escaleras con la radio en su mano derecha y el cubilete en la otra.&lt;br /&gt;De pronto, y ante su impotencia, Malena trastabilló y cayó escaleras abajo. Eduardo la vio desplomarse sobre el piso, el aparato rebotó escalón tras escalón. Como si fuese una ironía del destino, vio cómo la radio aterrizaba sobre el listón de madera. La puerta se cerró instantáneamente.&lt;br /&gt;Tardó Eduardo algunos minutos en tomar conciencia de la situación. La imposibilidad de abrir la puerta desde el interior del sótano lo desquició. Su hija, afuera, seguramente lastimada, y él ignorando la gravedad de su estado. La radio, a un volumen altísimo, le impedía escuchar cualquier signo de vida de Malena. &lt;br /&gt;Se dio cuenta del paso del tiempo cuando la radio, lentamente, acusó el desgaste de sus pilas. Lo último que creyó escuchar fue el resultado de la lotería nacional. &lt;br /&gt;El dado, junto a la manguera reparada, marcaba un seis.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-3874042609855676893?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/3874042609855676893/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=3874042609855676893' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/3874042609855676893'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/3874042609855676893'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/04/el-stano_19.html' title='Escaleras abajo'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SBpeJDwE3cI/AAAAAAAAACg/4mMoRNAUWzs/s72-c/tetera.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-4080362791494777</id><published>2008-04-19T00:05:00.012-03:00</published><updated>2008-12-13T15:04:54.588-03:00</updated><title type='text'>La historia de Capuano Rojas</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SBpe0TwE3dI/AAAAAAAAACo/fZyaA4CcW_Q/s1600-h/desnudo.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SBpe0TwE3dI/AAAAAAAAACo/fZyaA4CcW_Q/s200/desnudo.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195569372873416146" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Con las primeras luces de la mañana, Capuano Rojas abrió sus ojos sigilosamente. La tienda de campaña, aún a oscuras, permanecía en silencio. La mayoría de sus compañeros de tropa dormía profundamente. Unos minutos después, el toque de diana, revertiría toda esa laxitud, y la tienda se tornaría un pandemonium de corridas, gritos e insultos de los soldados que a oscuras buscarían sus uniformes.&lt;br /&gt;La mañana no se presentaba fría. Sin embargo, el temor al crudo invierno ya comenzaba a hacer mella sobre la tropa, que a paso muy lento avanzaba hacia el frente ruso, eternamente lejano. &lt;br /&gt;Capuano de Jesús Rojas Navarrete, era un joven oficial andaluz, proveniente de una familia patricia de Jaén. Había sido tomado prisionero por las tropas napoleónicas hacía mucho tiempo, tanto, que ni él mismo recordaba ya cuanto. Su simpatía, don de gente, y su habilidad para preparar el mejor gazpacho del Mediterráneo, le habían salvado el pellejo de un fusilamiento seguro. Hoy, Capuano Rojas, gozaba del respeto y confianza de sus pares, y de cierta simpatía entre los oficiales superiores.&lt;br /&gt;Capuano había sido informado de que debería presentarse ante Le Comandant D'Artilleurs Jean Baptiste Laffitte La Fleur, tan pronto como hubiera terminado con sus deberes matinales de pasar revista a la soldadesca. Capuano se presentó puntual, se paró frente a la entrada de la comandancia, se alisó su uniforme con ambas manos y finalmente golpeó. "Entrez, s'il vous plaît" fué la respuesta que escuchó del otro lado de la puerta. Con maneras militares, Capuano giró el picaporte, entró, hizo sonar entre sí los tacos de sus botas y dijo con voz marcial "¡Bon jour, mon comandant!". El comandante Laffitte La Fleur, estaba parado junto a la ventana. Con su mano derecha acariciaba el extremo de su afilado bigote mientras observaba meditabundo el lánguido paisaje matinal del campamento. El comandante revoleó con suavidad su cabeza, en un gesto estudiado al detalle, que haría ondular su cuantiosa y esmeradamente cuidada cabellera. Finalmente, y con compostura castrense, se volteó hacia el soldado.&lt;br /&gt;"Soldado Rojas", le dijo, "hoy deberá partir con esta carta hacia el poblado de San Boris, donde se encuentra nuestra infantería esperando instrucciones. Confío en Ud. Entregará este sobre al jefe del batallón apostado allí. La rapidez en la diligencia, será la garantía del éxito de nuestra misión", le dijo con gesto grave, mientras abría la puerta invitándolo a salir de la oficina.&lt;br /&gt;Partió Capuano con su caballo, unos víveres, y un mapa de la zona. Si conseguía conservar rumbo hacía el Norte, estaría llegando a San Boris antes del crepúsculo, calculó con optimismo. &lt;br /&gt;Al cabo de dos horas de marcha, y luego de haber atravesado el más tupido bosque de abedules que jamás hubiese visto, llegó a un claro.  Allí le salió al encuentro un pequeño anciano, de larga barba, que se ayudaba a caminar con una rama a modo de bastón. Luego de los saludos de rigor, Capuano le preguntó sobre el camino a San Boris, y le confesó que lo tupido del bosque le había impedido seguir la posición del sol, perdiendo así el sentido de su marcha. El anciano, con gesto paternal, le informó que en esa dirección estaría llegando a San Boris en tres horas más de cabalgata. "Pero, buen soldado" le dijo a continuación, "Deberías saber que a una hora, en esta misma dirección encontrarás una bifurcación en el camino. A la derecha, el camino a San Boris, a la izquierda, el camino a Pecadstopol. Deberías saber también que recientemente se ha abierto en Pecadstopol el mejor burdel que tu alguna vez pudieses imaginar. Con las más hermosas jóvenes del país. Allí no falta la algarabía, la risa ni el mejor vodka de la región" le dijo el viejo. Tal revelación, totalmente impensada en tan inhóspita región, le llegó a Capuano como una anunciación celestial. Agradeció al viejo la información y partió raudo, con energías renovadas y la libido en alza.&lt;br /&gt;Al llegar a la bifurcación tomó decidida y deliberadamente hacia la izquierda. &lt;br /&gt;No le fue difícil a Capuano identificar el burdel, ya que la música de las balalaicas se dejaba oír a gran distancia. Además, un par de señoritas, casi sin ropas, se encontraban en animada conversación junto a la puerta del local. Capuano se apeó, con toda la hidalguía que aun conservaba de su señorío andaluz, se aproximó a las señoritas, les hizo una reverencia y del brazo de cada una de ellas hizo su entrada en el salón del burdel. La aparición de Capuano, con su colorido uniforme francés, acalló las conversaciones y silenció las balalaicas. Se hizo un espacio en el centro del salón donde Capuano, ya solo, se encontraba parado observando lo majestuoso del lugar. De inmediato, se abrió el muro de gente que lo observaba, e hizo su entrada una señora. Si bien era ella mucho mayor que las jóvenes del lugar, su presencia y vestimenta, no le hicieron dudar a Capuano de su condición de dueña del lugar. La Madama lo saludó con cortesía, y le dijo que podía elegir a la mujer que más le gustase. No sin salir de su asombro, y un tanto torpemente, Capuano comenzó a observar a las señoritas. Después de mirar a la mayoría, sus ojos se detuvieron en una pequeña joven, de ojos verdes y largo pelo rubio, de tez muy blanca y busto firme, de mirada inocente y gesto provocador. "¡Ella!", dijo Capuano firmemente, mirando a la Madama, con convicción. Hubo en la sala un entrecruzamiento de miradas entre las jóvenes y la Madama, como expresando algún contratiempo o inconveniencia. "Muy bien", replicó la Madama, "te irás con Irina, aunque no sé si es aconsejable que vayas con ella esta noche", dijo con cierto dejo de preocupación, "pero respetaré mi palabra. Puedes ir con ella".&lt;br /&gt;Capuano tomó a Irina del talle y juntos subieron las escaleras bajo la atenta mirada de toda la concurrencia. Las balalaicas retomaron los compases tímidamente.&lt;br /&gt;La habitación no era muy espaciosa, pero tenía la calidez que le brindaban las cortinas, las lámparas y el gran espejo ubicado al costado de la cama de dos plazas. Capuano, se sintió volar de emoción, y notó con satisfacción que sus partes comenzaban a iniciar el esperado proceso de inflamación. Delicadamente, Irina le dijo que debía ir a prepararse al toilette, y luego de abrir la puerta ubicada frente a la cama, la joven desapareció.&lt;br /&gt;Sin mayor preámbulo, Capuano se sacó totalmente la ropa, se introdujo entre las suaves sábanas, y apagó la luz. No dejaba de imaginar a Irina, su belleza, su rostro, su pelo y ese par de pechos que lo habían hechizado a primera vista. Ella saldría del toilette en unos minutos, y todas sus  fantasías se verían hechas realidad. Sólo era cuestión de esperar unos minutos más.&lt;br /&gt;De pronto, unos golpes inesperados estremecieron la puerta de entrada. Capuano, pensó que debía tratarse de la Madama, con alguna última recomendación, o quizás trayendo algún licor para invitar al forastero, y comenzó a incorporarse para prender la luz. En el momento preciso de encender el chispero, quedó petrificado al escuchar la muy conocida voz que llegaba desde el exterior de la habitación. "Irina, mon amour, c'est moi, Le Comandant D'Artilleurs Jean Baptiste Laffitte La Fleur", anunció el comandante con aflautada y melosa voz. Capuano se tapó bruscamente hasta la cabeza con las sábanas, sumido en el más inmenso terror. Allí debajo, escuchó como la puerta se abría, y las botas del comandante daban los tres cortos pasos hacia la cama. Sintió como un pesado cuerpo se sentaba junto a él. Escuchó las dulces palabras del amante recién llegado: "Irina, mon pettit, veo que me esperas debajo de las sábanas. Ya estoy contigo" dijo el comandante mientras se escuchaban los sordos sonidos de la ropa al deslizarse de su cuerpo y caer al suelo. El ruido de los cintos, y finalmente el de las botas al caer pesadamente sobre el suelo paralizaron a Capuano, que a este punto ya era incapaz hasta de respirar. Sintió como el cuerpo de su comandante se introducía en la cama. Sintió con gran terror como la otra piel se deslizaba sobre su piel agonizante. Sintió las manos del comandante recorrer su cara y su torso. Y de pronto, oyó la voz confundida de Laffitte La Fleur que le decía "Mon Dieu, Irina, que pelo tan corto que tienes hoy". Capuano pensó que ya, indefectiblemente perdido, debía intentar algún último recurso, y le contestó con  voz en falsete y acaramelado acento ruso. "Es que te esperaba con la sorpresa de mostrarte mi nuevo corte de pelo, mon chéri". "Très bien, Irina", respondió el comandante, "pero, que cutis tan raspador tienes hoy" exclamó dubitativo. "Es para hacerte cosquillitas al besarte, mon amour" respondió Capuano ya sin esperanzas. "Pero Irina, que pechos tan pequeños tienes hoy", dijo el comandante a modo de reclamo. "Es para que puedas contenerlos enteramente en tus manos, mon amour", respondió Capuano, sabiendo que la farsa ya llegaba a su fin. Al darse cuenta, el comandante, de que estaba siendo víctima de un engaño, llevó su mano hacia abajo, a modo de prueba final. Encontró lo que nunca hubiese deseado encontrar en ese lugar, en ese momento, y explotó de ira. Bruscamente se incorporó y gritó "¡Cochon! ¿Quién es Usted? ¡lo haré pasar por la guillotina, a Ud. y a todos los de este mísero burdel!" mientras golpeaba a su desconocido acompañante. Fuera de sí, y con demencial furia, el comandante saltó de la cama en busca de su sable.&lt;br /&gt;Lo último que vió en vida el Monsieur Le Comandant D'Artilleurs Jean Baptiste Laffitte La Fleur, fue el fogonazo del trabuco que Irina disparó inmediatamente después de abrir la puerta del toilette.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-4080362791494777?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/4080362791494777/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=4080362791494777' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/4080362791494777'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/4080362791494777'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/04/la-historia-de-capuano-rojas_19.html' title='La historia de Capuano Rojas'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SBpe0TwE3dI/AAAAAAAAACo/fZyaA4CcW_Q/s72-c/desnudo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-2944498233739990880</id><published>2008-04-19T00:04:00.002-03:00</published><updated>2008-12-13T15:04:54.980-03:00</updated><title type='text'>Una habitación al amanecer</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SBpfojwE3eI/AAAAAAAAACw/QvEN9nJur1E/s1600-h/cara.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SBpfojwE3eI/AAAAAAAAACw/QvEN9nJur1E/s200/cara.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195570270521581026" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En el mismo instante en que Enzo cruzó el vano de la puerta, lo asaltó la imagen de la catástrofe. Esa imagen de Ana en el piso, duplicada por el espejo, lo paralizó por un momento, para inmediatamente reaccionar y correr hacia ella. Entre gritos de dolor y angustia, sintió la frialdad del cuerpo al tocarle la espalda. Juntó coraje para voltear su cabeza y observar su rostro. Esos ojos tan abiertos, como petrificados en una expresión de pánico, parecían mirarlo explicándole de una muerte dolorosa y tétrica. Aterrorizado, soltó la cabeza bruscamente. El ruido del rostro de Ana contra el piso de madera, retumbó en la densidad del aire cargado de muerte explícita. Casi de inmediato, las campanas del reloj de pared dieron las siete. Tomó un almohadón, y con dificultad e inmensa ternura, lo colocó bajo la mejilla derecha de ella. &lt;br /&gt;Durante minutos se preguntó "¿Porqué? ¿Porqué?" sin encontrar  justificación a esta muerte tan impensada. Se sentó en el borde de la cama, con sus pies casi tocando las piernas de su esposa. Se tomó la cara, y con sus codos sobre las rodillas, observó el cuerpo contorsionado e inmóvil. La expresión de terror se encontraba ahora semioculta entre el cabello enmarañado y los pétalos rojos del almohadón. La espalda encorvada. Sus brazos hacia adelante, con los puños firmemente cerrados. Sus piernas flexionadas, casi de costado. Observó con espanto la blancura de su piel. Junto a una pata de la mesa de luz, casi al lado de la nuca, vio el celular de Ana. &lt;br /&gt;Con gran dificultad por su estado de total conmoción, tomó el teléfono, y llamó a su hermana. Ésta respondió con cierta sorpresa, dado lo temprano del horario. Enzo le dijo con voz desencajada y casi gimiendo "Ana está muerta. La encontré hace un rato tirada en el piso del cuarto. Yo volvía de viaje y me la encontré así ¡No lo puedo creer, no lo puedo creer!" Y a modo de súplica agregó "Por favor, llamá a la policía o a quién sea, yo no puedo más", y la despidió. &lt;br /&gt;Con la pretensión de conservar el orden en medio del gran desorden, volvió a colocar el teléfono celular exactamente en el mismo lugar donde se encontraba. Volvió a recorrer con su vista el cuerpo de Ana, ahora con más detenimiento. Notó que en su mano izquierda faltaba el anillo de casamiento. Con sorpresa se dio cuenta de que un papel asomaba del puño crispado de la mano derecha. Con gran trabajo logró abrir los dedos rígidos y tiesos. Tomó el bollo, lo desenvolvió y apoyándolo sobre la cama le pasó la palma de la mano para alisarlo. &lt;br /&gt;Era una carta. Con temor, la tomó y comenzó a leer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Amada Ana:&lt;br /&gt;Con mucha vergüenza debo confesarte que esta carta es la victoria de la cobardía por sobre el amor. Me fue imposible decirte todo personalmente. Lo intenté sin éxito durante los dos últimos días, Incluso ayer, cuando nos vimos en el bar de Thames. Simplemente, no pude. No pude porque temía derrumbar tus ilusiones llenas de amor y esperanza. No me animé a cumplir con los planes que nos habíamos prometido con tanta pasión y frenesí. No me animé a mostrarte mi cobardía.&lt;br /&gt;No puedo irme con vos. No puedo llevar a cabo nuestra fuga a Lima, a emprender una nueva vida juntos. No sé si algún día podrás llegar a perdonarme toda mi bajeza, toda mi traición. Yo no me lo perdonaré jamás.&lt;br /&gt;Cuando leas estas líneas yo ya estaré lejos. He pedido al arzobispo un traslado a una capilla muy alejada, donde oficiaré de cura párroco. Allí no podrás ubicarme. &lt;br /&gt;No significa esto que vuelva al llamado de Dios, sino que me refugio en la casa de Él. Penaré allí por no ser lo suficientemente fuerte como para cumplir nuestro sueño de conformar la pareja que durante tantos años soñamos formar.&lt;br /&gt;Con amor eterno&lt;br /&gt;Ovidio"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al leer esto, las lágrimas de Enzo comenzaron a escurrirse por sus mejillas, caían al vacío y terminaban resbalando sobre el papel, dónde comenzaban a borronear las letras manuscritas. Abrió grandemente la boca, aspiró y soltó un grito desgarrador, que retumbó por todo el ambiente, y por todo su cuerpo. Comenzó a llorar con desolación, se arrodilló sobre el piso, junto al cuerpo de Ana, y se desplomó a sus pies. Después de unos minutos abrió los ojos. En la penumbra reinante debajo de la cama alcanzó a ver la silueta de un frasco de pastillas abierto, algunas pastillas esparcidas por el suelo, y un sobre verde. Recobró con torpeza cierta lucidez, y con un gran esfuerzo se incorporó. Al abrir el sobre encontró un pasaje aéreo con destino a Lima a nombre de Ana. &lt;br /&gt;Como si la secuencia de eventos hubiese estado programada con antelación, el teléfono celular comenzó a sonar. Se agazapó para recogerlo. &lt;br /&gt;En la pantalla de tenue luminosidad alcanzó a leer "Ovidio".&lt;br /&gt;Lejanamente se comenzaban a escuchar unas sirenas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-2944498233739990880?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/2944498233739990880/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=2944498233739990880' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/2944498233739990880'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/2944498233739990880'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/04/una-habitacin-al-amanecer_19.html' title='Una habitación al amanecer'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SBpfojwE3eI/AAAAAAAAACw/QvEN9nJur1E/s72-c/cara.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8317899058986398596.post-2379384734124860301</id><published>2008-04-19T00:01:00.003-03:00</published><updated>2008-12-13T15:04:55.212-03:00</updated><title type='text'>Ella y los maletines</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SBpgwzwE3fI/AAAAAAAAAC4/Mlmgnz9sDAI/s1600-h/bote.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SBpgwzwE3fI/AAAAAAAAAC4/Mlmgnz9sDAI/s200/bote.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195571511767129586" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Nunca más la volví a ver. Sólo sé que después fue esposa, madre y amante de alguien por un tiempo. Pero fue ella la que ese día me lo explicó todo. Me comentó hasta los más insignificantes detalles. No dejó el más mínimo resquicio de duda. Me sorprendió mucho toda su planificación y su estudio de la situación. Yo había sido el elegido para dirigir la parte operativa del golpe. Eso me daba la posibilidad de lograr algún porcentaje mayor del botín. Esto terminó por decidirme. Eso y el beso, que aún no logro olvidar.&lt;br /&gt;Llegó el día con una carga de expectativas y ansias que me amartillaban las tripas. Ella ya estaba instalada al volante del auto deportivo y yo, que debía verla cuatro minutos después, me iba con los otros dos colaboradores al lugar del operativo.&lt;br /&gt;Todo salió como ella lo había planeado. La llave, la anulación de la alarma, el tomar por sorpresa al guardia, y la apertura de la caja fuerte. Perfecto, todo perfecto. Salimos caminando con los cinco maletines. Subimos al auto, y en la gasolinera ya determinada, nos detuvimos. Dos maletines para ellos, tres para nosotros. Y chaval, si te he visto, no me acuerdo.&lt;br /&gt;La noche fue de esas en que no se duerme. Con ella acostada a mi lado, noche de amar y callar, y de mirar al cielo raso. Esbozamos tímidamente algún plan de a dos. Cuando logré dormir ya era tarde.&lt;br /&gt;Al despertar, todo fue nada, nada de ella, nada de maletines.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8317899058986398596-2379384734124860301?l=cuentohastamil.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/feeds/2379384734124860301/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8317899058986398596&amp;postID=2379384734124860301' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/2379384734124860301'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8317899058986398596/posts/default/2379384734124860301'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cuentohastamil.blogspot.com/2008/04/ella-y-los-maletinas.html' title='Ella y los maletines'/><author><name>Claudio S.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03045496548925447293</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='27' src='http://bp3.blogger.com/_AdWvTlbPIbM/SCja4_4uluI/AAAAAAAAAFE/hCVK0L7wFHk/S220/hasta+1000.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_AdWvTlbPIbM/SBpgwzwE3fI/AAAAAAAAAC4/Mlmgnz9sDAI/s72-c/bote.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
